sábado, mayo 26, 2012

Vistazo Crítico 105: ESTRATEGIA COMERCIAL DE ARCADIA PUBLICITA TEXTO TENDENCIOSO CONTRA ORLAN.



ESTRATEGIA COMERCIAL DE ARCADIA PUBLICITA 
TEXTO TENDENCIOSO CONTRA ORLAN.

La Revista ARCADIA, como buena parte de los medios de masa informativos, enterados de la llegada de ORLAN a Colombia, realizan una estrategia comercial (propia de estos medios), para publicitar un texto mal escrito y tendencioso de Carlos Granés, lleno de lugares comunes y sin mayor conocimiento de la obra de esta artista francesa considerada por la crítica de arte internacional como una de las cien más importantes del siglo XX. La revista insiste que en algunos lugares de distribución como Carrefour y Panamericana, le vetaron la última edición. Sin embargo yo ayer compré un ejemplar de la revista en Carulla, donde al parecer a nadie, le molestó la teta al aire que exhibe la artista en su obra “El drapeado-El Barroco #2” (1983). Qué buena estrategia comercial señores de ARCADIA ¡Bravo¡. Sin duda  venderán muchos ejemplares.
Pero volviendo al texto de Granés, que es lo que me interesa, titulado “La última experiencia pornográfica”, hay tantas imprecisiones en su texto como aquella cuando afirma que la artista fue “rebautizada como Orlan a los quince años”. Si el autor se hubiese tomado la molestia de leer algunas de las cientos de entrevistas que la artista ha concedido a personajes como Pierre Restany, Paul Virilio y Nicolas Bourriaud por no citar sino tres personajes importantes de la escena artística internacional, sabría de sobra el origen del nombre de la artista francesa que entre otras se escribe en mayúsculas.
Otra de las imprecisiones tomada sin duda de las revistas people tipo ARCADIA, afirma que “una vez se operó la boca para parecerse a la Europa de François Boucher; en otra ocasión se abrió el mentón para quedar como la Venus de Boticelli; y luego se puso unos turupes en la frente para parecerse a la Mona Lisa de Leonardo.” Esto es absolutamente falso, pues la artista precisamente critica los modelos de belleza que han marcado la historia del arte y los impuestos por la sociedad de consumo. Basta con leer a la artista para darse cuenta de ello.
De otra parte, Granés parece haberse quedado en los años noventa de la producción de la artista, quien desde entonces ha estado muy activa y trabajando intensamente como por ejemplo en su obra más reciente « El Manto del Arlequín » donde la artista trabaja en colaboración con un grupo de artistas australianos del grupo SymbioticA y un teórico del  biotech art Jens Hauser. En esta obra fragmentos de su piel y de sus células han sido puestas en cultivo en un laboratorio especializado de  la Universidad de Perth. Esta obra podrá verse en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en el Museo de Antioquia y en un evento académico en la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital la próxima semana.
Lo único que rescato del texto de Granél es le concepto de pronógrafo; pero no en el sentido en que él lo utiliza sino en el sentido esencial en que la teoría crítica como la de Gilles Deleuze lo conceptualiza, para referirse a Pierre Klossowski y a Sade, quienes hacen parte de esa ilustre estirpe de pronógrafos donde están incluidos George Bataille, Maurice Blanchot, Pierre Paolo Pasolini entre otros. En este sentido, ORLAN sí es una verdadera pornógrafa.
Resta invitarlos al encuentro con la artista el próximo miércoles 30 de mayo en el auditorio Rogelio Salmona del Centro Cultural Gabriel García Marquez en Bogotá, en Cartagena el lunes 4 de mayo y en Medellin el 7 de junio. De tales encuentros con la artista y con su obra (que se expone por primera vez en Colombia y en América Latina en su conjunto), se espera que el mundo del arte local y el público en general puedan conocer una de las obras más trascendentes de esta época. 

Ricardo Arcos-Palma.
Curador de la obra de ORLAN para América Latina.
Bogotá 26 de mayo del 2012.

domingo, mayo 06, 2012

Vistazo Crítico 104: ARTE & JUSTICIA: de censuras, juicios y otras querellas.



ARTE & JUSTICIA: de censuras, juicios y otras querellas.

  La mediación o intromisión para algunos, de la justicia en asuntos del arte y la literatura no es nada nuevo. Desde el célebre juicio de aquél (Baudelaire) que dedicara sus “flores enfermizas” a un hipócrita lector, hasta cientos de exposiciones de arte censuradas porque alguien decide que la justicia intervenga, como cuando la exposición Bodies fue prohibida por la Justicia en Francia, por considerarse que se estaba comercializando con la muerte.

