martes, abril 30, 2002

Vistazo Crítico 18: Mauricio Cruz y sus equivocos textuales.



Una de las funciones de la crítica, es aproximarse a lo que se hace público como crítica: comentarios publicados en la prensa, la Internet, entre otros medios de comunicación. Así se contribuye a otras miradas y la  consolidación de una opinón pública que no es privilegio de unos pocos. La crítica si se realiza a conciencia, puede generar muchos roces, pero como decía Diderot: "es mejor tener pocos amigos, frente a las enemistades que pueda generar mi pensamiento". De manera que este Vistazo Crítico va destinado a un comentario realizado por Mauricio Cruz artista (sin obra que conozcamos) residente en New York a un texto crítico de José Ignacio Roca http://www.universes-in-universe.de/columna/col43/02-04-17-cruz.htm El texto de Cruz a generado una serie de reacciones frente a una nocion central (contexto) que el artista denomina cliché. Veamos pues mi comentario pues considero que nuestro artista criollo (sin obra) está equivocado. R. A-P.

CONTEXTOS Y PRE-TEXTOS: entre la obra de arte, el artista y el público.

Para nadie es un secreto que el vínculo entre obra de arte y texto (interpretación, comentario...) es verdaderamente indispensable; en esto estoy de acuerdo con Patricia Zalamea. Esta relación, claro está, no determina para nada ni uno ni el otro. La obra de arte es totalmente independiente del texto así como el texto lo es de su lado: en condiciones normales por supuesto. El uno y el otro pueden por lo tanto leerse e interpretarse. Ya Umberto Eco nos había dado muestras de ello. Otra cosa bien distinta es el giro textual del arte contemporáneo (Hall Foster) y el grado de textualidad de la obra de arte (Roland Barthes).

Ahora bien, frente a la idea polémica que expone Mauricio Cruz, quién considera el contexto como un cliché, me parece que es algo confusa. Primero qué es cliché según sus palabras: el contexto del arte contemporáneo o el uso de la noción contexto dentro del arte contemporáneo? Si es el primero, no veo por donde va la discusión. El contexto del arte contemporáneo: institución (museo, galería, escuelas de arte,...), crítica, espacios independientes, público, artistas y sus producciones, funcionan con sus reglas de juego, así no nos guste. Ahora bien, al bautizar el contexto (del arte en este caso) como cliché me parece un absurdo. Problemas de comprensión del sentido y significado del lenguaje o simplemente un uso abusivo de las palabras, quizá. Pero bueno sigamos adelante en nuestro comentario: si es el segundo caso: la noción de contexto como cliché, eso puede ser otra cosa.

Veo en los dos textos de Cruz una clara referencia a la manera cómo y dónde se expone la obra de arte, es decir a la sola posibilidad de validar una obra de arte. Esto es para él, el contexto. De ahí su incomodidad por esos comentarios críticos que pueden influir en la validación de la obra o ayudar a una mejor recepción. Será que a él no le fue tan bien en New York con la crítica de arte? Quizá en la respuesta encontremos su postura contra toda escritura crítica. Sin embargo, en algo estamos de acuerdo (para que no crea que mi posutra es personal): en ocasiones un enorme dispositivo gramatical precede la obra de arte. Esto no es un problema siempre y cuando sea parte del proceso artístico o procesual de la obra, es decir, mientras sea producido por el artista mismo y no por un crítico por ejemplo. En caso contrario el asunto es preocupante.

Más pertinentes me parecen los cuestionamientos de Cruz frente a quién hace la obra de arte en el contexto del arte contemporáneo: si es el público quién la hace, el artista o la institución que no tienen que ver en nada con su idea de cliché. Preguntas que merecerían pensarse si nuestro artista criollo aceptara dialogar.

De otra parte no creo que un comentario (texto) reemplace la obra de arte como lo manifestó Pablo Helguera. La obra de arte vuelvo e insisto es autónoma pese a su estrecha relación con el texto, a menos que esta sea el pre-texto es decir que esta vaya antes del texto, considerado como parte misma de la obra.

Ricardo Arcos-Palma.
París, 30 de abril del 2002.

domingo, abril 14, 2002

Vistazo Crítico 17: Malcolm X en la escena.



MALCOLM X en la escena.

