domingo, diciembre 10, 2006

El dictador ha muerto!!!



Hoy diez de diciembre del 2006, el dictador Pinochet ha muerto... con él muere una etapa de crímenes y desapariciones que desafortunadamente no fueron juzgadas. Pero la alegría en todo el mundo y en particular en Chile es inmensa...



Estas imágenes que nos comparte Lorena Zilleruelo son verdaderamente reveladoras...



Lo que nos preguntamos aún es como este personaje no fue juzgado como lo fue Sadam y Milosevik... bueno la respuesta todos la conocen...



Las banderas se tomaron las calles de Santiago...



Santé l'assasin enfin il est mort!!!!

miércoles, noviembre 29, 2006

Vistazo Crítico 43: El curador experto en marketing



Es indudable que la figura del curador, se ha constituido en una figura hegemónica. Su presencia dentro del mundo del arte contemporáneo es tal, que en ocasiones nos olvidamos de las obras mismas que han sido cautelosamente escogidas bajo su mirada “crítica”. Es más, lo que prima a los ojos de los profanos y de algunos especialistas (artistas incluso), es la manera como un curador da sentido a las obras, logra problematizar y conceptualizar ciertas ideas que de una u otra manera se ven materializadas en las obras o procesos artísticos expuestos en su curaduría. Bueno, esto no sucede siempre; por ejemplo en la desafortunada Bienal de Bogotá, que merecerá un vistazo crítico de mi parte en muy poco tiempo, la curaduría y el exceso de su “ejercicio intelectual” terminó despojándo al arte y a la propuesta sobre la cohabitación de su propio fundamento.



De otra parte la figura del curador, es una especie de híbrido, mezcla perfecta de un crítico de arte y un especialista en negocios. María Posse en su texto que ha hecho cirular por Esfera Pública insiste en varias ocasiones que “el curador no es un manager”. Esto quizá es cierto. Pero algo que es innegable es que el curador convertido en el faro del arte contemporáneo, es un experto en marketing. Pero esta afirmación que puede exasperar a más de un curador, la hizo evidente una obra supremamente interesante que algunos de ustedes ya conocerán.



En el Site de Création Palais de Tokyo, hace ya cuatro años, pude presenciar la obra “©uratorman Inc.” realizada por un artista de Tailandia Navin Rawanchikul y por un curador y crítico de arte alemán Helen Michaelsen. La instalación era una fabulación de lo que sería el París del 2050. Para esta época, las instituciones artísticas ya habían desaparecido por completo, incluso los mismos artistas, por aquello de la muerte del autor y por el carácter gregario del artista. Pero como un sobreviviente de esa figura milenaria surge un personaje llamado Super(M)art. Este artista, ejemplo perfecto de la resistencia del arte, con la edad marcada en su rostro y su cuerpo, se encuentra con el Curatorman, hombre experto en negocios y en marketing, que con teléfono en mano, le asegura el futuro ideal dentro el complejo mundo del arte contemporáneo del 2050.




Como telón de fondo, en una gran pintura, nosotros espectadores podíamos ver las figuras más relevantes de la historia del arte: Duchamp jugando ajedrez con su modelo desnuda, Fryda Kalho metamorfoseada en siervo, Jackson Pollok con sus chorreados, Gilbert & George con su esculptura cantarina, entre otros. Esta obra que desde entonces ha tenido varias versiones se pudo observar en la Trienal de Arte Contemporáneo de Yokohama en el 2005. En esta ocasión la entrada a la instalación estaba determinada por un letro que decía: “Joint de (M)Art Circus”. Al interior estaban los mismo presonajes principales Curatorman y Super(M)art, que sin inmutarse seguían buscando donde exponer y exhibir la obra, mientras unos dados gigantes, y otros juegos de azar daban un sentido circense al lugar.

Esta obra ©uratorman Inc, realizada por un artista y un curador y crítico de arte es el ejemplo perfecto de lo que es un curador considerado no como un manager, y en eso estamos de acuerdo estimada María Posse, pero sí como un experto en marketing. Al menos en esta ocasión, esta temeraria afirmación proviene de una obra de arte contemporáneo, la cual considero verdaderamente crítica.

Ricardo Arcos-Palma


domingo, noviembre 19, 2006

Vistazo Crítico 42 (II parte): Bienal de Sâo Paulo: custodias en negro



Hay imágenes que se nos ocultan, bien sea por que nuestros ojos no las ven, o no quieren verlas. Como decía Win Wenders en su película "Alicia en las ciudades", "la fotografía nos muestran lo que nuestros ojos no ven". La fotografía entonces nos ayudará a realizar un ejercicio de desfacinación, pues si hemos de creer en Roland Barthes, "la fotografía no es una fotografía, sino un texto" en sí mismo. En esto términos tal ejercicio de desfacinación estará marcado por una lectura de esas imágenes, textuales, donde la textura, que en ocasiones deviene no clara, u opaca, deja entrever precisamente lo que no vemos a simple vista. Haciéndo el recorrido por la Bienal,camara en mano, mientras cientos de visitantes pegaban sus narices en las obras de arte tratándo de saber "qué diablos significa eso?", las obras custodiadas por el negro comenzabán a salir de contexto y significar algo: el arte no solamente es un divertimento para unos pocos, fuente de riqueza, si no también, es generador de empleo. Pero qué clase de empleo es ese donde el arte es custudiado? Pero antes de ir demasiado lejos, por qué preguntarse por algo que "no tiene importancia" si a lo que vamos en una exposición de arte es a ver arte?


Siempre he pensado que el arte es un dispositivo que actúa sobre lo sensible. En estos términos, cómo ser insensible a lo que uno ve y siente? Claro, las obras expuestas en la bienal nos hablaban de otros lugares donde "el vivir juntos" es un verdadero dasafío. Y en Sâo Paulo, o en Brasil? En ese mismo instante? Ahí se puede quizá vivir juntos, pero convivir? Lo que había visto a lo largo y ancho de Rio de Janeiro, de La Paz, de Buenos Aires, de Cali, de Bogotá, de Medellín, de Madrid, de Paris,....de Sâo Paulo, ahí se hacía una vez más transparente.



Indudablemente el arte custudiado por esas personas en negro acquiría inmediatamente otro valor. Las obras, al menos ante mi mirada, se desvanecían por completo: una figura oscura, hacía transparente el lugar. En esa transparencia, el arte dejaba de ser arte, y la realidad comenzaba a resignificar. Una barrera de crístal separa al arte del mundo real, como protegido por una vitrina, donde se exhiben joyas preciosas. Donde el interior y el exterior solamente están unidos por esa transparente frialdad.