 En nuestro medio el colombiano, la justicia ha mediado en varios momentos “censurando” exposiciones de arte. Esto nos hace pensar que el juez, no solamente puede emitir sentencias sino también juicios estéticos, al menos esto último sería oportuno pero no sucede así. Por lo tanto, el juez es un especie de "crítico de arte" que termina, apoyado en asuntos legales, dictaminando la pertinencia de una determinada obra de arte, o decidiendo si esto es arte o no y si se merece ser mostrado o no, como lo haría un curador especializado. La similitud entre el juez, el crítico y el curador es interesante a tener en cuenta en este vistazo crítico.

  Recuerdo el famoso y fallido performance Tania Bruguera presentado en la encuentro organizado por el Instituto Hemisférico, donde la artista cubana decidió distribuir cocaína como parte de su acción plástica. En ese momento yo era Director del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia. Y por un acto de desinformación total publicado en el periódico El Tiempo, días después a la acción, yo terminé siendo implicado en un evento donde no tenía la más mínima participación. Recuerdo las llamadas de anti-narcóticos, de la policía, entre otros asuntos apoyándome para que diera declaratorias e interpusiera una demanda y por otro lado las directivas de la universidad, apoyadas en el silencio de los responsables del asunto, pidiendo mi cabeza porque ellos dentro de su ignorancia pensaban que yo había organizado el evento. Mi insistencia entonces era que la justicia no interfiriera en asuntos del arte y este evento que asustó tanto a los curadores del evento como a la misma artista no pasó a mayores y el mundo del arte, por fortuna, salió impune de este affaire.

  Otro affaire donde la justicia media en asuntos del arte fue el famoso caso Goya. Uno de los grabados de la exposición fue hurtado de la manera más inusual y encontrado enmarcado y todo en un hotel de mala muerte en el centro de la ciudad. Qué más que ser un robo de profesionales, tenía todas la señas de ser una fallida acción plástica, muy mal pensada por cierto.  Algunas reacciones de protagonistas del arte local, pocos días después del robo, se tornó en broma y chiste de mal gusto, cuando estos terminaron de una u otra manera implicados y rindiendo declaratorias en la Fiscalía. En este caso el mundo del arte no logró salirse con las suyas, una buena reprimenda de la justicia, como un par de nalgadas a niño necio, les recordó que en asuntos serios no se puede “mamar gallo”, tomar del perlo o hacer chistes flojos, pues terminaría implicados en un robo que no cometieron.

  El caso de la reciente “censura”, de la obra Blanco Porcelana de Margarita Ariza, nos recuerda que la justicia media cuando estima conveniente y sobre todo si un ciudadano interviene interponiendo demandas. Conozco la obra de Margarita Ariza. Hablé con ella sobre este asunto. El asunto es más complejo de lo que parece. Sabemos que en Colombia, un país con rezagos coloniales en sus prácticas culturales y políticas, el racismo es aún muy fuerte. Y desde ahí uno se torna hacia la artista y se solidariza con ella. Pero más allá de la superficie de este affaire, me interesa mucho la relación entre justicia y arte, pues sobre el lugar de lo negro en el arte y en este caso del mestizaje, que es donde se sitúa la obra Ariza, hay artistas locales que lo hacen de manera magistral

 ¿Cómo y cuando la justicia media en el arte? ¿Cuáles son los límites del arte y del artista? ¿Existe impunidad en el arte? ¿El artista y su obra estarían en una especie de no lugar donde las leyes de la justicia no les tocan? ¿El artista es alguien que puede hacer lo que quiera escapando a las leyes que rigen nuestra sociedad? Preguntas como estas, sin apresurarnos a responderlas, pues merecen ser pensadas a profundidad, son las que se deben tener en cuenta en momentos donde los artistas no deben ignorar para nada las leyes y sobre todo en un momento donde la justicia tiende a regular lo que antes parecía libre de toda reprimenda: el arte.
  
Los familiares de Ariza, se sintieron vulnerados en su intimidad al ser mostrados como personajes racistas e interpusieron una demanda que fue fallada a su favor. La artista de manera autobiográfica muestra en un acto auto-terapéutico, su historia matizada en país donde el racismo es imperante. De todas maneras una vez más, el acto del juez, no se si llamarlo censura, ha logrado algo que sin querer todo artista desea: que hablen de él, mal o bien, pero que hablen. Esta es una obra que no pasa desapercibida. Si vemos el asunto sin apasionamientos, la justicia una vez más asume posturas curatoriales (decide que se debe mostrar y que no) y emite juicios de valor éticos y estéticos (esto también lo hace el crítico de arte), que terminan validando o eliminando una obra de arte. Margartia Ariza, insiste que este no es su proposito y que en realidad, más allá del escándalo judicial, ella se siente vulnerada en su libertad pues su obra por sentencia de una juez es mulitada y silenciada.     

