jueves, agosto 31, 2017

Vistazo Crítico 147: Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común-FARC

FUERZA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA DEL COMÚN-FARC
¿Cierre de opciones o afirmación de su lucha 
en el escenario democrático?

Los medios de desinformación nacionales e internacionales, periodistas sin escrúpulos así como uno que otro sociólogo improvisado en analista político afirmarán que fue un error que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo-FARC-EP, hayan conservado la sigla FARC para su nuevo partido político dentro del proceso de la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno y esta agrupación guerrillera. 

Se argumentará que eso ata al nuevo partido a su pasado de lucha armada y que eso no es buen signo. Se afirmará con ironía hasta ridiculizar el nuevo nombre que el nuevo partido no ha renunciado a su postura violenta. Y quien sabe que más canalladas escucharemos los próximos días hasta que el Papa Francisco llegue a Colombia y acapare los medios de desinformación. Por supuesto esto va unido a la campaña de desprestigio sobre esta organización guerrillera que varios sectores ultraconservadores en Colombia, deseosos de continuar con la guerra, han desplegado desde que comenzaron los diálogos de paz entre el gobierno y las FARC.   

Lo cierto es que desde que se preparaba el Congreso de esta agrupación guerrillera que se desarrolló en Bogotá esta semana, Timoleón Jimenez (Rodrigo Londoño Echeverri) lanzó una consulta a nivel nacional a través de su cuenta de twitter para ver qué nombre preferían los colombianos para el nuevo partido: Nueva Colombia, FARC-EP, Nuevo Partido, Esperanza del Pueblo. Esta consulta al pueblo colombiano fue bien recibida por la opinión pública pues demostró la apertura que tiene este grupo hacia la sociedad, más en este momento donde la polaridad política de cara a las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales, han querido caldear los ánimos con Venezuela como cortina de humo perfecta a la realidad nacional. Finalmente la consulta fue tenida en cuenta durante el Congreso de las FARC y hoy nos enteramos que el nuevo nombre ratificado por sus militantes fue Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común-FARC que obtuvo 620 votos sobre 260 por Nueva Colombia. Lo que confirma que este grupo se siente orgulloso de su pasado guerrillero y al igual que en otros horizontes como en  El Salvador donde el Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional se convirtió en partido hasta llegar a gobernar sin cambiar de nombre.

Este nombre insistiendo en lo Común recordaría a la alianza de las guerrillas comunistas y liberales conformadas en su mayoría por campesinos perseguidos por la violencia y dirigidas por Antonio Marín Marín (Marulanda Vélez o Tirofijo) máximo líder del grupo guerrillero ahora en la legalidad.  Pero también si duda lo Común acentúa la lucha social por el bien común contra el bien privado, por lo colectivo contra lo individual. Esto es coherente con su ideario político y aquí a mi juicio es un acierto conservar este nombre. Además porque al suprimir el nombre de Colombia de la sigla, se relaciona inmediatamente con una perspectiva internacionalista que podría tener incidencia continental. Esto demostrarían los objetivos de las FARC en ese sentido. Además la rosa roja de su logo como símbolo de la lucha socialista ratifica esta orientación donde aparece la estrella roja en el centro de la flor y que simboliza los cinco dedos de la mano del trabajador y la unión de los cinco continentes. 

Con esto las FARC dejan sentado un precedente en Colombia donde los políticos  cambian de partido como cambiar de camisa, creando una distorsionada idea de que así es la política: una veces son liberales pero con traje conservador, otras conservadores con traje liberal y así se inventan unos nombrecitos dingos de cualquier empresa de marketing: Cambio Radical (y no vemos ningún cambio), Centro Democrático (y son de lo más antidemocrático que existe), Partido de la U (de unidad pero excluyeron a los sectores de izquierda es decir más desunidos para donde), Polo Democrático (que ha hecho alianzas perversas con políticos  como el Alcalde destituido que terminó desprestigiando al partido), Partido de los Verdes (donde oficiaban los tres tenores y uno de ellos más anti-acológico que ninguno), etc. etc. Por lo tanto creo que las FARC han demostrado coherencia política e ideológica al guardar su sigla con una pequeña modificación: eliminar la palabra armadas cambiarla por alternativa y la palabra Colombia por común; así a varios no les guste el nombre, pues los militantes de las FARC saben que así cambien de nombre, siempre serán tildados por los ultraconservadores enemigos de la paz y la reconciliación como terroristas, masacradores, violadores, secuestradores y tantos otros epítetos que han venido distorsionando la imagen de esta agrupación frente a todos los colombianos desde que asumieron el difícil reto de asumir la paz. Por supuesto esperemos que esta estigmatización cambie con el tiempo pues las acciones políticas son en últimas las que cuentan.