El arte nos da placer, dicen unos, nos hace pensar, dicen otros, nos aleja de la realidad, dicen otros tantos, nos da empleo diríamos la mayoría. Pero lo que es cierto, es que el arte, o el mundo del arte , cada vez más está lejos del mundo en el que vivimos. O sino está lejos, crea una brecha insalvable entre él y su contexto social.



Pero para que no todo sea negro, hagamos un ejercicio de desfacinación (conceptual): realizar una curaduría donde el arte esté custiodado por personas en [ ].

Ricardo Arcos-Palma
19 de noviembre del 2006.

jueves, noviembre 09, 2006

Vistazo Crítico 42: Bienal de Sâo Paulo.

EL « CÓMO VIVIR JUNTOS », PERO NO REVUELTOS.
Vistazo Crítico a la Bienal de Sâo Paulo.


Esta versión de la Bienal de Sao Pâulo creó bastante expectativa dado su cambio radical en las reglas de juego a la que nos tenía aconstumbrados. El hecho de ver como los curadores fueron escogidos mediante un concurso, garantizó un ablandamiento de la hegemónica práctica curatorial. Sin embargo, bien vale la pena echar un vistazo crítico a esta versión dado su alto grado “social”, los artistas escogidos de una u otra forma nos dan cuenta de la diferencia, no solamente a nivel conceptual sino formal. Esto parece a simple vista una virtud, pero tendríamos que preguntarnos, ¿qué sucede en el contexto en el que se presenta el evento? Los curadores decidieron tomar como lema central una de las preguntas planteadas por Roland Barthes en uno de sus primeros seminarios en el Collège de France “¿Cómo vivir juntos?”, que desde el 2004, que se pueden leer bajo el mismo título en la editorial siglo XXI bajo el cuidado de Beatriz Sarlo. Es decir que una pregunta fundamental plateada en un seminario se convirtió en el tema que agluitanaría una serie de artistas que manifiestan en fin de cuenta que el vivir juntos es todavía una utopía.

Quizá esa es la principal virtud de la bienal, mostrar que un mundo como el nuestro, donde las desigualdades a nivel sociocultural, son cada vez más grandes, la convivencia está condicionada por los límites. Límites sólidamente instaurados que nos impiden ver más allá de las diferencias. En el momento en que Roland Barthes se hace esta pregunta, el multiculturalismo está aún en boga, y es políticamente correcto. Sin embargo con el tiempo, es decir luego de poco más de tres décadas, nos hemos dado cuenta que las pretensiones altruistas del multiculturalismo tienden a crear comunitarismos e impedir que el acercamiento entre las culturas se de sin barreras. Por ejemplo el lema multiculturalista dice: hay que aceptar la diversidad y en esa aceptación, lógicamente viene la opción del "todos caben". Pero dónde y cómo caben todos? Esa “amplitud” tiende a localizar, aislar y polarizar las diferencias a tal punto de crear verdaderos guetos. Por ejemplo en New York, los latinos, los chinos, los indúes, los arábes entre otros; viven juntos, comparten la misma ciudad, pero no conviven. Cada comunidad, por algo que podríamos considerar obvias razones de índoles cultural, viven entre ellas de manera entrópica. Pero entonces ¿en qué sentido se plantea esa pregunta, en qué contexto específico se intenta dar cuenta de su pertinencia y qué trascendencia tiene hoy donde la convivencia más que nunca está amenazada?
Para ello, el recorrido que realicé en la bienal, no se detuvo en las obras de arte todas ellas de gran valor indudablemente. Claro, el arte habla del arte, o dicho de otra manera el arte por el arte sigue mordiéndose la cola. Pero ¿cómo no pensar en la seriedad de esa pregunta barthésiana llevada al contexto del arte, en un país donde el vivir juntos parece posible por paradógico que parezca, aunque marcado por una gran miseria y una gran diferencia racial y por ende social? En un país donde la miseria “convive” a unos pasos de la opulencia, donde el arte mismo es custodiado por esos personajes de negro, está pregunta replanteada desde el arte, sigue sin respuesta. O más bien, cómo el mismo Barthes lo presintió, en efecto es posible vivir juntos, pero cada uno en su sitio. ¿No es acaso eso lo que sucede en el mundo? Por no citar sino un sólo aunque ya viejo conflicto, el de la Palestina e Israel. Dentro de las obras unas cuantas que nos acercaban a esa pregunta fundamental: la de Pieter Hugo, donde “The hyena men of Nigeria” (2005), nos muestra que el animal “convive” con el humano, pero prevalenciendo la jerarquía de lo segundo sobre lo primero. El animal encadenado, nunca podrá vivir en igualdad de condiciones al ser humano.
De hecho en el instante mismo en que se desarrollaba la exposición, afuera y adentro de ese magnífico espacio, el cómo vivir juntos segía asentúndose por la diferencia. Una vez más una exposición como estás, tiene un gran valor por revelar no sólamente las coherencias, que sería lo más evidente sino las contradicciones implícitas a las prácticas artísticas y curatoriales que terminan asentúando en último término, las contradicciones sociopolíticas de nuestro tiempo.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá, octubre 8 del 2006.