  Los demandantes, como parte del público que ve la obra, asumiendo su derecho de víctima, terminan interponiendo su veto sobre la obra. La artista sintiéndose victima al ser violados, según ella, sus derechos a la libertad de expresión, también apela de una u otra manera a la justicia, sin tener por el momento apoyo. Sin pretender ser abogado del diablo, si puedo concluir diciendo que el arte y los artistas y el mundo del arte en general (espacios de discusión, agentes del arte, etc) no pueden pasar impunes frente a las leyes que rigen nuestra sociedad y los jueces deberían empaparse un poquito más de asuntos del arte. Este asunto del juicio de la obra de Margarita Ariza, al igual que el caso Tania Bruguera entre otros, nos deja a los críticos de arte, cuando somos suplantados por el juez penal, sin piso para evaluar estética y críticamente la obra de arte, que en suma es lo que nos debería importar. Lo que queda es una vez más el escándalo, cosa que en últimas visibiliza aún más al artista e invisibiliza deja de lado los verdaderos valores estéticos y artísticos de la obra, que vuelvo e insisto son los que nos deben importar. Mientras nosotros seguimos enfrascados en este affaire, una excelente exposición en el mismo espacio donde se encuentra Blanco Porcelana, ha pasado completamente desapercibida: la del artista Edgar Cortés que merecerá más adelante un vistazo crítico. 

Ricardo Arcos-Palma. Bogotá 6 de mayo del 2012.

Lo negro y el racismo en Colombia: 

Bodies o la comercialización de la muerte: 

Censuran exposición Blanco Porcelana en Velenzuela:

El caso Goya: 

El caso Tania Bruguera: 

sábado, marzo 17, 2012

Vistazo Crítico 103: arte, cultura y política: lo negro y el racismo en Colombia.


LO NEGRO Y EL RACISMO EN COLOMBIA: Arte, cultura y política.
 

“La fotografía nos revela lo que nuestros ojos no ven”, decía Wim Wenders en su película “Alicia en las ciudades” (1974), mientras conducía su automóvil en una carretera norteamericana. Esta sentencia insiste sobre el principio de verdad que posee toda imagen fotográfica. En el último mes ha circulado por los medios de comunicación: revistas y diarios, imágenes fotográficas que nos recuerdan con vergüenza, que Colombia es un país con una estructura colonial con restos medievales muy enraizada en su cultura, donde el racismo con tintes clasistas persiste de manera hipócrita. 

Veamos una primera imagen que escandalizó sin mayores consecuencias a la opinión pública: un hombre afrodescendiente prácticamente desnudado posa encadenado al lado de dos turistas en una imagen promocional de la ciudad amurallada. Detrás de él, hay una pauta publicitaria que dice: “Cartagena de Indias. World Heritage City”. Esta foto, mandada a realizar por la directora (ya destituida de su cargo) de la Corporación de Turismo de Cartagena, no solamente atentaba contra una población en su mayoría marginal que viven en barrios periféricos del “Corralito de piedra” como Pozón, Nelson Mandela, Olaya y otros barrios donde la pobreza y la exclusión social son una condición permanente que contrasta con otros barrios como El laguito, Boca grande, Castillo grande y Corralito de Piedra, barrios de élite donde la única población afro que se ve es la que se rebusca el pan vivir, tabajando como empleados domesticos o en las playas ofreciendo masajes, vendiendo collares de conchas, alquilando parasoles a los turistas que vienen por hordas a uno de los lugares donde la esclavitud así haya sido abolida a mediados del siglo XIX, persiste soterradamente en las prácticas sociales y culturales como en el resto del país. Tal como lo demuestra esta imagen, que aunque causó revuelo, pues las noticias televisivas sin mayor análisis desplegaron la noticia, sin mayor consecuencia, "lo negro" se sigue viendo de manera innaceptable como "una moneda viviente". A la destituída directora se le preguntó por el hecho y muy tranquila afirmó que fue incomprendida.

 

La  segunda imagen es la que hizo circular la revista Hola de España al finalizar el año pasado. Quizá fue esta imagen la que inspiró a la racista y destituida directora de la Corporación de Turismo de Cartagena: en la imagen vemos cuatro damas en primer plano en una lujosa mansión de Cali en el Valle del Cauca, posan para el fotógrafo. Detrás de ellas, aparecen dos empleadas domésticas,  enmarcando un paisaje paradisiaco donde se entrevé la ciudad a lo lejos, mientras ellas sostienen bandejas de plata con vajillas muy lujosas. Las empleadas son afrosdescendientes. Esta imagen nos sorprende porque demuestra que la élite del Valle del Cauca, región donde el esclavismo generó riqueza en las plantaciones de algodón y caña de azúcar durante siglos, aún vive bajo esa misma estructura colonial con rezagos medievales. El artículo que acompaña esta imagen insiste: “Las mujeres más poderosas del Valle del Cauca (Colombia) en la formidable mansión hollywoodiense de Sonia Zarzur, en el Beverly Hills de Cali”. Las cuatro protagonistas pertenecientes a la misma familia, entre ellas la presidenta de Fenalco Cali, que organiza el evento de moda Cali Exposhow, aparecen en su medio natural. A la presidenta de Fenalco se le preguntó por el hecho y afirmó que eso de la escenificación fue un asunto del fotógrafo, pero que ella no le ve "nada de malo a eso".

