domingo, noviembre 19, 2006

Vistazo Crítico 42 (II parte): Bienal de Sâo Paulo: custodias en negro



Hay imágenes que se nos ocultan, bien sea por que nuestros ojos no las ven, o no quieren verlas. Como decía Win Wenders en su película "Alicia en las ciudades", "la fotografía nos muestran lo que nuestros ojos no ven". La fotografía entonces nos ayudará a realizar un ejercicio de desfacinación, pues si hemos de creer en Roland Barthes, "la fotografía no es una fotografía, sino un texto" en sí mismo. En esto términos tal ejercicio de desfacinación estará marcado por una lectura de esas imágenes, textuales, donde la textura, que en ocasiones deviene no clara, u opaca, deja entrever precisamente lo que no vemos a simple vista. Haciéndo el recorrido por la Bienal,camara en mano, mientras cientos de visitantes pegaban sus narices en las obras de arte tratándo de saber "qué diablos significa eso?", las obras custodiadas por el negro comenzabán a salir de contexto y significar algo: el arte no solamente es un divertimento para unos pocos, fuente de riqueza, si no también, es generador de empleo. Pero qué clase de empleo es ese donde el arte es custudiado? Pero antes de ir demasiado lejos, por qué preguntarse por algo que "no tiene importancia" si a lo que vamos en una exposición de arte es a ver arte?


Siempre he pensado que el arte es un dispositivo que actúa sobre lo sensible. En estos términos, cómo ser insensible a lo que uno ve y siente? Claro, las obras expuestas en la bienal nos hablaban de otros lugares donde "el vivir juntos" es un verdadero dasafío. Y en Sâo Paulo, o en Brasil? En ese mismo instante? Ahí se puede quizá vivir juntos, pero convivir? Lo que había visto a lo largo y ancho de Rio de Janeiro, de La Paz, de Buenos Aires, de Cali, de Bogotá, de Medellín, de Madrid, de Paris,....de Sâo Paulo, ahí se hacía una vez más transparente.



Indudablemente el arte custudiado por esas personas en negro acquiría inmediatamente otro valor. Las obras, al menos ante mi mirada, se desvanecían por completo: una figura oscura, hacía transparente el lugar. En esa transparencia, el arte dejaba de ser arte, y la realidad comenzaba a resignificar. Una barrera de crístal separa al arte del mundo real, como protegido por una vitrina, donde se exhiben joyas preciosas. Donde el interior y el exterior solamente están unidos por esa transparente frialdad.



El arte nos da placer, dicen unos, nos hace pensar, dicen otros, nos aleja de la realidad, dicen otros tantos, nos da empleo diríamos la mayoría. Pero lo que es cierto, es que el arte, o el mundo del arte , cada vez más está lejos del mundo en el que vivimos. O sino está lejos, crea una brecha insalvable entre él y su contexto social.



Pero para que no todo sea negro, hagamos un ejercicio de desfacinación (conceptual): realizar una curaduría donde el arte esté custiodado por personas en [ ].

Ricardo Arcos-Palma
19 de noviembre del 2006.

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