miércoles, diciembre 10, 2014

Vistazo Crítico 129: Rafael Lozano-Hemmer: signos e índices.


RAFAEL LOZANO-HEMMER: Signos e índices.
NC-arte.

Existe una particularidad en las obras que ponen en relación el arte y la ciencia: la interacción entre el espectador, que ya no es un espectador contemplativo y pasivo, sino un verdadero activador, que hace que la obra sea una experiencia corporal total, donde imagen y cuerpo crean nuevas relaciones perceptivas, que comprometen todos los sentidos. Tal es el caso de la exposición Signo e índices del artista Rafael Lozano-Hemmer, expuesta en la Fundación NC-arte en Bogotá, donde nuestro cuerpo como activadores es confrontado a una serie de obras, que interrogan y amplían nuestro campo perceptivo, limitado en ocasiones a la simple visualidad.

La exposición consta de cuatro obras, Basado en hechos reales, La media noche del año, Almacén de corazonadas e Índice de corazonadas. La primera de ellas, muestra un juego que invierte el papel de las cámaras de vigilancia, donde el observado, pasa a manosear la cámara y se deja fotografiar por ésta. El terror y sentimiento de ser vigilado que tanto denunciara Paul Virilio hace ya más de tres décadas, desaparece aquí por completo cuando la cámara es vulnerada por quien es consciente de su visibilidad y de su poder de activar o desactivar el dispositivo. Estos “autorretratos” nos dejan ver esa inversión radical de lo que yo he llamado “el desdoblamiento del punto de vista”[i], donde el papel predominante de quien mira se ve trastocado.


En la segunda, un “espejo” reproduce el torso y el rostro de quien se observa, como si se tratara de una imagen de identidad. De golpe el activador reflejado, se ve desprovisto de sus ojos, de los cuales sale una humareda como acentuando esa vieja idea, de que el alma escapa por los ojos o que estos son el reflejo del alma. El activador del dispositivo electrónico que se encuentra detrás del espejo (Alicia estaría feliz de ver esto), logra arrancarnos una sonrisa de emoción, al vernos despojados de mirada y ver como ella se esfuma sobre nuestra cabeza. Imagen casi mística, que nos recuerda, a Santa Lucía, nos dice Andrés García Larrota en el texto de presentación de la exposición. Nuestros ojos como los de la Santa ha sido arrancados de sus órbitas y dispuestos con los cientos de pares de ojos que ahora reposan en una base de datos. Pero todo esto por supuesto es solo ilusión.



La tercera obra insiste sobre el dispositivo indicial como huella digitalizada de la identidad. Cada activador, deposita su dedo índice en una receptor de huellas digitales, similar a los que hay en los aeropuertos, bancos y otros sitios sensibles donde la identidad digital es prueba irrefutable que somos quienes somos. Su huella, en este instante, comienza a hacer parte de un gran banco de datos, generando un mosaico en una pantalla. Esta obra pone al descubierto los dispositivos de control que existen en nuestra época, donde estamos “fichados” en un gran fichero luminosos de identidades. Fantástica imagen-huella que fusiona lo táctil, lo epidérmico y el sudor en un solo instante luminoso.
 

La cuarta y última obra, a mi juicio la más ambiciosa por su tamaño y lo que representa, es un complejo dispositivo lumínico que captura las pulsaciones del corazón. Nosotros activadores, nos subimos a un pequeño estrado y tomamos en nuestras manos un par de varillas. Estas son receptores de nuestras pulsaciones que alumbran un bombillo, el cual reproduce los latidos de nuestro corazón. Luego esa pulsación es incorporada al “almacén”, que no es otra cosa que un techo tapizado de bombillas, los cuales comienzan a prenderse  y a pagarse intermitentemente. Estas pulsaciones luminosas, me emocionaron mucho. Uno puede escuchar su corazón latir, pero ver como late su corazón, sobre todo cuando éste ilumina la penumbra es simplemente fantástico.  De hecho, nunca había visto latir mi corazón con tanta rapidez. ¿Será que estoy enamorado? Me pregunté sin dejar de sonreír. 

