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LA Galería Arte Contemporáneo inauguró una muestra trascendente: SELF, del artista Leonardo Ramos. Este término anglosajón que nombra la exposición alude a la unidad desde la perspectiva del individuo, al yo como unidad y a lo mismo dentro de la individualidad. Lo mismo es lo no fluctuante, lo que no cambiaría pese a las múltiples transformaciones de la materia. Por ejemplo la semilla de un árbol, de un pino (materia fundamental para el imaginario de Ramos), así se transforme en árbol, sigue siendo lo mismo, en esencia una semilla. Es lo que se conoce en filosofía como la mismidad, como esa unicidad del ser más allá de su devenir: la semilla sigue siendo semilla más allá de su devenir árbol.
La exposición SELF está articulada a partir de tres ejes que muestran lo mismo, con algunas variaciones: ese elemento esencial es la transformación de la materia acentuada en la muerte. Toda la obra de Leonardo Ramos es un diálogo con el pasado, un pasado lejano que nos habla de nuestra contemporaneidad. Existe un misticismo en la obra de Ramos que vale la pena descubrir y para ello hay que detenerse, observar, dialogar con la obra. Por lo tanto una mirada desinteresada ha de descartarse dentro de esta experiencia estética.
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NIGREDO es uno de esos ejes: el artista, con una cornamenta de venado atada a su cabeza y un traje blanco, decide en un devenir-animal comenzar a dibujar con sus cuernos sobre unos cuadros negros dispuestos en la pared. Esta obra, que se exhibe por primera vez, está compuesta por grabados, dibujos, fotos y tableros resultado de la acción plástica. Cargada de un dispositivo místico, NIGREDO pone de relieve la transformación de la materia. El dibujo no es resultado de la destreza de las manos sino de la cabeza insistiendo en lo fundamental de las ideas como esencia transformadora del mundo. Hay varios referentes que el artista acentúa en sus escritos: uno de ellos es el grabado de Robert Fludd quien en su obra Utriusque Cosme (1617) explica la génesis con un cuadro negro  que representa la nada y el origen de todo. Esta imagen, cuenta Ramos, inspira a Malevich quien en su famosa obraCuadrado negro (1915) acentúa la idea de la nada.  Otro de los referentes es Acteón.  El cazador es devorado por sus perros luego de ser transformado en ciervo por Diana cazadora, quien lo castiga al sentirse descubierta desnuda mientras se baña en un río.
Otro de los fragmentos que compone la exposición es REPULSA, conformado por una serie de dibujos y tres objetos intervenidos por abejas (cráneos humano y de lobo y una vertebra fosilizada de ballena). Esta instalación fue presentada en la Galería Santa Fe como parte del premio que otorga IDARTES.  En esta obra el artista insiste, de una parte sobre la pulsación como fuerza vital, y de otra parte en la repugnancia. La vida y la muerte devienen una vez más en un punto esencial de reflexión plástica. Aquí Ramos establece un diálogo con los animales que de una u otra forma abren una posibilidad de transformar la materia: de algo inerte a algo vivo. Los referentes mitológicos son también fundamentales en este momento: Ramos nos recuerda que Aristeo contaba cómo en la Creta antigua las abejas nacen de un toro muerto. Las abejas encarnan entonces la idea de la perennidad y, como anotaba Beuys, su sustancia es esencia misma de las ideas, es decir potencial transformador.
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El tercer fragmento es PINE. Esta instalación denominada inicialmente Pinocchio Laboratorio de Formas, se exhibió en el 2011 en la Escuela de Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional, como parte de la tesis de grado de Leonardo Ramos. Esta instalación está compuesta por un panel o tablero luminoso, dibujos y un sarcófago de madera, así como varias vitrinas y un video donde vemos al artista en la noche halando un automóvil que ha atado previamente a su cuerpo como si se tratara de un animal de carga, mientras un individuo en un momento dado del video toca la trompeta. En el tablero luminoso podemos ver un esquema que da cuenta de una transformación del personaje que nace de un pino y luego se transforma en niño según la historia de Carlo Collodi, Pinocchio (1880). A Ramos le interesa esta figura por los procesos de transformación que debe atravesar, los cuales lo relacionan con personajes como el perro de Acteón, Melampo, y a su vez con el héroe del mismo nombre a quien se le quemaron los pies. El artista plantea una serie de relaciones donde el pino, la piña (fruto del pino) y la glándula pineal conforman un eje central que acentúa lo mismo, un aventura y confrontación con la muerte. Las abejas aquí (al igual que en el texto de Collodi) cumplen una importante función reparadora y de transformación radical: Pinocchio se transforma en niño cuando encuentra las abejas trabajadoras, nos recuerda Ramos en sus textos.
SELF es la tercera muestra individual del artista y la primera que recoge su producción de los últimos cuatro años. Una exposición compleja, rica en referentes universales, que interroga plásticamente algo que en principio es un misterio, pero que termina siendo una constante en nuestra existencia: la muerte como proceso de transformación de la materia y no como un fin último. En SELF el artista, materializa, de manera magistral, cómo aquello que ha sido importante para toda la humanidad, a lo largo de la historia, sigue siendo de una preocupación actual. Por esta razón, su obra se inscribe dentro de lo que he denominado Pequeña Historia de la Animalidad.
Ricardo Arcos-Palma.
Curador.
 Texto e imágenes cortesía de Ricardo Arcos-Palma