jueves, noviembre 02, 2006

Vistazo Crítico 41: Renata Schussheim



Renata Schussheim y el retorno a la animalidad.
Por Ricardo Arcos-Palma

Ya habíamos mencionado en un vistazo crítico dedicado a Oscar Salamanca, la necesidad de escribir una historia de la animalidad frente a la hegemonia de la humanidad. Ese trabajo ya lo hemos emprendido en una investigación académica que se publicará en un futuro no muy lejano. ¿Por qué esa historia de la animalidad? Indudablemente aquí pensamos en ese camino abierto por Derrida y por Deleuze entre otros quienes se han atrevido a pensar la diferencia, lo otro. Como decíamos en esa ocasión, la historia del arte, esta atravezada por multiples referencias a los animales: desde la prehistoria, cuando los primeros “artistas”, dibujaban los bisontes, venados, mamuts y demas animales en un acto ritual para atraparlos simbólicamente antes de la caza, pasando por las representaciones préhispanicas de la América Latina, donde las figuras animales se mesclan íntimamente con las humanas, como la “Serpiente emplumada” en México o los ídolos de “Tierra adentro” en Colombia, el hombre jaguar, hasta las recientes obras de artistas contemporaneos como Jeff Koons quién hace escultura con materiales no convencionales como un globo inflado con helio: en la obra “06 Conejo” (06 Rabit 1986), vemos un conejo inflable de color métalico que deviene una especie de espejo; o en otra de sus obras “Balon Perro Rojo” (Ballon Dog (Red) 1994-2000). Las obras del artista méxicano Toledo también hacen alusion a este mundo animal, donde el escorpión, el conejo entre otros inundan sus pinturas y dibujos. Oleg Kulik deviene animal en su performance “Reservoir Dog” (1995): él completamente desnudo, se transforma en perro, y sale a la calle a ladrar a cuanto transeúnte encuentra. Así él ratifica su idea: “The animal thinks, therefore it exists” (El animal piensa, luego existe).
En la Grecia Antigua por ejemplo, las representaciones animales como “La puerta de los Leones" en Créta y las figuras fabulososas de minotauros, pégasos, sirenas, centauros y demás fauna mitológica, magníficamente representadas en escultura, dibujos y pinturas, nos dan una vez más cuenta del vínculo fundamental entre el ser humano y el animal. En el Oriente lejano, las figuras del “dragón” y el dios “mono”, o el famoso “León alado” de la tumba de Xiao Jing,o de las puertas del los templos persas, así como las figuras del zoodiaco chino, ( y en el occidental también), dan cuenta del amplio camino, recorrido por los animales dentro de la historia de la imagen y del imaginario colectivo de la humanidad. En el antiguo Egipto, donde las figuras demiúrgicas colosales de las esfínges y, de los dioses con cabeza de perro, que medían y pesaban las almas de los mortales. Durante el Imperio Romano, las representaciones en mozaico de las batallas, luchas y cacerías organizadas por el Emperador, nos muestran toda una serie de animales, importados directamente desde Africa, destinados a las fiestas para divertir al pueblo en el Coliceo, donde los gladiadores y esclavos se enfretaban a leones, panteras, elefantes, ciervos ... en una sangrienta fiesta. La tradición Católica, con su representación del pez, la paloma y de la oveja, como símbolos del Cristianismo y del bien, asi como la representación del macho cabrío (antiguo fauno) como la representación del mal encarnado en el diablo, atravezaron toda la Edad Media. En la India y en Africa (que tanto inspirara a los cubistas) así como en Australia y en el nuevo continente; enfin, la lista sería extremadamente larga e interminable, pero con ello nos damos cuenta que la presencia del animal en la historia de la llamada “humanidad” es contundente.




Ahora no se trata simplemente de aceptar al animal y saber que él está a nuestro lado sino darse cuenta que aquél puede ser tan humano como nosotros mismos. Esta apreciación tiende a poner al animal en una especie de similitud, de semejanza con lo humano a tal punto que él deviene humano y vice versa. El devenir animal, como lo enunciaban Deleuze y Guattari, es aquí una transformacion radical: no es el animal que se humaniza, es el ser humano que se animaliza, o mejor es él quién toma consciencia de su animalidad, como condición necesaria para un equilibrio existencial. “Los devenir-animales no son sueños ni fantasmas. Ellos son perfectamente reales. Pero de qué realidad se trata? Pues devenir animal no consiste a hacer el animal o a imitarlo, es evidente que el hombre no deviene “realmente” animal, poco más que el animal deviene “realmente” otra cosa (...) Le devenir animal del hombre es real, sin que sea real el animal que él deviene; y, simultaneamente el devenir-otro del animal es real sin que este otro sea real” (i). El caracter animal del ser humano es condicionado por la irracionalidad; pero qué significa realmente la sinrazón en un mundo donde el mejor de los equilibrios posibles lo da precisamente el animal y no propiamente el ser humano? Según las palabras de Deleuze y Gauttari, el devenir animal no es en sí una tranformación, sino más bien un punto de contacto, una “symbiosis” y “una alianza”. Lo que quiere decir que no existe contradicción sino un diálogo perfecto, en un desquilibrio aparente. Las figuras zoomórficas que alimentaron el imaginario de la Humanidad nos dan cuenta de ello.
En la literatura, Los cantos de Maldoror de Lautréamont, que como bien nos lo mostró Gastón Bachelard en el estudio de la obra de Isidore Ducasse, está atravezado por una tranformación de la animalidad: “Sorprendidos por estaenorme producción biológica, por esta confianza inaudita en el acto animal, hemos emprendido un estudio sistemático del Bestiario de Lautréamont. En particular hemos tratado de reconocer los animales más sólidamente valorizados, las funciones animales más claramente deseadas por Lautréamont. Entre los 185 animales del bestiario ducassiano, una estadística rápida da los primeros puestos al perro, al caballo, al cangrejo, a la araña, al sapo”(ii). Pero la más grande transformación de ese devenir animal de lo humano que las letras modernas nos han dado está en La Metamorfósis de Kafka: “Una mañana, al salir de un sueño agitado, Gregorio Samsa se despierta transformado en su cama en un verdadero parásito. Estaba acostado sobre su espalda dura como una coraza, y, levantando un poco la cabeza, se dió cuenta que tenía un vientre marrón en forma de colina dividida en dos nervaduras arqueadas. La cubertura, apenas retenida por lo alto de este edificio, estaba a punto de caer por completo, y las patas de Gregorio, lastimosamente delgadas para su enorme cuerpo, centelleaban delante de sus ojos”(iii). Rainer María Rilke dedica un la octava elejía a la mirada de la bestía y Albvaro Mutis nos cuenta de la memoria prodigiosa de los gatos, así como Chaparro Madiedo ensu novela urbana Opio en las nubes, deja que trip trip el Viejo Lerner y Pink Tomate (dos gatos) nos paséen por los bares bogotanos.
En el caso de Renata Schussheim artista argentina que expone actualmente en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, el devenir animal es patente. Su exposición denominada Epifanía, que significa (aparición), nos muestra como el ser humano se animaliza. Podemos ver mujeres perro, hombres pájaro, sirenas, y un sinnúmero de transformaciones que nos hacen pensar en el Bosco y en un artista más cercano a nosotros Matthew Barney quienes asumen lo animal como una condición humana. En el caso de Schussheim, el devenir animal es una verdadera provocación para acercarnos a aquello que solo hemos considerado como algo lejano o algo subalterno. El animal de compañia está aquí en esa alianza perfecta de la que hablan Deleuze y Guattari. En un autoretrato a la artista le salen de la cabeza dos orejas de asno que bien podrían ser la de un conejo. Mucho de ironía en esta figura donde la noción de la mujer bruta y/o reproductora se exhibe sin complejos como asentúando esta falsa condición impuesta por una mirada machista. O las perras, que sentadas comodamente esperan que sus semejantes desfilen frente a ellas unas de tras de otras.
Sin duda este bestiario nos hace pensar que lo humano está hoy más que nunca cerca de lo animal. Claro en el caso de Renata Schussheim, la burla y la ironía comienza a quedarse atrás para exaltar esa condición de la animalidad, que lejos de ser una tara, pasa a ser una virtud. Pero esta condición animal no tiene nada de negativo, como bien lo desmotró Derrida, al contrario intenta deconstruir, esa idea que consideraba a lo animal como algo inferior, a tal punto de señalar a ciertos humanos como verdaderos animales y llevarlos al exterminio. La historia de la Humanidad está llena de estos ejemplos. En suma, la artista argentina, nos da la posibilidad de repensarnos como verdaderos animales donde lo humano pierde su egemonía y donde la Historia de la Animalidad (iv) continúa a escribirse.