Ver como una instalación como esta nos arranca con tanta facilidad una sonrisa, ver la gente bajo esa techumbre de bombillas, mirando hacia arriba como tratando de ubicar los latidos de su corazón que ahora están acompasados con cientos de otros ritmos de corazones.  Al respecto el artista dice lo siguiente: “la idea de los ritmos repetitivos, de la música minimalista (…) es música que repite ciertos patrones pero como está desfasada, va creando resonancias y sonidos diferentes, lo mismo que cuando tu estás viendo la instalación; no solamente ves el centelleo de un corazón sino que ves un paisaje de corazones vitales que te rodean”[ii].

Sin lugar a dudas, esta es una de las mejores exposiciones que pude presenciar al terminar el año 2014 en Bogotá.



[i] ARCOS-PALMA, Ricardo. De la mirada al vistazo. El desdoblamiento del punto de vista. Ensayo & Error, Revista del Pensamiento Contemporáneo.  Bogotá, No.7 años 2000.
[ii]  LOZANO-HEMMER, Rafael. Propósitos del artista extraídos del video que realizó NC-arte para la exposición. https://www.youtube.com/watch?v=clXSUkB_Cxo#t=74

martes, noviembre 04, 2014

Vistazo Crítico 128: Danilo Dueñas: Como es.


 DANILO DUEÑAS: COMO ES.
Casas Riegner

Danilo Dueñas es uno de los artistas más importantes en Colombia. Su trabajo constante, no ha sucumbido a las modas. Su obra se inscribe dentro de un materialismo que hace del espacio, un lugar estético lleno de referencias formales, donde los objetos y las cosas en su mayoría encontrados por el artista, generan un relato particular: anudar la memoria individual y colectiva. En su instalación más reciente Como es,  el artista pone a dialogar texto, libros, telas, repisas, varillas y maderas entre otros materiales. 

 

Cuando recorremos el espacio encontramos unas palabras en la pared escritas en letras tipográficas con vinilo negro: Scripture, Holy Ghost, Psalm y Covenant. Palabras que inmediatamente nos sumergen en un ambiente místico y cristiano para los que alguna vez nos formamos en colegios religiosos, como en mi caso con los Jesuitas, estas palabras no nos son ajenas. Per aún así son misteriosas: su gran tamaño (las palabras van prácticamente del suelo al techo) acentúan este misterio y se hacen difícil, pues habría que tomar distancia de ellas y eso es lo que no sucede con facilidad, pues nosotros espectadores nos topamos con telas y otros objetos dispuestos en el lugar. Una mesa  partida en dos patas arriba, dos grandes telas color sangre dispuestas delicadamente a manera de cobijas sobre dos bases blancas y en la pared la palabra Covenant (Alianza). El cuerpo en este fragmento de la instalación está fuertemente referido, pero por su ausencia. En un espacio de tránsito entre palabra y palabra y objetos, hay un espacio de silencio: unos imágenes colgadas en la pared. Una repisa que uno dos paredes y una sutiles perforaciones en la pared curva; una de esas perforaciones deja salir o entrar una línea que toca el suelo: cuerda, metal, madera, poco importa: esta línea genera una tensión en ese espacio donde el polvillo que queda luego de la perforación ha quedado en el piso como testimonio de la intervención. 

 

En el espacio continuo, la palabras Psalm y Scripture forman un ángulo: aquí una serie de libros guardados celosamente en una urna que reposa sobre unas bases blancas, y otro de hojas amarillas y arrugadas insistiendo en el paso del tiempo. La idea de los salmos como escritura de lo sagrado comienza a darnos más pistas del lugar donde estamos inmersos. Podemos imaginar el lector que ha leído esos libros y que sigue escribiendo en una intimidad casi mística. 

 

Finalmente la palabra Holy Ghost (Espíritu Santo) nos sumerge en un lugar como en obra negra: ese personaje de la Santísima Trinidad, se materializa aquí en un estado de inacabamiento. Es tal su inmaterialidad que el artista logra representarla o presentarla mejor con el revés de una madera donde se dibuja una cruz a través de la huella dejada por el pegante, o dos bases blancas una encima de otra, el piso recubierto con una lona como para no ensuciarlo durante el trabajo de montaje. Pero esa es la obra. Y aquí recuerdo, como evitarlo la instalación Salón de actos (2008) presentada en el Colegio de la Sagrada Familia durante el Salón Nacional de Artistas “Urgente” en Cali. Cuando entrábamos en ella, nos daba la impresión de asistir a un espacio donde el tiempo pretendía permanecer a manera de vestigios: escaleras que conducen a una ventana, balcones que encierran el piso, anaqueles y bibliotecas desarticulados, todo esta deshecho. Aquí  donde el espíritu santo está sugerido todo está a punto de instalarse, pero ahí ha quedado en obra.