Me parece que esta valerosa postura, merece aplausos de nuestra parte, porque si algún día el partido FARC llega a gobernar, será porque en realidad cuentan con el apoyo de la ciudadanía colombiana que los ha aceptado como iguales y que confiarían en ellos, pues han dado un paso importante para la lucha en las urnas que "se gana con votos y no con muertos" como lo ha afirmado Iván Marquez en las declaraciones del nuevo partido. Solo demostrando que podrán gobernar obedeciendo y sin hacer alianzas con colectivos y políticos corruptos,  como la mayoría de otros partidos, las FARC demostraran que podían cambiar las prácticas clientelistas y corruptas en el país. Esperemos que la estructura paramilitar aun vigente no realice una vez más la masacre que tuvo que sufrir la Unión Patriótica en ese fallido acuerdo de paz entre las FARC y el gobierno de Belisario Bentancur, pues no quiero ni imaginarme ni un sólo instante lo que sería el recrudecimiento de la guerra. 

Resta saludar a este nuevo partido y que viva la democracia en paz hacia un país con justicia social. La lucha ahora se dará en la urnas si la guerra sucia de los violentos en este país lo permite. 

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá, 31 de agosto del 2017





post-scriptum:

El pasado 1 de septiembre la Rosa Roja con la Estrella de cinco puntas en su centro símbolo del nuevo partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) que recuerda el de la Internacional Socialista, se proyectaba sobre los muros de la Alcaldía, el Palacio de Gobierno, la Nunciatura Apostólica y la Catedral Primada y este hecho antes de la llegada del Papa Francisco es muy significativo; la Plaza de Bolívar que meses atrás acogió el Campamento de La Paz y se llenó exigiendo al Gobierno ratificar los Acuerdos de la Habana; ese viernes primero de septiembre se llenaba y vaciaba en su parte posterior en un va y viene de multitud durante más de 8 horas. La mayoría de la gente en la plaza simpatizantes de izquierda, uno que otro curioso y en su gran mayoría jóvenes: uno de ellos acompañado de su novia y su hermano, se me acerca y me pregunta con cierta emoción: "¿A qué horas hablan los del secretariado?" No se, le respondí. Estos jóvenes que no ven los medios masivos de desinformación hoy no están tan contaminados de odio y anestesiados frente a la realidad social como buena parte de la sociedad colombiana que consume inconscientemente RCN. Caracol, NTN, CNN y tantos otros; ellos ven medios alternativos a través de la red y eso ya configura una opinión diferente. Queremos ver a las FARC jugándosela en la contienda electoral y no echando bala. Sin duda un momento histórico difícil de olvidar. No va ha ser nada fácil pues los enemigos de la paz aún están acechando.

sábado, julio 01, 2017

Vistazo Crítico 145: John Nomesqui: naturaleza, tejidos y reciclaje.



JOHN NOMESQUI: NATURALEZA: TEJIDOS Y RECICLAJE. 

En estos tiempos hablar de Arte y Naturaleza se ha convertido en un lugar común y de echo un poco banal donde vemos por todo lado obras seudo-ecológicas, maticas por aquí y por allá, etc. Pero muy pocos han logrado investigar seriamente este aspecto. En nuestro medio José Roca desde hace ya varios años ha insistido en esta búsqueda y ha hecho visibles algunos artistas como Alberto Baraya, María Elvira Escallón entre otros tantos donde la relación arte y naturaleza es problematizada con seriedad. El proyecto Flora Arts Natura  en la actualidad, es consecuencia de este proceso trazando una línea curatorial y conceptual muy sólida. En esta línea han seguido artistas emergentes como  John Nomesqui, quien logra inscribirse dentro la nueva generación de artistas que se siguen preguntando por el equilibrio entre la naturaleza y la humano; tal pregunta es abordada por él con una apertura bastante interesante que trataremos de dar cuenta con este vistazo crítico, donde la instalación escultórica y la acción performática generan una obra en desarrollo que vale la pena seguir. 