Cuando nos referimos al teatro, no podemos dejar de pensar en la acción. El teatro como lo bien lo planteó Antonin Artaud, es la vida misma. Para el dramaturgo y poeta francés, la vida es cruel. Por lo tanto el teatro también debe serlo. Mohamed Rouabhi hombre de teatro y director del grupo Les Acharnés ( Los encarnizados ), no se reclama propiamente del Teatro de la Crueldad artaudiano. Sin embargo, su más reciente puesta en escena nos hace pensar en la crueldad ejercida por un sector de la sociedad hacia otros individuos.

Malcolm X se presentó al público en el Théatre des Arts www.lapostrophe.net (L'apostrophe) de Cergy-Pontoise los dias 12 y 13 de abril. La escenografía es minimalista: algunas sillas rojas dispuestas en frente al espectador, como creando la ilusión de espejo, donde el espectador se ve en la escena o donde el actor observa al público. En el extremo izquierdo una fachada que simula un interior americano de la época: la radio, una lámpara entre otros objetos. En el otro extremo vemos una maleta. Al frente y hacia los lados hay dos micrófonos antiguos y al fondo al centro un estrado para el orador con dos micrófonos. Un juego de luces, que deja respirar la penumbra. Una pantalla de video al frente.

La obra gira en torno al lider negro estadinense asesinado en 1965. Rouabhi protagoniza Malcolm X. Fragmentos de sus discursos son enunciados mientras algunas imagenes se mesclan intermitentemente con el personage. Frases contra la segregación racial, contra la violencia, inundan la sala al mismo tiempo que imágenes del Ku-kux-klan y de la propaganda racista divulgada por los medias de la época en los Estados Unidos, desfilan frente a nuestros ojos.

De repente el silencio del orador, los dos microfonos dispuestos al frente se iluminan y se inicia un canto de rap cruzado: sus palabras hacen alusión al presente. Hay tres intervenciones de los raperos durante la obra: la primera se titula: El 4° PODER o las transfiguraciones etno-políticas a través de las infrastructuras de comunicación. El canto del rapero fiel a su tradición, denuncia la manipulación de los medios por parte del poder: "De los antiguos comportamientos políticos a las nuevas estrategias mediaticas". El refran dice: "La manipulación de la imagen es una postura estrategica en la guerra que nos opone a las fuerzas represivas". La segunda intervencion KREYOL: una mescla de rap et hip pop canta el desarraigo de aquél que sufre por la ausencia de identidad: una cantante negra comienza su canto asi: "Yo sufro de crisis de identidad, mi cultura se ha ahogado, mis raices enterradas..." y lo termina de esta manera: "Es la historia del Negro sin historia, sin espejo, que es blanco sin saberlo / Un animal que llevamos al matadero. En un navio fantasma donde no hay nadie frente al timón, / El escruta el horizonte buscando un faro". En la tercera intervencion INDEPENDANCE: aquí se narra y se denuncia la posición del colonialismo, existente segun ellos hoy mismo. El canto termina así: "Ellos trasnformaron lo que era antes el colonialismo en nacionalismo, / Dulcemente, sabiamente, ingeniosamente./ Pero nosotros queremos ser y seremos independientes".

Si existe algo importante en esta obra es que se presenta en un momento donde el racismo sigue siendo fuente de odios y discordias. En la famosa banlieu o periferia de la gran mayoria de las grandes ciudades francesas como París, un buen número de habitantes son de origen extranjero: antillanos, árabes y africanos, donde las antiguas colonias francesas estaban establecidas. Los actores vienen de la banlieu. Inés cantante creol, D'y Spike, raperos y el director Rouabhi. Esta obra tiene la virtud de rescatar la memoria y ponerla al servicio del presente, en un país donde el nacionalismo y la extrema derecha intenta imponerse. El discurso de Malcolm X, sigue siendo de gran actualidad. Los problemas no han desaparecido, simplemente han cambiado de nombre. Obra altamente crítica, donde el mismo inmigrante es confrontado a su propio desarraigo. La sola posibilidad frente al racismo: el reconocimiento del otro en la diferencia, sabiendo que el ser humano es el mismo y uno solo al fin de cuentas. El teatro visto de esta manera nos recuerda que el arte es absolutamente político.

Ricardo Arcos-Palma.
París, 14 de abril del 2002.

Vistazo Crítico 144: Estefanía García Pineda y Cerro Matoso.

LATITUD CERRO MATOSO Hacia una geografía corporal del conflicto " Yo viajo para conocer mi propia geografía ".  P...