En realidad es como si cada palabra, dispuesta en cada espacio de la galería y referidas a los textos sagrados, tuviera su traducción objetual. Aparece entonces referenciado el nombre de San Agustín de Hipona, personaje fundamental del ascetismo cristiano y de la pobreza. En efecto para el Santo que nació un día 13 de noviembre, como hoy, en que escribo esta crónica, la materialidad es muy importante y crea en efecto esa tensión con lo espiritual, pues son las cosas lo que nos atan al mundo; en sus confesiones el santo nos dice: “Pero no están las imágenes de las cosas, sino las cosas mismas”[i]. Esto es que él lo aprendió de las artes liberales, encuentra en Danilo Dueñas, sin lugar a dudas una resonancia especial, quien insiste sobre la cuestión de la pobreza como eje central de su obra:

“Ante todo la defensa de los pobres; ¿cómo hacer y decir esto sin sentirse uno culpable? Creo que el interés primordial de una exposición es dejar en claro las afiliaciones de uno y esta es para mí la única que vale, la conciencia sobre el quehacer del pobre desde siempre y por siempre”[ii].

Como es, logra mostrarnos de la manera más simple como es la realidad en un mundo donde el confort viene mediado por la riqueza y su tensión con la pobreza.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá noviembre del 2014.


[i] San Agustin de Hipona. Confesiones, libro X, capítulos 9, 10 y 11.
[ii] Conversaciones con el artista Danilo Dueñas, vía electrónica. 12 de Octubre del 2014.

martes, octubre 28, 2014

Leonardo Ramos ganador del Premio Prodigy


Leonardo Ramos, artista colombiano apoyado por la Fundación AP-ARTE, fue el ganador del Premio Prodigy otorgado en Arte Cámara-ArtBO 2014, que le hace acreedor de una beca-residencia para desarrollar un proyecto en FLORA. El jurado compuesto por José Roca, Carolina Ponce de León y Santiago Rueda premiaron a Ramos por su instalación “Nigro”, que se fundamenta en la idea de la mutación de la materia, a partir de la historia “Las aventuras de Pinocchio” (1880) de Carlo Collodi, donde la muerte y la vida de una marioneta concreta la esencia de la mutación de la materia, tan importante para la obra de Ramos.
A Ramos le interesa esta figura por los procesos de transformación que debe atravesar, los cuales lo relacionan con personajes como el perro de Acteón, Melampo, y a su vez con el héroe del mismo nombre a quien se le quemaron los pies. El artista plantea una serie de relaciones donde el pino, la piña (fruto del pino) y la glándula pineal conforman un eje central que acentúa lo mismo, un aventura y confrontación con la muerte. Las abejas y el panal, aquí, al igual que en el texto de Collodi, cumplen una importante función reparadora y de transformación radical: Pinocchio se transforma en niño cuando encuentra las abejas trabajadoras, nos recuerda Ramos.
Leonardo Ramos en su corta pero contundente carrera, ha sido acreedor de varios reconocimientos como cuando fue premiado por la sala de proyectos de la Galería Santa Fe de IDARTES y para una residencia en Cooperartes. Su obra se expone en México en la actualidad en la exposición Corpus Delicti, curada por Ricardo Arcos-Palma, junto a los artistas Carlos Castro, José Orlando Salgado, Germán Arrubla, Fernando Pertuz, Nadia Granados, Iván Argote y Eduard Moreno.


Bogotá 28, de octubre del 2014.

más sobre el artista:








viernes, octubre 10, 2014

Vistazo Crítico 127: Camilo Bojacá y su Jardín de malezas.




Jardín de Malezas, de Camilo Bojacá.
Espacio El Dorado.