Nomesqui comenzó a hacer visible su trabajo en la Galería Santafe (que por cierto tanta falta nos hace), con una pieza escultórica desarrollada esencialmente con papel. Esta pieza esta compuesta por una serie de tejidos realizados con hojas de revistas y papel periódico que generalmente van a parar a la basura. Aquí los hilos son conformados por largas tiras de papel que el artista previamente ha enrollado. Luego esas tiras se disponen en un telar y comienza el tejido a desarrollarse. Esta acción lleva a una serie de obras que comienzan a tener una cierta organicidad y se materializan a manera de formas orgánicas como la que se presentó el año pasado en la exposición colectiva “Otras naturalezas” en Poliedro Arts, donde estas formas parecían hongos que crecían en los vértices de la sala de exposición o más recientemente su obra escultórica que se desarrolla a partir de troncos de árboles recolectados en la ciudad que han sido cortados y dejados por ahí. El artista decide “completar” esos troncos como si fuera un “miembro fantasma” con el mismo tejido de papel, restituyendo el material a su origen: la madera. Así se genera un contraste entre lo artificial y lo natural. La obra “Consumo cuidado” se pudo observar en la exposición colectiva “Alrededor” de la Sombra curada por Mario Opazo para la Cámara de Comercio de Bogotá.

Otra de las obras que vale la pena resaltar del artista es la minuciosa recolección de semillas de guayaba que ha venido realizando desde hace un tiempo. Esta obra se instala a manera de tapiz en el suelo y se ha exhibido en varios espacios donde se realizan labores pedagógicas: en el Jardín Infantil Semillas, donde van sus hijos, en la Colegio donde labora el artista como docente y en la Universidad Pedagógica donde el artista trabaja en conjunto con el filósofo Germán Vargas Guillen.Este componente pedagógico es muy importante pues insiste sobre un aspecto fuerte en la obra de Nomesqui: la construcción social donde la pedagogía del arte adquiere un valor trascendente. Los estudiantes y participantes pueden intervenir la instalación dibujando con ella, pisando las semillas habiéndose descalzado previamente, tomando las semillas incluso llevándose un puñado de ellas. “El olor de la Guayaba” recuerda esa conversación entre Plinio Apuleyo Mendoza y Gabriel García Márquez donde este último deja ver lo que significa la narración de un territorio cultural que es el nuestro. Pero no solamente en el referente literario y poético está la fuerza de esta obra en proceso, sino en el aspecto de convertirse en un señalamiento sobre el frágil equilibrio entre la naturaleza y los transgénicos que afectan indudablemente el ecosistema.  Hoy buena parte del mundo está regulada bajo esta óptica neoliberal y Colombia no escapa a esta tensión económica. De ahí que la propuesta de Nomesqui es contundente pues pretende insistir en que la riqueza a venir está en la acumulación de semillas originarias lo que de hecho está prohibido.  Esta obra se exhibió en una de las salas de la cámara de comercio de Bogotá, en la exposición colectiva “Cultivo”. La instalación varia pero en la mayoría de las veces el sonido y la participación de los asistentes es fundamental insistiendo en la presencia de la mano, que de hecho es un elemento clave para entender toda la obra del artista.



Su obra es mucho más amplia y la idea no es agotar en este vistazo crítico la aproximación a ella. Pero esta obra en desarrollo insiste sobre la manualidad, el reciclaje, el tejido real y simbólico de orden social donde la pregunta por el equilibrio ecológico está jalonando la producción artística de John Nomesqui, un artista emergente que bien vale la pena seguirle la huella.

Ricardo Arcos-Palma

Julio 1 de 2017.

Para conocer más de John Nomesqui y su obra  no dejes de echar un vistazo:



martes, mayo 30, 2017

Vistazo Crítico 144: Estefanía García Pineda y Cerro Matoso.



LATITUD CERRO MATOSO
Hacia una geografía corporal del conflicto

"Yo viajo para conocer mi
propia geografía ". 
Palabras de un "alienado" mental.

Es conocido el conflicto existente desde que las multinacionales llegaron con sus máquinas a extraer las riquezas del subsuelo en el país. La miseria, la explotación social, el nefasto impacto ecológico, la violación sistemática de los derechos laborales y de los derechos humanos, son tan solo algunos de los "beneficios" que han traído consigo las multinacionales al país. Córdoba en monte Líbano donde se instaló la multinacional australiana South 32 cuya empresa subdiaria es la compañía Cerro Matoso, es el punto de reflexión plástica de la obra de la artista Estefanía García Pineda. 