Esta imagen   también generó cierto revuelo, como era de esperarse pero al final la misma cosa: no pasó nada, pues tal como bien lo señala Elkin Rubiano en su artículo publicado en Esfera Pública, estos terminan siendo síntomas de la sociedad del espectáculo, donde el escándalo alimenta el imaginario colectivo sin mayores consecuencias sobre el statu quo. La revista Soho pretendiendo reivindicar la posición de la mujer afrocolombiana, decide dedicarle su portada parodiando la fotografía de Hola, mostrando a cuatro mujeres negras en un decorado similar a la de la revista española, con dos domesticas (esta vez blancas) detrás de ellas. Pero lejos de resarcir el daño y exaltar a la mujer como reza el título de la portada “Elogio de la mujer negra”, nos muestra a esa mujer desnuda, como objeto de consumo, acentuando el cliché de mujer exótica y poderosa sexualmente. Es decir eliminar el veneno aplicando el mismo veneno, solamente funciona en vacunas contra mordeduras de serpientes pero en este caso, al asunto no deja de ratificar que en verdad en Colombia el racismo pervive bajo la mirada complaciente de todos. 

Por fortuna el arte y algunos artistas asumen posturas radicales política y culturalmente hablando, sobre todo cuando la cultura y la política se estetizan. Sí es cierto, ya Walter Benjamin a comienzos del siglo XX, nos había ilustrado sobre esto en pleno apogeo de los totalitarismos políticos, pero su sentencia sigue teniendo sentido hoy. En Colombia hay varios casos como el del artista cartagenero Nelson Fory quien con su obra “La historia nuestra caballero” (2008-2011) aludiendo a  Rebelión canción del cantante popular Joe Arroyo, decide tomarse con una intervención el Camellón de los mártires cerca al Centro de Convenciones en Cartagena: en cada una de las esculturas de los próceres de la patria como Pedro de Heredia, el artista dispone una peluca negra sobre sus cabezas. Con este gesto irreverente, el artista recuerda que la Independencia de la naciente República, solamente se pudo realizar con el apoyo de esa gran población liberada bajo una condición en la época de Simón Bolívar: unirse al ejército del libertador, es decir “ser carne de cañón”. Este olvido histórico es el que ha permitido que una sociedad se levante sin reconocer a sus verdaderos héroes, insiste el artista con su obra.   

Nelson Fory. La historia nuestra caballero. Intervención. (2008-2011).
 
Trinidad Cabellero Beaine es una artista que también ha reflexionado sobre la presencia del esclavismo en Colombia y su inhumanidad. Al realizar una revisión histórica ella se encuentra con una serie de documentos del siglo XVIII donde se muestra una serie de máscaras y elementos de sumisión, que portaban los esclavos, a quienes se les impedína comer y hablar durante las horas de penosa labor en el campo. A partir de ese hayazgo, ella decide realizar su instalación "...Invalorum" donde reproduce en hierro la mascara que utilizaban los esclavos; Y mediante un anuncio ella convoca a una serie de personajes blancos de todas la edades, para que portaran la máscara y hacerse forografiar. Estas fotos se instalan posteriormente en el espacio de exhibición, con la mascara exhibida y una imagen donde se informa que un esclavo podía obtener su libertad por $250 pesos de ese entonces. El espectador para poder salir de la sala, debía pagar $250 pesos actuales. Este dispositivo de inversión radical de roles acetúa el carater de sumisión de los cuerpos en una época donde el cuerpo humano por emplear la expresión de Pierre Klossowski era una verdadera "moneda viviente". Esta obra ganó el Premio memoria, otorgado por la Univesidad de Antioquia.



Trinidad Caballero Beaine; ...Invalorum, Instalación. 2006
Otro de los artistas es Fabio Melecio Palacios (ganador de la última versión del Premio Luis Caballero) quien en su obra Bamba, Martillo y Refilón (2011), nos cuerda como buena parte de la población trabajadora del Valle del Cauca, realiza su labor aún en condiciones poco dignas como sucede con los corteros de caña, quienes en el 2008 protagonizaron una huelga para pedir mejores condiciones laborales. Esta obra revive la labor del afilamiento de los machetes por parte de los trabajadores y hace un homenaje a esos personajes olvidados. El techo de la sala se encontraba completamente atiborrado de machetes un poco más alto del espectador, generando una extraña sensación de lluvias de machetes, como insistiendo en ese germen de levantamiento que aun duerme en las clases trabajadoras, que es nutrida por esos descendientes de antiguos esclavos.    