Nada más contradictorio en esencia que un jardín de malezas, pues los jardines en principio son todos llenos de buenas hierbas, flores olorosas y plantas hermosas: desde el jardín inglés, hasta el francés pasando por los tan famosos jardines japoneses donde todo es controlado. Pero al mismo tiempo, nada más contundente, poéticamente hablando que imaginar, ver y oler un jardín de malezas. Un buen jardinero, diría Monet (excelente jardinero), sabe como “ordenar” su jardín: qué flores poner al lado de otras. No gratuitamente el pintor impresionista daba una gran importancia a su jardín, inspirado, no en los jardines ingleses y mucho menos en los franceses que eran para él decadentes, sino más bien, en los japoneses que tienen una particularidad: respectar el espacio y no alterarlo. En ese mismo siglo XIX, donde el mal ocupa un lugar importante en el imaginario colectivo, el poeta Baudelaire, escribía sus famosas “Flores del Mal”. Esas flores enfermizas, dedicadas a un “hipócrita lector”, que no entendería nada sobre esta flora maléfica, que crecería en el apogeo del capitalismo donde ruina y progreso van de la mano; estos entre otros podrían ser antecedentes perfectos para la intervención plástica “Jardín de Malezas” de Camilo Bojacá.

Esta intervención se realiza en un lote baldío, futura sede del espacio expositivo El Dorado de la Fundación Bachué en Bogotá. En este espacio situado justo al frente de las Torres del Parque, Bojacá logra instalar su jardín creando un ambiente propicio donde las plantas surgen entre los intersticios y construcciones que el mismo artista ha dispuesto en concreto y ladrillo. Sobre unos pequeños andamios que realizados por el artista, reposan unas “construcciones” de concreto y ladrillo, maquetas de espacios imposibles que soportan algunos bonsái. Al lado de estas pequeñas construcciones, crecen sin control alguno entre los intersticios de la ruina, algunas plantas malas hierbas, que comienzan a invadir y cubrir el espacio poco a poco. 

 

Así por ejemplo vemos una maqueta con edificaciones de concreto referenciado a una gran ciudad que puede ser Tokyo, New York o Bogotá. De esta maqueta surge una construcción en hierro que semeja a una torre: no es la torre Eiffel ni tampoco la famosa torre de Tatlin: es una construcción que parece un poso petrolero y que pare extenderse a uno de sus costados para soportar un bonsái en matera realizada también en concreto: a los pies de dicha construcción, surge con fuerza las malezas como el diente de león, que crece tan generosamente en cualquier rincón donde haya un poco de tierra o polvo y algo de humedad. 

 

El artista dice lo siguiente respecto a su proyecto: “El terreno baldío como la manifestación del olvido o del fracaso de un proyecto o estructura, el consumo total de una edificación. Puede ser un territorio cercado que ha quedado confinado en una suerte de indefinición sobre su uso o su propósito, o por el contrario el resultado de una estrategia más compleja, que tiene que ver con el asedio y el despojo (…) Quizás estas pequeñas malezas nos devuelven a ese campo en el que toma tiempo y trabajo crecer, en el que dicho tiempo transcurre con lentitud y en el los límites de la naturaleza y la arquitectura tienen una relación estrecha de mutuo beneficio. Es entonces el espacio baldío una oportunidad para cuestionarnos sobre la forma como entablamos nuestra relación con el espacio circundante y la naturaleza.”[i]

Territorio, lugar, construcción, ciudad, naturaleza son elementos constantes en la obra de Camilo Bojacá quien a partir del dibujo, incursiona poco a poco en las intervenciones escultóricas. Sus construcciones van siendo invadidas por la maleza que como hemos dicho generan un diálogo con ellas. Y la pregunta inevitable surge: ¿por qué estas matas son consideradas como malezas? El mal parece crecer sin control en un terreno baldío. Las hierbas malsanas inundan el lugar como si fuera una nueva vorágine, que crece sin control. En efecto, en esos nuevos territorios las vegetación escapa al control, generando un nuevo paisaje donde la ruina enmarca literalmente la naturaleza, que en poco tiempo cederá terreno a las construcciones materializaciones implacables del progreso. 

 

Existen varios antecedentes arquitectónicos y urbanos que inspiran al artista: En Saruhanbey-Turquía un inmenso árbol parece horadar una construcción:  pero en realidad la construcción ha respetado al árbol que estaba ahí desde hacía muchos años. Lo mismo parece suceder en algunos paraderos de buses en Bogotá, donde los techos son verdaderas materas. Y un último referente importante para Bojacá es un edificio en Beijing que tiene una montaña en su terraza. Las edificaciones pueden convivir con la naturaleza, parece insistir el artista con su jardín de malezas, generando así una nueva cartografía política de las plantas que ya José Roca había explorado en el arte colombiano.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá Octubre del 2014.