 

La obra, expuesta en las salas de l'Alliance Colombo-Française de Manizales-Caldas, está articulada por una historia personal donde la historia familiar de la artista que como la mayoría de colombianos llegaron a trabajar a esas empresas por faltas de oportunidades en otras regiones del país.  La empresa explotadora de niquel entre otros metales, nunca pagó regalías al estado, ni muchos menos a sus empleados sueldos dignos. Es decir que la multinacional no se contentaron explotar nuestro subsuelo sino también al trabajador. 




En un fragmento video de la obra, la artista da voz a sus padres quienes fueron trabajadores en esa empresa, mientras ella escuchando esos relatos se escribe en una de sus manos su propio cabello como si fuera hilo quirúrgico la palabra cerro matoso, como insistiendo que ese lugar que más se parecería al infierno dantesco, ya estaba inscrito en su propio cuerpo desde que ella nació. Sus relatos son verdaderamente conmovedores y se convierten en un testimonio de una herida aún abierta que muchos trabajadores han padecido a causa de estas multinacionales. 


Relatos de vida de sus padres, que podrían ser la de todos lo trabajadores de estas empresas, que dentro de la precariedad, lograban sobrevivir; estos se articulan con piezas que hablan del desplazamiento como pedazos de ferró-niquel. Todo esto dentro del conflicto armado donde paramilitares, militares y guerrilla, comprometían la estabilidad de la familia que ya tenía dos hijas entre ellas la artista misma. Es este contexto violento e insalubre por la contaminación de los primeros cinco años de Estefanía y su hermana, que la familia decide abandonar la región y volver a eje cafetero donde así no hubiese una estabilidad laboral, al menos habría más tranquilidad y menos contaminación. Era enero de 1994  cuando la familia se instala de nuevo en Manizales.

La obra es un gran autorretrato donde radiografías del cráneo de la artista, dientes, tierra, niquel, copias de actas de nacimiento, gasas, huellas de sus pies como testimonio de su nacimiento, video con testimonios de los padres, conforman una relato extremadamente contundente, que sitúa la obra de esta joven artista en un camino prometedor donde ya podemos incluirla dentro lo que he llamado los otros realistas, donde la relación entre arte y política logra abrir un terreno de reflexión sobre nuestra contexto, sobre todo hoy donde el asunto de la minería sigue siendo el problema crucial de poder entender buenas partes del conflicto social en el país. 


El día de la inauguración la artista se sentó con sus padres en el mismo espacio  de la exposición sobre un banco en blanco: el suelo estaba cubierto de tierra, insistiendo sobre el problema de la tierra en el país, origen de todos los conflictos sociales. Los espectadores se confrontaron a esa narración plástica, donde la palabra y el cuerpo de sus padres, el cuerpo de la artista y sus huellas que vuelven a insistir en el vínculo entre arte y ciencia, arte y política. En suma Estefanía García Pineda es un artista que ha logrado incursionar con fuerza en este  complejo mundo del arte contemporáneo con una obra que sin duda seguirá dando de qué hablar, más aún en un contexto del post-acuerdo, donde el conflicto social y político se agudizará en un ambiente democrático, esperemos todos, hasta que encontremos la tan anhelada justicia social.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá mayo 30 del 2017.





lunes, mayo 29, 2017

Vistazo Crítico 143: La ley naranja no es propiamente nuestra media naranja.



