martes, enero 13, 2009

Vistazo Crítico 63: Carta abierta a Gilma Suárez.

Touché!!! chère Madame.


Carta Abierta a Gilma Suárez, directora de Fotográfica Bogotá.


En ocasiones cuando damos un paso en falso, podemos tropezarnos, caernos y darnos un porrazo de los mil demonios. Sin embargo esos pasos en falso pueden ser la consecuencia de una distracción, una piedra en el camino o una sacadilla. Pues yo dí uno de esos pasos en falso aceptando la curaduría de Fotográfica Bogotá 2009, sin haber firmado ningún papel que me garantizará que la promesa verbal por parte de su directora Gilma Suárez se haría efectiva un día. Pues comencé con la curaduría, desde el mes de mayo del año pasado, con la promesa verbal de su directora de adelantarme parte de los honorarios que me había ofrecido para el mes de septiembre. Pues nada de nada. Llegó el mes de octubre, fecha en que ella en su misiva dice haberme llamado a rendirle cuentas y a mi insistencia sobre mis honorarios ella guardó silencio. El asunto es que cuando se hacen compromisos, así sean de palabra - y bueno yo soy de los que aún le asigno un gran valor a las palabras-, lo mínimo que uno espera es que se cumplan. Excusas como: "Ricardo, espere a que salgamos de la Fotomaratón y hablamos" eran frecuentes y al final, pues me quedé esperando casi dos meses y nada. Quién trabaja en esas condiciones? Los hay indudablemente; "regalados" les dicen en el medio, pero ese no es mi caso, sobre todo en una sociedad capitalista como la nuestra donde efectivamente "le temps c'est de l'or" querida señora.

Frente a lo de la Revista Escaner Cultural y lo publicado en mi columna Revelado, todos saben en el medio que mi labor crítica no es superficial. Por lo tanto cuando yo hablo de una obra hablo del contexto en que se mueve. Y da el caso que pese a que yo había conocido la obra de Marmorek años atrás pude acercarme más a su fotografía en el contexto de la curaduría de fotográfica Bogotá 2009 que estaba a mi cargo. Cuáles fueron los criterios curatoriales para que su obra, como la de otros tantos que usted conoce, hayan sido eliminados de la lista de los invitados a participar luego de mi salida como curador? Si mi texto crítico le causó molestias querida señora lo siento mucho. Pero mi labor como crítico de arte la ejerzo sin tapujos.

Bueno, para mi también, estimada Gilma Suárez, fue un mal momento haber "trabajado" con usted. De otra parte sobre lo que hice o dejé de hacer cada uno en su conciencia sabe lo realmente se hizo. Mi conciencia está tranquila. Pero bueno todo el mundo sabe, y usted también querida señora, que yo no fui el único en tener este tipo de diferencias con usted en la corta experiencia de Fotográfica, aunque espero si sea el último, por el bien de un evento que como lo he dicho en varias ocasiones y aun lo sigo sosteniendo, pese a lo sucedido, se perfila como uno de los más importantes del continente. Así pues no tengo nada contra Fotográfica.

Sin más me despido, hasta nunca.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá 13 de enero del 2009.
pd a continuación les retransmito la misiva de Gilma Suárez hecha pública en Internet por Fotomuseo. He ejercido mi derecho de réplica.

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Enero 13 de 2009

Con sorpresa y enorme decepción tuve el infortunio al revisar todo el material que se ha colgado en Internet sobre FOTOGRÁFICA BOGOTÁ 2009 - Laberintos del rostro, paisajes de la conciencia, de encontrar en Escaner Cultural con fecha del 28 de noviembre de 2008, un artículo titulado: “Espejos de vigilancia. Fotografía y espejos. ADRIANA MORMOREK Y LOS ESPEJOS DEL DESEO” escrito por Ricardo Arcos Palma.

En éste se hace referencia directa y mal intencionada a nuestra institución, buscando generar con los artistas y la opinión pública, un malestar sobre los procesos que estamos llevando a cabo para la realización de nuestra bienal, evento que se construye durante dos años a partir de esfuerzos aunados entre artistas, teóricos, académicos, curadores, la comunidad universitaria, distintas embajadas, el Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura, las empresas del Distrito y la empresa privada, que encuentran en este certamen, un inmenso caudal ético, logístico, investigativo y conceptual.

Como no puedo dejar de lado la mala fé del señor Ricardo Arcos Palma con nuestra entidad y conmigo como directa responsable de dicho evento, me permito hacer algunas aclaraciones:

Cuando amablemente invité al señor Arcos (a mediados de mayo de 2008), a ser parte de la curaduría de FOTOGRÁFICA BOGOTÁ 2009, tarea que aceptó con verdadero entusiasmo, o al menos así lo sentí yo, definimos claramente los objetivos de dicho acuerdo, consistentes a grosso modo en:
Concepción y proyección de FOTOGRÁFICA BOGOTÁ 2009
Investigación de artistas nacionales e internacionales de diferentes países que comprende: base de datos, invitación a los artistas seleccionados, contactos con galerías (si era necesario), preselección de imágenes con breve reseña de su obra, abstract de hojas de vida, etc. Así como, el diseño museográfico de cada una de las salas, la dirección de montajes, producción de textos como parte esencial de los catálogos que se editan para cada versión de FOTOGRÁFICA BOGOTÁ.