 
  Fabio Melecio Palacios. Bamba, Martillo y Refilón. Instalación-acción. (2011).

Hay una artista a quien me referiré más extensamente: Liliana Angulo. Ella piensa y realiza su obra a partir de su condición femenina, pero va más lejos aún. Su obra toma como tema de representación, el hecho de ser mujer de origen afrocolombiano. En su trabajo, que ha exhibido en importantes exposiciones como Viaje sin Mapa (curada por Mercedes Angola y Raúl Christancho), en la última versión de la IX Bienal de Bogotá, y en MDE07, hay una presencia recurrente a un cliché de la mujer doméstica. Este referente tiene que ver con esa imagen de la "negrita" que en ocasiones se vio estilizada en una silueta en madera vestida de un traje rojo y una pañoleta a pepas blancas, con grandes aretes, para decorar las cocinas de ciertos hogares y de la cual penden cucharas, cucharones y demás utensilios culinarios. Pero su obra no se sitúa en una cierta marginalidad como pudieron leer algunos crí­ticos locales como Jorge Peñuela en su momento: 

"Liliana Angulo no baila tan mal como quiere hacernos creer, tampoco es Josephine Baker, pero su raza comparte con ella historias de marginalidad. Piensa su ethos, se goza sus clichés, los parodia. Lo hizo en Viaje sin Mapa, la mujer negra apreciada en la medida que cumpla a cabalidad con los oficios domésticos del hogar blanco; repite su acto en IXbb, la mujer negra apetecida para la rumba, apta para los goces puros, para aquellas penetraciones a las que aluden los curadores. ¿No está reforzando su propio cerco, que la puede asfixiar como poeta, como artista que siempre ha de estar abierta a la búsqueda de horizontes más libres? ¿Por qué no nos inventa que la afrodita urania que alabó Platón era negra, que el amor y la belleza se escriben con negro? Sin duda, una historia así­ transformarí­a el mundo. Los artistas abren y edifican mundos, no se encierran en sus traumas sociales, culturales o psicológicos, así­ ellos sean el incentivo de su actividad. Tampoco hacen mofa de ellos, sin desquiciarse. El Dirty Boulevard, lo real, no es el horizonte que sueña la libertad. El proyecto de Angulo en la IXbb en sólo un ejemplo. ¿Cuántos proyectos más están corriendo el riesgo de quedar atrapados por la fuerza de gravedad de la cruda realidad?" (Tomado de Esfera Pública ).
 Liliana Angulo. Negra Menta. Fotografía. (2003).

Al contrario de lo que piensa el crí­tico de arte local, la obra Liliana Angulo se inscribe dentro de una verdadera posición crí­tica, que hace de la Realidad un punto de análisis, en un contexto como el nuestro, donde el ser negro, es aún bastante problemático. Por ejemplo, no es sorprendente que una de las regiones del Pacífico colombiano (Chocó), donde la gran mayorí­a de la población es negra la miseria y el abandono estatal sean enorme. Hace poco se declaró en emergencia sanitaria a toda esta región del paí­s, por la falta de agua potable, de hospitales, etc, Esta región olvidada por nuestros gobernantes es el ejemplo perfecto del olvido que han padecido una buena parte de nuestra sociedad compuesta por descendientes de antiguos esclavos, donde las antiguas plantaciones de caña de azúcar y de grandes minas de oro, estaban pobladas de mano de obra barata.

De manera que la obra de Liliana Angulo, al entrar al circuito del arte local, muestra como lo negro y el negro rompen un cierto ghetto impuesto por esas feudales tradiciones que aún imperan en la sociedad colombiana y por ende en el ámbito cultural donde el racismo perdura. Ya el artista Guillermo Wiedemann, en la primera mitad del siglo XX, se habí­a sumergido en estas selvas del Chocó en las costas del Océano Pací­fico, para pintar esa región olvidada. Pero esa mirada, aunque generosa, no dejaba de estar impregnada de un cierto exotismo. Así mismo la obra de Ana Mercedes Hoyos quien últimamente ha dado un giro radical a su obra, se ha centrado en el tema de la esclavitud como lo demuestran sus piezas sobre los galeones negreros y las rutas comerciales del esclavismo, que se expuso en el Monumento a Martí en noviembre del año pasado en Cuba y este año estará en México rindiendo un homenaje a esa población olvidada. 

Ana Mercedes Hoyos. Triángulo comercial. Litografía. (2005)


 Guillermo Wiedemann. Mujeres.1954(?)