LA LEY NARANJA NO ES PROPIAMENTE NUESTRA MEDIA NARANJA

“Las aves del país de la Belleza. El Arte en la antigüedad pagana era una religión: el culto de lo bello. Era un culto hosco y fanático. La belleza era Inmutable e impecable en las líneas severas de sus formas. Su rostro olímpico, sus músculos divinos, no se contraían al contacto de la vida”.
José María Vargas Vila. Ibis, 1900.
En Colombia se han disparado las alarmas en el sector cultural, desde que el Congreso de la República aprobó la famosa Ley Naranja propuesta por el Senador Iván Duque del Centro Democrático y pre-candidato presidencial quien por cierto ha sido un gran opositor a los acuerdos de paz. Los lectores de Vistazos Críticos se preguntarán ¿por qué razón un amplio sector de los Trabajadores de la Cultura como los grupos de teatro y de danza, las agremiaciones de escritores y de artistas, así como la gente del mundo del cine y la televisión entre otros se han alarmado con esta ley? Temores bien fundados, dado que con esta ley se afecta uno de los sectores hasta ahora medianamente protegidos por las reglas del mercado donde la oferta y la demanda generaran una feroz competencia entre los actores culturales.
La ley que pasó sin mayor debate en el Congreso, es decir pasó completamente desapercibida, pues en un país como el nuestro la cultura no es una prioridad política, vulnera sin lugar a dudas la ya precaria condición laboral de los trabajadores de la cultura en el país. ¿Pero cómo y por qué esa ley apoyada en la economía naranja, es un verdadero atentado a la cultura?  La cultura ya estaba permeada por las industrias culturales, que según los estudiosos de la sociedad hemos ubicado en la consolidación de una hegemonía cultural que termina siendo excluyente, sobre todo en un país donde la industria no beneficia a sectores sociales desde siempre abandonados. Recientemente la idea de industria cultural se transformó en industrias creativas. Cambia el nombre pero la esencia es la misma.
En un país como el nuestro que desde la década de los años noventa, abrió sus puertas al neoliberalismo salvaje donde la salud y la educación entraron sin retorno posible en el campo de la oferta y la demanda acentuando la privatización y precarizando el papel del Estado, pues como reza nuestra constitución, debe velar por la salud y la educación de sus ciudadanos. El campo cultural que se había visto medianamente protegido de las leyes del mercado, más por el olvido del sector empresarial y bancario,  hoy con la ley naranja, la privatización de la cultura es ya un hecho. Es decir, tal como los ciudadanos debemos pagar por una salud de muy pésima calidad administradas por EPS y debemos empeñar hasta el pellejo con créditos educativos a entidades bancarias, o como el mismo ICETEX para financiar nuestros estudios o el de nuestros hijos, ahora los trabajadores de la cultura que siempre han estado abandonados a su suerte por el Estado, deberán si desean sobrevivir en este complejo mundo de las competencias, pedir créditos y endeudarse.
Por eso la ley naranja viene respaldada por Findeter (Financiera de Desarrollo Teeritorial) que administrará los recursos destinados al sector cultural, pero mediante créditos no lo olvidemos. El asunto parece bondadoso, pero cuando recordamos que esta entidad estaba implicada en el escándalo de Odebrecht, la cosa se pone color de hormiga. Bancoldex (Banco de Desarrollo Empresarial y Comercio Exterior), será la entidad que financiará dicho créditos a tasas de interés propias de nuestro sistema bancario por cierto predador. InnPulsa Colombia y el Fondo Emprender del SENA jugarán también un papel fundamental en este sistema de financiación del sector cultural.


Exprimidos como jugo de naranja.
El jugo de naranja es verdaderamente delicioso y está lleno de bondades; vitamina C en buenas cantidades lo que lo convierte en un buen energizante y propicio para la creación de anticuerpos. Pero con los proponentes de esta ley que han dado muestra de ingenio y creatividad superando a cualquier artista, al ponerle a esta nefasta ley tan maravilloso nombre, la naranja dejará de ser una de las frutas preferidas de los colombianos, quienes iniciaban su día con ella. Pues les recordará un trago amargo difícil de tragar. Ustedes dirán que mi pesimismo se me ha alborotado y quizá tienen razón. ¿Cómo creer en una ley que va a precarizar aún más el sector de los trabajadores culturales? ¿Por qué razón esa ley no exigió impuestos a las grandes empresas para financiar y subsidiar el campo cultural que goza de gran abandono estatal pese a los pequeños esfuerzos del Ministerio de Cultura?  Pues no hay que olvidar que un país en guerra (hasta hace poco en proceso de paz donde aún faltan otros actores del conflicto que entren en la misma onda), la cultura así como la educación y la salud son los últimos en estamentos en los que el Estado invierte. Es decir a esa niña fea que es la cultura, el Estado le asigna un paupérrimo presupuesto; pero ahora de la noche a la mañana si le paran bolas pues será fuente de enriquecimiento del sistema financiero y no de los trabajadores de la cultura como pregona a los cuatro vientos el senador Iván Duque.
Un ejemplo que suele usar el senador Duque en sus presentaciones de la ley, es el de Gabriel García Márquez, insistiendo que él nunca imaginó como su obra hoy gracias a las nuevas tecnologías, se ha dado a conocer por todo el mundo. Lo que si es cierto es nuestro querido Gabito nunca imaginaría  es que hoy alguien de misma la bancada de una senadora que lo envió a los mismísimos infiernos junto a Fidel Castro, diría tremenda desfachatez, olvidando por completo que esos Cien años de Soledad que todo el mundo hoy manosea, fue escrita en México en el exilio entre 1965 y 1966 por persecución política y cultural. En esos años donde el Plan Alianza para el Progreso, persiguió a intelectuales influenciados por el proyecto educativo y cultural cubano Casa de las Américas. Es gracias a ese plan que se instala el divorcio insalvable entre educación y cultura en el país que tiene como consolidación la creación de Colcultura en 1969.
Así las cosas, los trabajadores de la cultura que han sobrevivido en el país, como verdaderos héroes de la Patria, si desean seguir sobreviviendo  deberán pensar como empresarios y por supuesto pensar en cómo salir de la deuda en que se meteran. Es decir, se han endeudado para poder estudiar y ahora deberán endeudarse aún más para ejercer su profesión. El colmo. Esto va de la mano lo recuerdan espero, con el proyecto donde la DIAN comenzaría a cobrar a los artistas impuestos. ¿Es esto justo donde le mayor evasor de impuestos son las empresas y no propiamente los ciudadanos? Hasta ahora los trabajadores de la cultura, no pagaban impuestos por obvias razones. Cuando demuestren ingresos así sean por prestamos tendrán que comenzar a pagar. De manera que ellos serán exprimidos como jugosas naranjas hasta la última gota por la maquinaria empresarial de la economía naranja impuesta por el Centro Democrático y avalada por la Unidad Nacional.