[i] Camilo Bojacá. Jardín de Malezas, Cuaderno Bachué No. 1. 2014.
El anterior texto fue publicado en la Revista ArtNexus. 

domingo, septiembre 21, 2014

Vistazo Crítico 126: NADIA GRANADOS con el diablo adentro.


UN CULO QUE MONOLOGA O DE CÓMO EL DIABLO TIENE VOZ PROPIA.
A propósito del premio a Nadia Granados.

“El pornograma no es solamente la huella escrita de una práctica erótica,
ni tampoco el producto del recorte de esta práctica, tratada como una
gramática de lugares y operaciones; es por una nueva química del texto,
la fusión (como bajo el efecto de una temperatura ardiente) del discurso
del cuerpo (“Heme aquí toda desnuda, dice Eugenia a sus profesores:
diserten sobre mí todo lo que quieran”), de suerte que, alcanzado este punto,
la escritura sea lo que regla el intercambio del Logos y de Eros, y que sea
posible de hablar de lo erótico en grameriano y del lenguaje en pornógrafo.”
Roland Barthes. 

Los premios son odiosos he pensado desde siempre, pues no siempre se premia lo que realmente merece ser premiado. Pero desde que supe del III Premio Bienal de Artes Plásticas y Visuales otorgado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño a Nadia Granados por su obra “Con el diablo adentro. Monólogo del culo” (2013-2014) y a Mario Opazo por su obra “Soporte” (2014), estuve de acuerdo con él. En ese sentido no hubo sorpresas. Quizá el jurado pasó por alto la obra de Eduard Moreno que si mereció al menos una mención, pues su obra fue una de las mejores de la muestra junto con las dos que acabo de nombrar. Al ignorar a Moreno el jurado pasó por alto una de las obras más contundentes de estos tiempos que muy pocos han podido ver.

Los otros participantes si bien hicieron un esfuerzo por estar a la altura de estos tres que he nombrado, no lograron despertar mi interés, por lo tanto no haré alusión a ellos en este vistazo crítico. Pero bueno al menos los dos premios fueron bien otorgados y un bravo al jurado conformado por Carolina Ponce de León, Víctor Manuel Rodríguez y Natalia Gutiérrez. Si bien la obra de Opazo me suscita muchas reflexiones, que aquí no abordaré, solo me centraré entonces, en la obra de Nadia Granados, pues merece un análisis más profundo más allá de la coyuntura del premio.

Esta obra se mueve dentro la tensión entre pornografía y denuncia política y se enmarca dentro de una obra que comenzó hace un par de años titulada “El cabaret de la Fulminante”. La Fulminante Roja es un alter-ego de Nadia quien se convierte en una verdadera porno-anarquista. El panfleto es la esencia de su obra que deviene un vector de denuncia y el cuerpo un lugar de “discusión pública”. La sensualidad la seducción del cuerpo femenino contrasta con un discurso político donde la actualidad nacional y el papel de la mujer en una sociedad machista se ve cuestionada sin piedad.

El Cabaret de la Fulminante Roja. Barcelona 2013.

 La obra que se presentó en la Fundación Gilberto Álzate Avendaño, muestra el cuerpo de la artista como soporte de una imagen tras realizar un baile. En realidad sus nalgas sirven de soporte a la imagen de su rostro que es proyectada in live. Inclinando su cuerpo hacia delante y dando la espalda al público ella con sus manos, que mueven sus carnosas nalgas mientras su rostro proyectado en su culo, gesticula una serie de palabras incompresibles. La Fulminante nos muestra un culo que se expresa en glosolalia. Ese proto-lenguaje que nos recuerda como no El Teatro de la Crueldad de Antonin Artaud, comienza a generar una extraña sensación en nosotros espectadores. El dedos se meten en su vagina y en su ano convertidos ahora en su propia boca. El culo se ha convertido en su rostro donde solo vemos la boca. Vagina, ano y boca: tres orificios en uno generan ese rostro “diabólico” que nos seduce, hace reír y al mismo tiempo es intimidante. “Frente a la mirada del sexo -pues es el sexo que nos mira en esta acción-, hasta el mismo diablo sale corriendo” nos dice Freud. Pero esta vez, el diablo ya no corre pues está adentro. Un grito ensordecedor da paso otro momento de la acción.