Ahora bien Liliana Angulo, no se sitúa propiamente en esa región si no que nos habla de una condición, que desborda el propio territorio: la mujer negra, que ha servido como "doméstica" en los hogares colombianos, esta vez es retratada, para generar un dispositivo crí­tico y político. Claro se trata de simulaciones donde "la negrita" se mofa en nuestras propias narices, “toma un sartén por el mango” u otro utensilio, lo transforma en arma y se dispone a darnos un golpe certero a nuestra condición de espectador pasivo y solapadamente racista.
 
En una primera serie, vemos como "la negrita" vestida de blanco, se emparenta a esa famosa caricatura de Consuelo Lagos que aparece en los principales diarios colombianos (El Paí­s de Cali, El Espectador, etc.) desde 1968. Tal como lo demuestra el estudio muy serio  y profundo titulado "La negra Nieves o el racismo a flor de piel" (2003) de Elisabeth Cunin (becarí­a del Instituto Francés de Estudios Andinos), "Nieves" es una mujer negra con nombre de blanco o que alude a lo blanco, nacida en Juanchito en la periferia de Cali, empleada doméstica, quién luego de una acción de tutela emitida por un profesor de la Universidad del Valle en 1997, pasa a ser estudiante de filosofí­a. Esta caricatura que en un momento dado pretendió ser el portavoz de una clase social oprimida y excluida, según los propósitos de la dibujante, pese al alto contenido racista de la caricatura, parece servirle a Liliana Angulo de pre-texto para revisar la condición de marginalidad de la mujer negra. 

 
 Liliana Angulo. Mambo negrita. Fotografía. (2006)

Sus fotos muestran un interesante giro de la condición marginal del negro. En un primer lugar porque el negro es llevado al mundo del arte sin la mirada exótica y complaciente, y en segundo lugar porque esas imágenes interrogan el estatus de la condición del artista denominado "afrocolombiano" para ser polí­ticamente correcto luego de la constitución de 1991. Estatus del artista marginalizado por obvias razones. Claro, estas fotografí­as solamente pueden incidir en el ámbito social si guardan esa postura crí­tica que poseen. De lo contrario pueden deslizarse peligrosamente en el paradigma del arte con una falsa postura social, que se alimenta de las imágenes marginales para ponerlas a circular dentro del mercado del arte contemporáneo, creando así­ una falsa conciencia social que se denominamos en el medio pornomiseria. Quizá a esto último aludí­a la crí­tica de Jorge Peñuela. 
 Liliana Angulo. Negro Utopico. Fotografía. 2001.

En una segunda serie, vemos como "la negrita" a todo color: bellamente e irónicamente vestida de rojo con pepas blancas como sus semejantes que adornan las cocinas de hogares colombianos, se convierte en una negra burlona, que se ríe en la cara del espectador, que le agrede tras haberle lanzado un coqueto beso y que en últimas le señala que la única la condición para observar a esa "negrita" es viéndola a los ojos. Las fotografí­as de Angulo tienen una principal virtud: es la de señalar con humor e ironí­a, la condición humana de una clase social que aún reclama sus derechos cí­vicos en una paí­s como el nuestro donde las diferencias sociales y étnicas son enormes. 

 
 Liliana Angulo. Un negro es un negro. Fotografía. 1997-2001.

A propósito de su trabajo ella en diálogo con el curador José Roca afirma:Reflexiono desde la cultura visual, sobre la representación en el lenguaje y la Historia. Trabajo sobre lo negro, desde mi propia experiencia y mi entorno, sobre las identidades contemporáneas y sobre los actos de afirmación que las expresan. Mi trabajo se pregunta sobre situaciones contemporáneas que reflejan la manera en que históricamente las comunidades negras en América han estado en la situación del extraño, sujetas al desconocimiento, la mezquindad, la avaricia y el recelo. Un ejemplo de esto, es como muchos migrantes de comunidades negras, que se han desplazado esperando la hospitalidad que ellos le hubieran ofrecido al visitante en su región, en la mayoría de los casos no la encuentran. La situación del conflicto en Colombia, ha convertido en algo común la migración forzada de las poblaciones negras, en el que a pesar de estar bajo la misma nacionalidad, se está lejos de su lugar y fuera de casa.” (*)

En Colombia, a diferencia de otros países como en los Estados Unidos donde el negro ha ganado un lugar más favorable dentro de la sociedad en materia de derechos cí­vicos (gracias a Malcom X, Martin Luther King, The Black Powers y a The Blacks Panters, entre otros), la población afro, aún no han llegado a copar las altas esferas polí­ticas ni culturales; el caso de la anterior Ministra de Cultura durante el Gobierno de Uribe de origen afro, pese a sus calidades profesionales, fue tan demagógico como el del actual Vicepresidente de la República (un antiguo sindicalista):  esto  demostraría ante la opinión internacional que aquí en Colombia no solamente no somos racistas (no hay que olvidar que la mayoría de sindicalistas y senadores que se oponían al Tratado de Libre Comercio en Estados Unidos eran de origen afro), sino que tampoco se asesinan a sindicalistas. Sin embargo, basta con ver los noticieros de televisión: en las principales noticias sólo hay una presentadora de origen afro y ni un solo o muy pocos (para no parecer exagerados)  actores de esta población, quienes siempre realizan un papel secundario o de sirviente en las grandes novelas de “nuestra tele”.