Buenos Aires, octubre 19 del 2006.

notas.
(i) Deleuze et Gauttari. Mille Plateaux. Schizophrénie et Capitalisme2. Minuit. Paris, 1980. p. 291.
(ii) Bachelard Gastón. Lautréamont. México: Fondo de Cultura Económica. 1985, p. 24.
(iii)Franz Kafka. La métamorphose. Gallimard, Paris, 1955, p. 5.
(iv) La historia de la Animalidad es el título de uno de mis ensayos inéditos.

sábado, octubre 28, 2006

Foucault y Derrida

RICARDO ARCOS-PALMA EN RIO DE JANEIRO Y BUENOS AIRES.

Junto a Walther Kohan, Jorge Dávila

El Encuentro Internacional de Filosofía de la Educación fue consagrado a Michel Foucault. Los colegas de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, nos dieron muestra de profesionalismo al organizar este importante evento. Por ejemplo las ponencias del evento estaban ya editadas a la apertura del coloquio. José Gondra y Walter Kohan los organizadores así como sus colaboradores merecen un aplauso y nuestras más sinceras felicitaciones... El encuentro cálido con colegas de venezuela y francia fue muy intenso e enriquecedor.

Junto a Eric Lecerf


Silvio Gallo, Andrea Benvenuto y Eric Lecerf


En compañia de Cristina de Perretti y Patrice Vermeren

En Buenos Aires el asunto fue menos organizado pero de todas maneras el buen nivel de las ponencias fue bastante importante. El gran anfitrión, aunque no le correspondía directamente a él fue el filósofo Patrice Vermeren, director del Centro de Altos Estudios Franco-Argentino. Es de destacar la presencia de los chilenos Carlos Contreras, Gustavo Celedón entre otros. En suma estos dos eventos dejan algo en claro: el conocimiento sigue circulando desbordando las fronteras no sólo físicas sino también mentales.

miércoles, octubre 04, 2006

jueves, septiembre 21, 2006

Vistazo Crítico 40: Salón Nacional

Vistazo Crítico al Salón Nacional*
Por Ricardo Arcos-Palma

Desde hace ya algunos años, más exactamente desde 1999, un debate comenzó a girar alrededor del Salón Nacional de Artistas. Se hablaba desde varios ámbitos – académicos, desde las instituciones culturales y desde el gremio de los propios artistas -, que el Salón era demasiado obsoleto. Su figura considerada por la mayoría de los representantes institucionales – José Roca, Jaime Cerón, etc. -, como absolutamente moderna, necesitaba un replanteamiento adecuado a nuestra época. Publicaciones editadas por el propio Ministerio de Cultura como “Post- reflexiones sobre el Salón Nacional”, aglutinaban varias opiniones – no propiamente reflexiones en el sentido estricto de la palabra -, que intentaban dar cuenta de una serie de elementos apuntando a construir una nueva figura del Salón o quizá a transformarlo por completo. Al Salón hay que, sino eliminarlo, transformarlo, decían sus detractores. Para ello se propuso una reforma de fondo donde la curaduría como modelo de “selección” terminaría sepultando esa “demagogia participativa” (José Roca) en la que se había convertido el Salón, donde todo cabe, y donde los artistas compiten en desigualdad evidente, por el premio gordo. Así surgió en el debate la figura del curador.
Surge en aquél entonces una propuesta de modelo curatorial, impulsada por el propio Ministerio (Andrés Gaitán y Miguel Rojas Sotelo) llamada “Proyecto Pentágono”, conformado por cinco curadurías que daban cuenta en el papel, de un amplio panorama del arte contemporáneo colombiano. El proyecto, si bien tenía sus grandes bondades, no logró el despliegue que se merecía. Surgió entonces este interrogante ¿Vale la pena reemplazar algo que no funciona por algo que no funcionaría tampoco por cuestiones presupuestales? Sin embargo el reto fue planteado y la reforma siguió su curso.
Hoy, siete años después, el asunto parece saldado. El Ministerio ha asumido con profesionalismo una reforma de fondo, sin eliminar el Salón pero transformándolo. El modelo curatorial, ha sido instalado y todo parece ahora funcionar y estar a tono con la época post. Sin embargo, bien vale la pena echar un vistazo crítico a este proceso y la última versión del Salón nos da elementos para ello. Varios curadores invitados fueron los encargados de dar cuenta de lo que sucede en la región. Esto es importante, pero el modelo curatorial, excluyente por naturaleza, deja de lado una visión mucho más grande de lo que verdaderamente es la región. Nos encontramos entonces con una serie de exposiciones que muestran una perspectiva insular de lo que sucede artísticamente en el país. En todas las curadurías un mot d´ordre parece guiar los “procesos” curatoriales: lo políticamente correcto. De un momento a otro y en un contexto socio-político tan complejo como el nuestro, el arte de golpe, parece asumir un “compromiso político” (1). Pero tal giro a lo social genera ciertas y serias dudas. En este mismo momento se afirma en varios espacios de discusión por Internet como esfera pública (2), que “todo es político” y que todo arte en consecuencia es político. Esta exageración, que ha sido acogida fervorosamente y casi religiosamente por nuestros gestores culturales, nos lleva a reflexionar sobre lo siguiente: ¿Qué significa ser político sobre todo desde un punto de vista artístico? Cuando el arte se politiza, es porque la política usurpa sus dominios y de eso la historia nos ha dado cuenta. ¿Eso está sucediendo realmente en nuestro contexto? Lo que es realmente preocupante, no es si el arte gira hacia lo político, sino más bien que se confunda el arte con lo político, sobre todo donde el ser político hic et nunc, es un verdadero compromiso. ¿Y sobre la disidencia? (3). Lo singular, lo que no se acoge a los modelos establecidos seguirá condenado al margen. Cuando lo artístico se ve sustancialmente subvencionado por el Estado, su carga política-crítica se ve disminuida. Ya el desaparecido filósofo aleman Rainer Rochlitz, nos había anunciado su tesis en "Subvention et subvertion" del arte contemporáneo. El filósofo nos da cuenta de como buena parte de un arte llamado crítico por el propio Estado o por sus representantes institucionales que en suma es lo mismo, termina falseando el verdadero arte crítico. Indudablemente esta tendencia a homogeneizar varias miradas acerca de lo político, sobre todo impulsado desde la institución, nos hace pensar que aún estamos lejos de ver un Salón Nacional, tal como lo concebía en su creación Jorge Eliécer Gaitán (4) . Pero para no ser pesimistas, el Salón Transformado, cumple su función, tal como venía sucediendo hasta ahora: hacer visible una serie de contradicciones y tensiones a nivel socio-cultural propias de un contexto político complejo como el nuestro. En este sentido, larga vida al Salón. Sin embargo, resta elaborar un dispositivo crítico donde la crítica crítica (5)pueda desplegarse y propiciar así una verdadera opinión pública. Y la academia en ese sentido, tiene una enorme tarea.