Esta vez ella se sienta frente a su computador y se pone la peluca rubia que es tan característica de la Fulminante y comienza un diálogo a través de la webcam : “¿Qué mira?” Es la palabra traducida de su glosolalia. Y Sigue “¿Qué cosa más misteriosa con las tetas. Que hay que mantenerlas ocultas. Que llamen a la policía” Luego este diálogo con su computador el cual es proyectado en grande en la sala de exposición se centra en su sexo y de golpe el acto privado del pornógrafo se convierte en una acto colectivo. Luego ella se para,  cámara de video en mano y comienza bailar y simular el canto popular “Mía” de Eddie Santiago. Su rostro es proyectado en la pantalla y de golpe la artista deviene un él. En esta especie de travestismo vemos como la sexualidad se desdobla insistiendo en la idea de la posesión de la mujer como bien de consumo. Mientras vemos su rostro entonando la melodía, ella de espaldas contonea sus caderas. Y después se interrumpe de nuevo la melodía y el monologo del culo comienza su parlamento una vez más.

La acción se alterna entre estos tres momentos: baile con ese otro que es ella misma y al fondo “Mía”, monologo del culo y diálogo a través de la webcam; la acción termina con una serie de frases que dan paso del juego de seducción a la denuncia pública: la artista sigue mirando la webcam mientras se toca sus senos, su sexo y enuncia frases como esta:

“…Pequeño hombrecito feliz de tus cadenas. Pequeño hombrecito feliz de comer tierra y mierda. Mierdófago. Siguiendo como borregos a verdugos y rateros. Muchos merecen nadar en mierda…. Estoy dispuesta a todo.. carne, carne, carne. Estamos en el negocio de la carne. Kilos de carne. Carne con huesos. La carne inanimada sin vida. Pedazos de cuerpos sumergidos en aguas profundas…”

Dos cortinas rojas desplegadas desde el techo hacia las paredes laterales, acentúan la idea del cabaret, contienen la acción y el público que hace ya parte de esta obra. Con el diablo adentro, deja que el culo en esta ocasión no sirva para sentarse, ni para despertar deseo, ni para cagar, ni para dejar escapar flatulencias, ni para ser sodomizado… ahora ese culo, silenciado por mucho tiempo o reducido a producir flatulencias como única expresión del cuerpo erotizado se ha atrevido a decir: “tenemos el diablo adentro”, convirtiendo al cuerpo como diría Roland Barthes, a propósito de Pierre Klossowski y de Sade, en un verdadero pornograma. Tener el diablo adentro, tal como lo muestra Esther Cohen en su libro “Con el diablo en el cuerpo. Filósofos y brujas en el Renacimiento” (2003), si bien creó una distancia entre el cuerpo deseante de las libertinas y las restricciones del catolicismo en los inicios de la modernidad, en la actualidad por fortuna a esas brujas ya no se las quema en la hoguera pública, ahora se las premia. Bueno el odiado inquisidor el Procurador Ordoñez llega a ser presidente del país del Sagrado Corazón de Jesús, las cosas pueden cambiar. Pero mientras tanto la obra de Nadia Granados, ya hace parte de la historia del arte (político) colombiano. Y esta obra, una de las mejores que he visto este años, el público mexicano podrá disfrutarla dentro del marco de la exposición colectiva Corpus Delicti curada por mí para el ExTeresa Arte Actual, junto a obras de los artistas, José Orlando Salgado, Germán Arrubla, Fernando Pertuz, Eduard Moreno, Leonardo Ramos, Carlos Castro e Iván Argote. 

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá. 21 de septiembre.

para ver el video pinche aquí: http://vimeo.com/93410801


martes, julio 15, 2014

Vistazo Crítico 125: Línea Rota de Horizonte de Carlos Garaicoa.





LÍNEA ROTA DE HORIZONTE DE CARLOS GARAICOA.
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NC-ARTE

Hay una constante en la obra de Carlos Garaicoa: la reflexión sobre la ruina y el deterioro arquitectónico. La arquitectura sirve entonces como verdadero pre-texto para materializar una serie de interrogantes que giran en torno a la noción de utopía, ese no-lugar que mueve y anima todos los sueños e ilusiones del progreso social, económico y político de nuestros países. La construcción no es solamente material sino también ideal parece insistir el artista con su obra Línea rota de horizonte, expuesta en Bogotá. Cuando los proyectos arquitectónicos fracasan, quedan inconclusos o simplemente se deterioran con el pasar del tiempo al punto de convertirse en unos monumentos a la ruina, es un ideal social y político el que fracasa. El artista afirma al respecto:

La inconclusión en la arquitectura me ha sugerido muchos interrogantes a lo largo de los años: ¿Qué factores económicos y políticos se esconden tras un edificio abandonado y al límite de su estado ruinoso? ¿Qué pasado y qué futuro los rodean? ¿Cuáles son las narrativas que se pueden tejer a través de su existencia y de su imagen actual? ¿A quién pertenecen estas ruinas? ¿Son ruinas del pasado o ruinas del presente?”[i]

Si tomamos en serio las preguntas que se hace y nos hace el artista deberíamos orientar nuestra mirada crítica hacia ese horizonte aunque esté roto y su lectura sea algo compleja. La muestra está compuesta por una serie de maquetas de madera, metal y concreto y sus proyecciones en la pared dibujadas con alfileres e hilos, así como fotografías en blanco y negro impresas en vinilo de algunos edificios ruinosos de Donetsk, La Habana y Bogotá. Estos maquetas grises remiten a ciudades de países donde se evidencia un deterioro social y político: Ucrania hoy se encuentra en un tire y afloje entre La Unión Europea apoyada por los Estados Unidos y Rusia que tiene intereses económicos y por ende políticos en este pequeño país que hacía parte de la antigua Unión Soviética. Cuba que aún resiste a los Estados Unidos y a su inhumano bloqueo económico, intentando mantener una utopía revolucionaria que parece cada vez más pura ficción. Y por último Colombia, que pese a su estabilidad económica, no ha logrado elaborar un verdadero pacto social; muestra de ello es su desequilibrio político e injusticia social que hoy tienen al país entre el dilema de escoger entre una paz duradera o una guerra insensata que parece no acabar nunca.


Una de las obras que componen la muestra se titula “La pesadilla Ucraniana (Esquina). (2014). Y el título ya nos hace pensar une pasado colonial de la modernidad y presente político aún matizado por intereses coloniales en esta región del mundo. En toda una pared, el artista dispuso una fotografía en blanco y negro sobre vinilo de un edificio como los que hemos descrito que se encuentra en la ciudad de Donetsk. Las líneas del techo (de una esquina) del edificio se proyectan hacia lo alto de pared. A medida que asciende, va inclinando su ángulo agudo hacia un horizonte lejano. A esta esquina le salen unos receptores solares transformándose en un satélite como el Astra A4, antiguo Sirius 4, artefacto fundamental para las telecomunicaciones que controla la Unión Europea. Pero también podría ser una referencia a la EEI (Estación Espacial Internacional) que últimamente ha sido noticia por la crisis ucraniana, pues el transporte de los astronautas en su mayoría estadineneses es asegurado por Rusia. La utopía terrestre materializa en ese edificio en ruina, se traslada a la utopía espacial que también está a punto de caer en ruinas.

Y aquí aparece con fuerza el fantasma del pasado colonial de Donetsk, fundada en  1869 por el empresario británico John Hughes, en una región rica en carbón y acero. Con la Revolución Rusa en 1917 esta tomó mucha importancia y cambió su nombre por Stálino en 1924 en honor a Stalin y al acero. Bien podemos imaginar el papel que desempeñó esta ciudad dentro de la industria bélica por lo cual durante la Segunda Guerra Mundial fue casi destruida y luego invadida por los alemanes. En los años sesenta para eliminar la memoria de Stalin la ciudad vuelve cambiar de nombre y hoy se convirtió en el bastión de la rebelión popular pro rusa y antieuropea, quienes han proclamado la República Popular de Donetsk.

 

Garaicoa una vez más logra ponernos a pensar con sus obras, sobre el presente y el pasado de una manera inteligente, donde ellas devienen vestigios de una aventura utópica, “donde la política se emparenta a laarquitectura, que se restaura, se edifica, se arrasa, se conserva o simplementese deteriora y cae en ruina[ii], una y otra vez pero dejando tras de sí una huella que es como un monumento gris que sueña con ser habitado en condiciones dignas.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá Julio 15 del 2014

Notas:




[i] Garaicoa, Carlos. Línea rota de horizonte. Texto de presentación para la exposición en NC-ARTE.Bogotá, 2014.
[ii] Arcos-Palma, Ricardo. Carlos Garaicoa y su fin de silencio. Vistazo Crítico 106.  La Habana, mayo del 2012.

Vistazo Crítico 144: Estefanía García Pineda y Cerro Matoso.

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