Es de esta manera que las fotografí­as de Liliana Angulo así como de las obras de Nelson Fory y Fabio Melecio Palacios, hacen parte de lo que he denominado los Otros Realistas, pues nos revelan las contradicciones y tensiones de una sociedad como la nuestra, en donde los derechos cí­vicos de buena parte de nuestra población están lejos, pero muy lejos de obtenerse.

Ricardo Arcos-Palma, Bogotá, 17 de marzo del 2012

(*) José Roca entrevista Liliana Angulo. http://www.m3lab.info/portal/?q=node/3281

martes, febrero 14, 2012

Vistazo Crítico 102: Videoman de Fernando Llanos.



VIDEOMAN HA MUERTO EN MATADERO.

¿Qué mejor lugar para morir que un Matadero? No hay mejor destino para un héroe que morir en un lugar donde la muerte ronda. Pero Matadero como todos sabemos, es un Centro de Creación Contemporánea en Madrid. Pero lo que no sabemos es si el deceso de Videoman, es de muerte natural o consecuencia de un crimen. La muerte misteriosa de grandes figuras del mundo del espectáculo y del arte: cantantes, actores, escritores y artistas, siempre está envuelta de un extraño aún no se sabe las causas de su muerte. Y en este caso, la muerte del héroe es todo un misterio. Sin pretender remplazar la sabiduría de los galenos forenses, quienes quizá nos den pronto un dictamen de la necropsia, ejerceremos una crítica necrológica, a fin de entender y comprender qué le ha pasado a Videoman.  Pero antes de esto debemos acotar algo: la muerte de este superhéroe es inusual; se repite en varios lugares del mundo. De hecho, yo tuve conocimiento de su muerte en dos lugares distintos: en Bogotá (Laboratorio Interdisciplinar de las Artes LIA) y en Madrid en Matadero. Sí algo increíble, pero para un héroe siempre la vida y, por supuesto la muerte, es algo fuera de lo común. Antes de hablar de su muerte y adentrarnos en la escena del crimen, veamos quien fue Videoman.


Un héroe en tiempos de la vidéocultura.

El vídeo es una técnica que ha transformado desde la década de los ochentas, no solamente las maneras de hacer imagen, sino los dispositivos y prácticas artísticas, a tal punto que hoy el vídeo hace parte del arte contemporáneo. Dentro de este contexto surge Videoman, que se traduce en un proyecto artístico que nace unos diez años atrás, por iniciativa del artista visual Fernando Llanos quien vive, la mayor parte del tiempo en ciudad de México. Aunque el verdadero nombre del proyecto artístico era Vídeointervenciones Móviles en Contextos Urbanos Específicos, un nombre muy largo que luego el público trasformaría en Videoman, según cuenta el propio artista. El proyecto nos dice el artista, tiene cuatro líneas o ejes fundamentales:
1.    Dibujos de planeación.
2.    Desarrollo tecnológico.
3.    Acciones.
4.    Documentaciones.
5.    La mitificación del superheroe.


Videoman es entonces un héroe que surge del universo de los comics norte-americanos y su apropiación latina y en particular la mexicana, donde la idea de justicia y la denuncia social, lo que artista llama la acupuntura urbana, se lleva lejos de la dicotomía clásica de las historietas y, donde el villano se opone comúnmente al héroe. Videoman también se vincula a los héroes históricos y populares como Pancho Villa y Emiliano Zapata, quienes de una u otra manera encarnan el ideal de justicia, donde lemas como el de Zapata quien decía que “La tierra es de quien la trabaja” son apropiados por Videoman quien replica “La cuidad es de quien la trabaja”. En este contexto la ciudad es un elemento fundamental para el desarrollo de esta obra. El paralelo entre el héroe y el guerrillero es aquí resaltado por el artista, pues sus acciones son equivalentes a una acción urbana y subversiva donde “se pega y se desaparece” dice Fernando Llanos.