* Este texto fue publicado inicialmente en una versión más corta en U.N. Periódico.

(1)Ver el artículo de William López “Entre el compromiso artístico y el populismo estético”, publicado en este mismo espacio.
(2) Esfera Pública, espacio independiente de discusión por Internet.
(3)Ver artículo de Miguel Huertas “Cuando las bailarinas no mostraban los calzones”, publicado en este mismo espacio.
(4)El Salón Nacional fue creado por Jorge Eliécer Gaitán cuando este era Ministro de educación.
(5)Esta idea fue elaborada en uno de mis ensayos titulado “El espacio de la crítica. Entre lo público y lo privado”, publicado en la revista Trans. N° 1. U.N. Bogotá. Año 2000.

domingo, septiembre 17, 2006

Vistazo Crítico Transversal 13

SUSURROS DEL MIEDO
por Natalia Arcos Salvo*
Santiago de Chile.


“Un tornado arrasó a mi ciudad y a mi jardín primitivo,
un tornado arrasó a tu ciudad y a tu jardín primitivo,
pero no, mejor no hablar de ciertas cosas”.
Luca Prodán.


Siempre hemos oído decir que “una imagen vale más que mil palabras” para señalar la importancia del mensaje visual como continente simbólico, sumamente directo y efectivo. Pero sucede que hay al menos dos contextos en los que la imagen pierde potencia: uno, aquel en que la historia de la cual surge la imagen debe ser a priori conocida por el que observa, para comprender el sentido total del video o la fotografía; dos y más relevante quizás, es el hecho sabido ya de que el bombardeo visual de los medios de comunicación hipnotiza a las masas, desgastando la significancia de las imágenes hasta lograr la inercia total del espectador.
La instalación sonora de Lorena Zilleruelo busca entonces situar la oralidad en el emplazamiento que las artes tradicionalmente le han negado: sustrae la narración verbal del ámbito doméstico y lo lleva al estético, mediante una operación de recuperación de testimonios por escritos, trasladados luego a la palabra hablada. Es interesante que este anhelo surja de alguien que ha trabajado fundamentalmente con el medio audiovisual.
“Memoria de los Libros (exhumación de una historia)” consiste en la recopilación de recuerdos de aquellos que sobrevivieron a los primeros días de la dictadura chilena. No se trata de testimonios al azar, sino de relatos que cuentan qué hizo cada persona con sus libros políticos. Este ha sido un tema poco tratado, en relación a dolores mayores de nuestra historia como las desapariciones y torturas. El deshacerse de libros fue un acto cometido por cientos de miles de ciudadanos para “borrar evidencias” y por lo tanto, tiene más que ver con la cotidianeidad bajo un régimen de terror que con grandes hazañas de resistencia.
Esta instalación de relatos hablados consiste en sillas blancas reclinadas, en las cuales se esconden parlantes; al sentarse, el cuerpo del visitante es acogido al mismo tiempo en que él acoge al Otro en su historia personal.
Es un acto que rememora los espacios de intimidad en que los secretos y los recuerdos son develados, como la cama de una pareja o la mesa de una familia.
Un video con imágenes de archivo pasando en loop y emplazado a un costado muestra a militares quemando libros en las calles. No es tanto la imagen en sí como el apoyo que da a los relatos, la razón de su presencia.
La generación a la que pertenecemos Lorena y yo vivió su infancia en dictadura, y aunque muchas cosas de esos años las vivimos en carne propia, otras tantas las supimos (en ese ayer y aún hoy) por lo que nos contaban los adultos. Era notorio el hecho de que la voz de ellos bajaba inmediatamente de volumen, como si las paredes estuvieran tapizadas de micrófonos o los vecinos fueran espías. Era un gesto inconsciente impulsado por la paranoia; con el tiempo he podido comprobar lo mismo en personas de otras nacionalidades que en sus países también sufrieron regímenes perversos. Esos susurros del miedo, del secreto contado bajito a menos de un metro de distancia, son los que “Memoria de los Libros (exhumación de una historia)” emplaza hoy en un lugar público y cómodo, compartido por espectadores extraños entre sí.
La intención detrás de esta ambientación semi-privada es reactivar la memoria no de una manera aurática, monumental o alegórica, sino a través de testimonios frágiles y precarios que remiten a experiencias concretas, tanto para el que escucha como para el que cuenta.
La oralidad, que es la principal vía por donde transcurrió gran parte de la historia e imaginación de la humanidad, ha sufrido en el último siglo el embiste de los medios de masas, del stress de la vida moderna y del autoritarismo.
La memoria aniquilada por el terror, inflingido o sufrido, está ligada a su vez al asesinato del lenguaje. La riqueza de verbos y conceptos que manejaba el pueblo, la oratoria y el discurso ya no existen más en la misma calidad que antaño. A la represión le sigue la pobreza en la comunicación de las ideas.
El código y la metáfora llegaron para ocultar los mensajes y al final sólo ha quedado la forma críptica para algunos o la banalidad exenta de contenido para la mayoría.
Es fundamental reinventar nuestro lenguaje y eso empieza hoy por oír,de verdad, al otro.