Durante más de cinco meses (de mayo a octubre de 2008) intentamos en el FOTOMUSEO hallar un tiempo preciso de reuniones y una coherencia en la actividad del señor Arcos; en cuanto a los horarios programados, estoy en capacidad de informar que en distintas ocasiones canceló su asistencia con el consabido perjuicio que constituye un atraso en la labor curatorial, condición esencial del buen resultado de un evento de esta naturaleza.

En cuanto a la investigación y seguimiento de los artistas, su compromiso se redujo a sugerirnos algunos nombres, varios de los cuales fueron rechazados por encontrarlos de baja calidad formal y conceptual. Pero su labor -lo reafirmo-, se limitó en lanzar unos nombres -la mayoría colombianos y varios sin ninguna trayectoria, a pesar de que en varias ocasiones le solicité que contactáramos a nuestros maestros para que orgullosamente pudiéramos presentarlos en FOTOGRÁFICA BOGOTÁ 2009-.

Sobre los artistas internacionales propuestos por él, figuran en nuestra base de datos (la mayoría latinoamericanos): Graciela Sacco, Zaída González, Sol Mateo, Lourdes Almeida, Nancy Burson, Beat Streuli. Al hacer un primer sondeo de estos nombres, nos encontramos con la sorpresa que varios de ellos cancelaron la invitación debido a “falencias en la investigación” y desconocimiento de las obras por ellos realizadas e incluso por confundir la bienal de fotografía que tiene un contenido altamente académico, con una plaza para ventas de obras.

Igualmente, el señor Arcos desconoció la selección definitiva del material, como también la faena que debimos realizar para ubicar invitar y gestionar la traída de la obra de los invitados del resto del mundo que se presentarán en FOTOGRÁFICA BOGOTÁ 2009. En esta labor el señor en mención estuvo absolutamente ausente.

Vale la pena aclarar también que el texto con la definición conceptual de FOTOGRÁFICA BOGOTÁ 2009, consistente en parte al eje temático, debió producirse en el FOTOMUSEO, en vista de las repetidas ausencias, reuniones a la carrera, e incontables excusas del señor Palma.

Todo este trabajo ha sido asumido por Sandra Rengifo y la suscrita, logrando consolidar una gran base de datos de artistas y teóricos de gran relevancia a nivel nacional e internacional, que son consecuentes con la temática que nos ocupa en esta versión “El retrato”, en miras incluso, de ampliar el espectro y las convenciones de éste, desbordándolo a fronteras del audiovisual, la estética relacional, la filosofía, los estudios culturales y práctica fotográfica.


Cuando se invita a un curador precisamente estamos hablando de delegar confiando en el criterio, el conocimiento y el deber que asume la persona contratada, cuya responsabilidad debe estar ligada a las expectativas en ella puestas, para que no suceda como en el caso del señor Arcos cuya función fue aumentar las tareas al equipo del FOTOMUSEO.

Citando al señor Arcos, sobre el proceso curatorial, que según él: “ahora está a la deriva”, debo manifestar, que precisamente estuvo a la deriva durante su vinculación como curador invitado a nuestro III Encuentro Internacional, hecho que produjo, infortunada y efectivamente, por su falta de compromiso: “diferencias insalvables” y, por supuesto, “diferencias profesionales” en cuanto a sus métodos, sus planteamientos estéticos y su desidia.

Estas “diferencias insalvables” me obligaron a citarlo en fecha 6 de octubre de 2008 a mi oficina y explicarle amigablemente que por sus múltiples actividades en otras dependencias, le estaba siendo imposible cumplir con el acuerdo contraído en el FOTOMUSEO; le propuse que canceláramos su vinculación al evento, no sin antes demostrarle el atraso en que estábamos en la curaduría. El señor Arcos insistió en continuar y ponerse al día. Pero por el rezago en que estábamos y un nuevo cargo aceptado en esos días por dicho señor, consideré que si la curaduría estaba a “la deriva” para citar sus palabras, con mayor razón iba a estarlo, si continuábamos contando con su participación.

Así, con mucha contrariedad -porque no es fácil tomar estas decisiones-, me vi obligada a prescindir de sus servicios. Debo aclarar que esta no fue una renuncia de su parte por “diferencias” como él lo manifiesta. Ricardo Arcos no renunció. El FOTOMUSEO prescindió de sus servicios porque no cumplió con las expectativas puestas en él.

Siguiendo el parafraseo del señor Arcos frente a lo sucedido, el equipo del FOTOMUSEO, realmente lamenta que este tipo de opiniones provengan precisamente de un académico que está forjando los pensadores del mañana –en donde respirando por la herida, herida que él mismo se ha infligido-, acuda a la maledicencia para dañar la imagen de un evento que precisamente por su seriedad, su contenido analítico y su profesionalismo, consistencia conceptual y estética, ocupa ya un lugar predominante entre los certámenes fotográficos del mundo.

Lamento así mismo, que el señor Arcos con su artículo me haya obligado a explicar públicamente un hecho bochornoso que en el FOTOMUSEO ya había quedado en la atmósfera del pasado como una mala experiencia y como parte de la privacidad laboral de la institución, e igualmente le solicito al señor Arcos abstenerse de hacer comentarios mal intencionados a los interesados en participar de tan importante evento cultural y a las personas que realmente han asumido con pasión y tenacidad, los estragos por él causados.

De mi parte, puede estar seguro el señor Arcos que con su actuación, su paso por el FOTOMUSEO es ahora solamente un mal recuerdo.


GILMA SUÁREZ
Directora
FOTOMUSEO

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