El escenario de superhéroe es la ciudad, como la de todos los superhéroes por cierto. La ciudad aquella que de una u otra manera acoge a los inmigrantes del campo en busca de nuevas oportunidades de trabajo, es el escenario donde Vídeoman realiza sus acciones clandestinas. Este héroe tiene sin embargo una imagen muy particular: monta a caballo, como recordando a sus antecesores mexicanos, con sombrero ancho, ténis en vez de botas y traje de mariachi. Pero también, de un sólo golpe, como para borrar toda huella que lo delate y para seguir guardando un cierto anonimato, el caballo es reemplazado por una bicicleta que tiene una dispositivo visual, y el héroe se viste con arneses, casco de ciclista y transformado en una especie de deportista, enfrenta la ciudad, que puede ser cualquier ciudad del mundo. 


La escena del crimen.

Aparece un personaje que llama Minutewoman, quien parece ser la responsable de la muerte de Videoman. Según el artista estos personajes son hoy muy frecuentes entre la frontera entre los Estados Unidos y México y su existencia se remonta a mucho tiempo atrás en Colombus, donde antiguamente en la época de los revolucionarios mexicanos, se incursionó en territorio Yanki. Estos personajes, guardianes de la frontera, verdaderos asesinos a sueldo y armados con potentes fusiles, se sienten con el permiso de tirar sobre todo lo que se mueve. Verdadera pesadilla paramilitar, aparece en este contexto como el anti-héroe. Y es precisamente este el escenario y el lugar que Fernando Llanos escogió para la muerte de Videoman quien quizá muere a manos de la Minutewoman.

Una pieza escultórica en la instalación que parece una escultura funeraria, vemos una columna de yeso semejante a una columna romana y una montura de cabalgar. En el suelo muy cerca, esta una silueta de un cuerpo que nos hace pensar en el cuerpo de Videoman que calló precisamente en ese lugar. Trajes, videos, poster, monturas,… todo un dispositivo plástico que da consistencia a esta obra que de una u otra manera alude a un mundo de religioso y de culto donde el héroe se mezcla con el santo. 


Laura Baigorri, la teórica del vídeo-arte insiste en que “la obra de Fernando Llanos, no va encaminada solamente al contexto endogámico del arte, su público puede estar dentro y fuera de él, pero esto no es lo importante, lo substancial es comunicar y conectar con la gente”. En efecto la obra va mucho más lejos del mundo exclusivo y excluyente del arte. “Me interesa el mundo del arte, y aquello que no habla del arte” dice Llanos en un diálogo que hemos tenido. Es este interés de los artistas contemporáneos por ampliar y desbordar el mundo del arte, es una constante en la obra de Llanos, quien mira de una u otra forma una nueva relación entre el arte y la política.

Existe indudablemente una mirada a lo que sucede hoy en su país, y “está no en los políticos sino en nosotros generar un cambio” dice él apropósito sobre la relación arte y política.  Videoman, ese héroe del video y de la imagen que vestido de arneses como si fueran su única coraza, y montado en su bicicleta,  recorrería las ciudades de México, Bogotá, Madrid entre otros, ha muerto. Ahora el mundo del arte le rinde homenaje y en Matadero en el marco de la exposición Madrid Abierto 2011-2012, hasta una semana más el público madrileño podrá apreciar esta obra.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá, febrero del 2012.

Eche un vistazo a la video-entrevista realizada a Fernando Llanos:

domingo, diciembre 18, 2011

En PRIVADO: los artistas tienen la palabra.

 En PRIVADO: los artistas tienen la palabra.

El campo del arte en Colombia desde la última década, ha visto una ampliación de sus protagonistas, antes reducidos a un círculo bastante restringido. Esto hecho ha generado una ampliación de los discursos que giran en torno a las obras de artes y sus productores, mucho más lejos de los intereses de las instituciones del arte. Es así como han surgido espacios en la red como en Privado, editado por el comunicador social Iván Ordoñez, quien sin pretender asumir posturas críticas, ni curatoriales, ni tampoco casarse con circuitos o “grupos privilegiados” del arte como él mismo lo afirma, crea un espacio on-line independiente que da la voz a los artistas de diferentes tendencias y posturas. 


Aunque como él bien lo afirma solo le interesa el circuito bogotano, pues “yo soy bogotano” dice. Sus entrevistas se convierten en un material invaluable para aquellos que en futuro deseen ahondar en las obras de los artistas que aparecen repertoriados su blog. artistas como Edwin sanchez, Carolina Caicedo, Erika Diettes, Franklin Aguirre, Milena Bonilla entre otros hacen parte de este blog que sin duda es pionero en su género.

A ese material se le agrega una serie de traducciones que Ivan ha realizado a curadores y críticos de arte del circuito del internacional lo que amplia la mirada en ocasiones bastante reducida del arte contemporáneo. La entrevista que le realizamos hace algunos días en un café cerca al Park Way en Bogotá, da cuenta de varios temas, como la crítica de arte, la curaduría, entre otros temas.