*Teórica e Historiadora del Arte
Master Arte Contemporáneo, U. de la Sorbonne

lunes, agosto 28, 2006

Vistazo Crítico Transversal 12


Este Vistazo Crítico colaboración de nuestro amigo escritor Efer Arocha, está destinado a su colega Günter Grass, quién esta semana a sido objeto de una serie de acuzaciones publicadas en uno de los más importantes diarios alemanes Der Spiegel, quien no le perdona el haber hecho parte de la Waffen-SS, como muchos de los jóvenes de su generación llamados al servicio.


Günter Grass: del estigma a la fascinación
consecuencia de la moral del poder



Por Efer Arocha*

La crítica de las armas es la acción represiva del estado por medios militares, empleada contra sus propios ciudadanos en un conflicto bélico interno o contra otros estados. La guerra es una conflagración razonada, en la cual la violencia alcanza su estado puro. En tal condición, la violencia moderna ha logrado su máxima expresión: la aniquilación de la vida en todas sus formas. Esto se evidencia de manera diáfana en la Segunda Guerra Mundial con el empleo de la bomba atómica y la derrota de Alemania.
Hasta la Segunda Guerra Mundial la acción militar tenía el objetivo de desarmar al enemigo, es decir, colocarlo en condición de no poder resistir, o dicho de otra manera, lograr el hecho de su aniquilamiento. Como en todo conflicto militar hay una legitimación, éste hoy se sustenta en las normas del derecho internacional recogiendo los intereses generales de la humanidad. En cuanto a lo que nos ocupa se presentó un estado invasor y unos estados invadidos. Es claro que el derecho a la defensa está de parte de los invadidos que definieron a su favor el resultado del choque de armas. Sin embargo, es a partir de este enfrentamiento letal, en la etapa post-bélica, la cual se ha prolongado en el tiempo, donde aparece una nueva condición: el resarcimiento subjetivo, porque el resarcimiento material se cumplió mediante las indemnizaciones, y el moral con las ejecuciones y los encarcelamientos de los vencidos.
El resarcimiento subjetivo que no tiene precedentes en conflictos bélicos anteriores, se manifiesta a través del estigma. El estigma se proyecta en el seno de la sociedad de múltiples formas; la naturaleza hace uso del estigma dejando huellas de sus enfermedades en los cuerpos de sus víctimas. Los animales también son estigmatizados, los hombres identifican a los animales domésticos como es el caso de los vacunos y equinos, con las iniciales de sus nombres, mediante el hierro candente para señalar su propiedad; en la piel del animal marcado aparece una protuberancia y un color distinto que lo diferencia de todos los demás. Algunos seres humanos buscan por su propia voluntad estigmatizarse asimismo, haciéndose tatuajes o colocándose “piercing” en todas las partes de su cuerpo sin excluir el centro del ojo. Otros se enorgullecen de sus conductas sociales transgresoras. Este tipo de estigma busca el protagonismo individual, la diferencia, la distinción, el beneficio; como Madona que estigmatizándose por intermedio de sus desplantes eróticos busca el deseo y la estimulación del placer varonil. En oposición, el estigma que se deriva de la crítica de las armas, requiere el aniquilamiento utilizando el escarnio, pretende el hundimiento, su objetivo es la destrucción del estigmatizado.
En el movimiento de la historia, lejana o cercana, se encuentran hitos de los excesos censurables que tienen un espacio para la estigmatización colectiva, es el caso del nazismo, considerado como la otra mirada del espejo, como una parte de lo bipolar, el cual se realiza como negación. Es el hombre en su condición de oposición a su esencia, es el encuentro con su lado antropomorfo, que no es cosa distinta a la realización de los instintos más elementales de nuestra condición animal. Lo anterior se encuentra en lo macabro, en la ingeniosidad de los hornos crematorios. Aquí lo nefasto alcanza su máxima eficiencia; a tal exceso se llegó por la vía del fanatismo, éste, hoy en pleno ascenso atrincherado con máscaras distintas. Entre las múltiples manifestaciones fanáticas se encuentra el estigma, que echa sus raíces en un presunto concepto moral. El estigma por ser un producto del maniqueísmo conduce a resultados nocivos y desastrosos, bástenos con señalar solamente la Inquisición. Son muchos los argumentos que se esgrimen para estigmatizar al pueblo alemán por su responsabilidad en el último conflicto armado mundial.
En la tarea hay una panoplia de instrumentos indispensables, uno de éstos es la asepsia pública. Hay que desinfectar y limpiar todo en el seno de la sociedad. Para realizar este trabajo hay que superar los métodos del trabajador ordinario. Lo acucioso de la tarea exige el absoluto rigor. Se deben obtener resultados cristalinos. La pureza es la meta. Todo debe quedar impoluto. Para realizar un trabajo de esta calidad es necesario encontrar verdaderos especialistas, los cuales además de tener una alta calificación deben encontrar en su trabajo plena satisfacción, y para ello el placer es indispensable. Nos encontramos aquí en presencia de un placer poco común, en razón de que la fuente del placer nace del esfuerzo físico e intelectual. La meta es buscar una pequeña escoria en una montaña de diamantes, es por esto que su hallazgo produce la fascinación. Ya en posesión de la fascinación todo es posible. Se derrumban los campos vedados. Todo queda a disposición del fascinado. El fascinado encuentra normal aseptizar las palabras. Cargado de desinfectantes se encuentra con los escritores y entre ellos a un tal Günter Grass. Lo mira erguido e imponente como si se tratara de una estatua de Bismark en una plaza pública alemana. De inmediato trae todas las herramientas de trabajo que la labor exige: escaleras pequeñas, medianas y grandes. Esponjas de distintos colores y diferentes calidades. Tambores y galones con secretas sustancias. En el laboratorio hace examinar las distintas deyecciones de las aves. Se asesora de todos los recursos de la ciencia y de la técnica para garantizar que el resultado sea impecable. El fascinado no tiene en cuenta antes de iniciar su trabajo que la literatura es una manifestación del arte, y que la literatura en tanto que producto estético, se analiza con categorías propias de su campo. El fascinado desconoce que una cosa es la obra literaria y otra muy distinta es la vida personal del autor. Ignora que la crítica francesa que se encuentra entre las más sobresalientes de la literatura mundial, al emitir juicio sobre la obra literaria de un ex militante de la corriente política de Goerin, conocido como Céline, omitió considerar su vida personal. El fascinado no sabe que los alemanes, pueblo de pensadores, tienen entre sus filósofos a un ex practicante de la ideología del mariscal Rommel, apellidado Heidegger. Pero lo que es delirante en el crisol de lo níveo, donde se condensa lo inmaculado, donde se centra toda la corrección del poder humano, en la cúpula pintada por Miguel Angel, gobierna en nombre de los dioses un ex miembro brillante del partido del doctor Goebbels.
Como vemos, al fascinado, el fanatismo le impide analizar la fenomenología de la crítica de las armas como lo que fue, un fenómeno político, social y militar, que involucró a toda la nación alemana. En tal situación es normal que cada ciudadano, en algún sentido tuviese nexos o se viera involucrado en la política de su país o en la guerra. Ver así las cosas es lo sano, lo lógico y también lo razonable. Una crítica severa del pretérito es una necesidad del presente para poder comprender lo que hoy somos. Crítica que también es una herramienta para construir el futuro; esto es inobjetable. Pero el resarcimiento subjetivo que no conoce límites en el tiempo, y que no se detienen ante nada, enjuicia a Günter Grass por enjuiciarlo. El es un escritor que enaltece las letras alemanas y que como hombre es el producto de su tiempo, es un ser humano cabal. La pureza humana es un campo deleznable, un terreno peligroso, fuente hasta hoy de lo catastrófico, cualquiera que sea el campo desde el cual se analice. Por esencia la pureza es fascinante. Sus primeras víctimas han sido los místicos, sean éstos religiosos, políticos, ideólogos o filósofos. Al doctor Goebbels, la historia no lo enjuicia por la fascinación de la pureza racial, sino por la hecatombe que produjo su fanatismo fascinante.

