martes, julio 22, 2003

Vistazo Crítico Transversal 7.


Vistazo Critico Transversal 7:
EL PAN NO ES-CENA Por Trixi Allina*.
En este lugar, el pan no es-cena, una pregunta sobre los rituales de la mesa y la comida se hace espacio y objeto: se hace escultura. Recurro al encuentro del objeto en la comida, con algunas de las tantas huellas impresas en nuestra mesa-memoria, pues ellas insisten en su reconocimiento y se muestran como inscripcion a un origen. Me despliego en el espacio, en una experiencia que me reta y que tamizo por las relaciones y los sucesos recurrentes en torno de la mesa; tomo los materiales y sus instrumentos, busco con ellos y en ellos mismos una correspondencia del orden doméstico con el arte y desde esta experiencia con lo cotidiano y la plastica del espacio, busco hacer visibles algunos signos que quedan de nuestras vivencias en la mesa como son los gestos, rostros, sonidos, objetos y materias. Encuentro que a la mesa la ronda una demanda. Pregunto: - se expresa en demanda la voz muda de la madre quien desde el silencio de su vientre nos expulsa y nos vierte en el texto de la mesa familiar y sus rituales, para darnos referencia al orden de lo simbolico que nos precedió?-; desde este nacimiento nos encontramos con la lengua: la lengua madre que nos acoge temporalmente mientras transitamos con ella por la vida. Como diría Derridá: mi lengua, la unica que me escucho hablar y me las arreglo para hablar, es la lengua del otro" (1), solo Lilith - la madre originaria -quien se enfrento al silencio de madre fue condenada a vivir en las tinieblas (2); no solo no encontro voz, no tuvo lengua, no encontro al "otro" y tampoco tuvo imagen: es mal-dicción.
- Mamà me untas el pan? dice el hijo, mientras el padre vigila y nos pone límites, hay demanda en la mirada-gesto del padre? El pone reglas, nos hace re-leer lo inscrito en su cuerpo, él es simbolo de La Gran Alianza e invita a renovarla sometiendo un acto de comida a un rito: comer el cuerpo y tomar la sangre accion que reimprime la huella de la inscripcion; hace entrega de la memoria, demanda complicidad. La madre quién también hace entrega de memoria en cuanto posibilita y preserva los encuentros, prepara y estimula los sentidos para el gusto. Estas dos participaciones en la comida de padre y madre se anudan en los rituales de la mesa, nos preparan para la vida. La demanda que hace dar forma a nuestras relaciones, también es un tema que nos hunde en las cenizas de los restos de la familia patriarcal; en tanto constelacion simbolica a la que pertencemos, se pone de presente en este trabajo, me hace pensarme en la voz que se me entrega y mirarme en la mirada que dibuja mis limites y asi tomo conciencia de mi cuerpo y conozco al "otro" fuera de mi. La demanda la leemos en las heullas de las manos impresas en las cuevas del paleolitico como marcas de su cuerpo que ha dibujado los cazadores que invocan a sus presas; la encontramos si pasamos revista a la gestualidad de las manos representadas en muchas de las "ultima cena" en la Edad Media y en Renacimiento, la de Leonardo da Vinci se muestra paradigmatica: en ella las manos son el gesto del cuerpo. En la contemporaneidad las imagenes de cuerpos-manos se ofrecen al mercado: la comida se hace seduccion, érotismo, placer, ansiedad.
Por qué y aquién se demanda? Pensarnos en esta voz, en esta mirada y en esta memoria señala rutas? En qué lugar ubicar hoy un orden de la mesa que se relacione con la vida, con lo simbolico, con nuestros encuentros y desencuentros cuando la mesa ha reventado? La comida es un conjunto de actos y en esta presentacion como acto, el plato que se ofrece es la experiencia de espacio y de imagen conocidos en la memoria. Algo nos queda aun de la mesa.Notas:1. Derrida. El monolingüismo, 39, Citado por Esther Cohen en El silencio del nombre. Madrid. Antropos, p. 11, 1999.2. Lilith, étimologicamente viene del hebreo Layl, segun la Cabala, fue la primera mujer (Génesis. C. 1 V. 27) quién se caracterizó por su insumisión al primer macho; ella por sus desacuerdos abandonó el paraiso y despechada se convirtió en un demonio, Yaveh saco a Eva (seunda mujer, Génesis 2, 22) de una costilla de Adán, y así cambió la primigenia igualdad que significa noche por Eva y a quién se ve desde la claridad".
*Trixi AllinaArtista-docente de la Maestría en Artes Visuales. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
Archivo vistazos críticos, 22 de julio del 2003.

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