Cultura para el postconflicto y no economía naranja.
En un país como el nuestro, con grandes brechas sociales que sueña con salir de la guerra, las políticas culturales deben estar orientadas para intentar generar una consolidación del tejido social tan deshilachado y maltrecho por más de un siglo de conflicto político pues la cosa remonta a mucho tiempo atrás. La cultura en nuestro país ha sido una cultura de élite, acentuada desde la Regeneración a finales del siglo XIX y llevada al límite desde la década de los años 60 del siglo pasado. Lo popular donde lo campesino tiene un fuerte arraigo en nuestro contexto social, ha sido dejado de lado. Y ahora que buena parte de individuos, tildados hasta hace poco como terroristas, y los que siguen con este sonsonete son nada menos ni nada más que los de Centro Democrático, deberán ser contemplados como ciudadanos, la cultura y su implementación debe replantearse por completo. Y para ello hay que volver a su origen etimológico: cultivare significa cuidar de. Y el cuidado de está muy unido al territorio, al terruño, a la tierra. Y justamente ese lugar común que nos es propiamente un bien común sino un bien privado el origen de nuestros conflictos sociales y políticos. Reforma agraria viene de la mano con redestribución de lo sensible, así a Fedegan le duela. De ahí que el proponente de la ley hable de “un país que se concentre en el individuo” es decir no la comunidad ni en el bien común de la sociedad.
Pero es ahí donde asaltan las dudas sobre las bondades de la ley naranja, pues excluye de tajo a los que siempre han sido excluidos. A los que han sido borrados de la historia política y social y por ende cultural del país, como el “ruanetas” que Rafael Nuñez en plena Renegeración mandó literalmente a borrar del gran telón del Teatro Colón, pintado por Anibal Gatti, por ser considerado de muy mal gusto a ese personaje con ruana, sombrero ajado y alpargatas al lado de las grandes alegorías de la música clásica y la opera.
Esta ley vulnera claramente los derechos de los trabajadores de la cultura, quienes ya se están organizando para frenarla antes de la firma del presidente, pues esta ley tiene ya sus propios Micos (Mercado Internacional de Contenidos Originarios) es decir más cinismo no cabía ahí. Los bienes inmateriales considerados hasta hace poco como bienes patrimoniales de la nación gracias a la Constitución del 91 que reconoció al país como una nación pluriétnica y multicultural, serán ahora bienes y servicios, cosa dura esta. En fin, frente a eso los Trabajadores de la Cultura de todo el país se reuniron el pasado domingo 21 de mayo en Bogotá para tomar decisiones al respecto pues la cultura no es algo que se negocia con un banco. La cultura de un país como el nuestro no es un bien privado presa del capital financiero y con tu jugito de naranja Centro Democrático a endulsarle el oido a otros.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá, 29 de mayo del 2017. Teórico y crítico del arte y la cultura. Profesor U.N.




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