*Escritor y Master en literatura
París, Agosto de 2006

sábado, julio 01, 2006

Inauguración de Pida Tres Deseos

PIDA TRES DESEOS, EXPOSICION DE HELENA MARTIN


Santiago Rueda (de espaldas), Helena Martín, Dario Ramirez y German Pinzón

El mes pasado se inauguró la muestra Pida Tres Deseos de la artista colombiana (y caribeña) Helena Martín residente en Canadá. La muestra aún está abierta al público capitalino en una de las salas del Museo de Arte de la Universidad Nacional. Para poder ver algo de las obras de Helena Martín haga clik en http://www.corazondesfasado.com

José Orlando Salgado y Jean Carlo Biaggi


Costanza Camelo

Michella Pentimalli en Bogotá

Julio Barón, Carlos Aguirre y Michella Pentimalli.

La crítica de arte e historiadora italiana residente en la Paz, Michella Pentimalli, estuvo durante unos días en Bogotá, donde se encontró con algunos artistas y teóricos de la escena local, como Miler Lagos, Carlos Aguirre, Julio Barón, Orlando Salgado, Gustavo Sanabria, Pilar Cifuentes, Caroline Vaast, Pablo Acosta Lemus y Ricardo Arcos-Palma. Michella Pentimalli estará de nuevo entre nosotros en septiembre de este año cuando acompañe una exposición curada por ella la cual se exhibirá en el Museo Leopoldo Rother de la Universidad Nacional de Colombia.

G. Sanabria y Orlando Salgado


Pablo Acosta y J. Barón


Caroline Vaast, Pilar Cifuentes, Pablo Acosta y C. Aguirre.


Gustavo Sanabria y Miler Lagos.

domingo, marzo 12, 2006

Tres Tercios / Taller






Hemos dicho en varias ocasiones que el taller como espacio necesario para la creación artística parece, en esta época de la era post, estar destinado a desaparecer. Sin embargo, aún persisten posiciones que logran establecer espacios de creación contemporánea como el localizado en la calle 45 con carrera 21, en la zona del barrio Palermo, no lejos de Chapinero y el Park Way. Se trata del Taller Tres Tercios, donde Dario Fernando Ramírez, Oscar Danilo Vargas y Miler Lagos - artistas egresados de la Universidad Nacional -, han establecido su refugio artístico. El taller es un apartamento de un segundo piso, adaptado para el trabajo artístico: los lugares comunes de habitación se han transformado en espacios de reflexión y ejecución artística.


Miler Lagos


Al atravesar la puerta, nos topamos con el espacio donde Miler ha dispuesto sus obras: fotografías de sus intervenciones urbanas: con sus parasoles, sus monumentos entre otras y una de sus columnas de falso mármol que parece sostener el techo, mientras el artistas nos muestra generosamente las obras plasmadas en catálogos de sus más recientes exposiciones. El nos habla de su exposición en la Cámara de Comercio de Bogotá, donde con gran ironía, él ha realizado varios globos-bombas, llenas, no de helio, sino por el contrario de cemento. Con esta obra que participó en un salón patrocinado por una marca de cigarillos multinacional, él intentó cuestionar el papel de estas intervenciones económicas en el plano artístico y en el plano de la salud colectiva. Nada más contradictorio que un globo lleno de cemento, como esos pulmones de cantidad de fumadores que no estan llenos de oxígeno sino del nefasto residuo de los cigarrillos.

Oscar Danilo Vargas


Luego, mientras el artista prosigue con su trabajo, en el lugar donde se “cocinan” los materiales, entramos al espacio de Oscar Danilo, quien está ocupado en uno de sus aparatos agigantados. Rodeado de sus pinturas donde las escalas humanas se ven reducidas al mínimo dentro la inmensidad de planos de color, el artista me habla de su obra y de la importancia de poder crear vínculos con otros artistas, como sucedió con artistas suramericanos en Ecuador hace algunos años. Algo que caracteriza su trabajo es precisamente los contrastres: los objetos pequeños él los magnifica engrandeciendo su escala y lo que es grande en sí como la presencai humana la reduce al mínimo en sus grandes telas.


Dario Ramirez


Mientras hablamos y vemos su trabajo, llega Dario. Inmediatamente ingresamos en su espacio para ver sus trabajos sobre billetes de cien pesos. Dario es un dibujante bastante riguroso que ha llevado el dibujo al corte del papel en este caso del papel moneda. Mapas de Colombia, siluetas que desdibujan los motivos del papel moneda comviertiéndole en algo más que un sólo soporte, donde en verdad existe una fusión entre el motivo y el material. Me muestra sus proyectos listos a ser expuestos pronto mientras en torno a un café nos reunimos los cuatro a hablar de arte, como sucede con frecuencia en ese espacio, abierto a las ideas y a los intercambios.

En este espacio sucede algo, y ese algo es exactamente el arte. Pues el arte sucede y para que suceda se necesita una habitación, de parte de los artistas (con sus respectivos hábitos), de los procesos artísticos y naturalmente de las obras. Tres Tercios / Taller, un espacio que dará mucho de qué hablar en el contexto del arte capitalino.

Ricardo Arcos-Palma
12 de marzo del 2006.

sábado, enero 07, 2006

Sanabria-taller.


VISITA AL TALLER DE GUSTAVO SANABRIA
Por Ricardo Arcos-Palma


Gustavo Sanabria, Orlando Salgado y Pablo Acosta Lemus. Archivo Vistazos Críticos 2006.

En estos tiempos de la cybercultura, donde se proclama a los cuatro vientos la muerte del autor, la desaparición del museo, el fin de las utopías, donde todo lo que huele a moderno es a proscrir, donde precisamente ese espacio de creación que es el taller está en vías de desaparición, vale la pena re-visitar ese espacio vital para algunos artístas contemporáneos. Es así que nos dimos una vez más cita una serie de amigos (Efren Rodriguez, Pedro Torres, Orlando Salgado, Pablo Acosta Lemus y Javier Tellez) en el taller de Gustavo Sanabria, artista y docente de la Academia Superior de Artes de Bogotá. En ese espacio situado en una antigua casa, a algunos pasos de la plaza de Bolivar hacia el occidente, junto a las tiendas de prendas militares, tipografías, zapaterias, almacenes de cachivaches y uno que otro cafetín detenido en el tiempo, se encuentra Gustavo trabajando incansablemente en sus proyectos. Cuando atravezamos el patio central y nos adetramos por un pasadillo resguardado por una reja, que siempre esta abierta para sus alumnos (y alumnas) y diferentes visitiantes, nos encontramos con un espacio completamente lleno de obra por todas partes: obra en proceso, que parece imbadir todo el espacio, obras fragmentos que dan cuenta de un trabajo incansable.
Alrededor del salón central se encuentran una serie de "habitaciones" adaptadas en déposito de sus obras y en un taller de grabado, al igual que en el segundo piso. Lo que me sorprende de este espacio, es que siempre hay algo que ver. cada vez que llegamos, vemos una nueva obra, así sea en proyecto, pero siempre sucede algo. Y eso es lo que hace agradable ese espacio: siempre hay un acontecimiento que rebasa lo puramente artístico. En esta ocasión, el reencuentro de viejos amigos, nos permitió redescrubrir ese espacio generoso en arte, donde la obras no solamente se contemplan sino que se pueden vivir, como si uno mismo hubiese sido su artifice. Fue agradable ver subido a Pablo en una de las obras de Gustavo que parecía tan frágil, no solamente por la referencia conceptual (la crísis hospitalaria en el país) sino también por el material conque estaba hecha: cerámica. Luego de esa acción ejecutada por un artista-historiador (Pablo Acosta), es decir por alguien que se atreve a comprobar la sólidez de la obra, en todo sentido, podemos concluir algo: la obra de Sanabria es una obra que soporta todo y eso de una manera provocadora, me hace pensar que podrá soportar las ligerezas del arte contemporáneo para situarse en la historia. No estás de acuerdo Pablo?

Pablo Acosta y una de las obras de Sanabria. Archivo Vistazos 2006.

El taller, así parezca en vías de desaparición, sigue siendo un lugar vital donde las ideas cobran forma y fuerza conceptual. Pocas veces podemos ver una obra en proceso y eso aquí podemos experimentarlo con mucha facilidad. Cierto, cuando entramos, Sanabria deja de trabajar, pero nos da la impresión que su obra sigue su camino bajo nuestra mirada asombrada: sus grabados, sus diferentes esculturas hechas en cerámica: paletas gigantes, extintores y cámaras de vigilancia y botellas de coca-cola en puro metal, sus "muñecas" testigas de momentos críticos del sistema hospitalario, donde Gustavo pasó buena parte de su vida trabajando como enfermero hasta que un buen día el hospital no abrió más sus puertas, por falta de presupuesto. (Lógicamente estamos hablando de un hospital público). Ese es el taller de Gustavo, impecablemente ordenado, dentro un desorden propio de un lugar de trabajo, lleno de generosidad artística, donde la cración sigue teniendo sentido.

Afortunados sus alumnos y alumnas que pueden visitar ese magnífico espacio; afortunados nosotros sus colegas y complíces amigos, quienes podemos re-visitar una y otra vez un tal espacio, lleno de camaradería, de energía poética, de fuerza creadora. Pues si hay algo que sorprende en ese taller es ver como lo incansable deviene obra, como las ideas cobran forma, como el arte es vida, como la amistad deviene un lugar y no solamente algo efímero.

07/01/2006. Afuera aun llueve.

martes, enero 03, 2006

Alfredo Virgüez premiado en España.


Vistazos Críticos News: Madrid.

El artista colombiano Alfredo Virgüez Sanchez egresado de la Universidad Nacional y residente en España desde el año 2001, ha obtenido el máximo premio de pintura otorgado por la Galería Kreisler de Madrid y la Fundación Valparaíso. El jurado presidido por el académico de la Real Extremadura Eduardo Naranjo y Juan Keisler, Carlos Murciano, Tomás Paredes y Manuel Parrado decidieron darle a este artista el primer premio que le fue asignado por la presidenta de la Fundación Valparaíso Beatrice Beckett.
Fuente periódico ABC.

Vistazo Crítico 145: John Nomesqui: naturaleza, tejidos y reciclaje.

JOHN NOMESQUI: NATURALEZA: TEJIDOS Y RECICLAJE.   En estos tiempos hablar de Arte y Naturaleza se ha convertido en un lugar común...