miércoles, agosto 22, 2007

Vistazo Crítico Transversal 16





Juguetes: cosita seria

Por: Ricardo Rivadeneira
(Bogotá)

Trato de escribir en medio de una nueva investigación que necesito concluir hoy, se trata de verificiar las referencias de juguetes de la compañía Mattel que debo desechar para que mi hija no sufra de una intoxicación por plomo. En nuestro caso la versión de la Polly Pocket es la que más nos preocupa, se trata de una serie de muñecas con múltiples accesorios que constituyen la versión reducida de su majestad la Barbie. Las autoridades de seguridad sanitaria de los Estados Unidos encontraron que algunos juguetes presentaban pintura que fue preparada con plomo, pero además que algunos diseños de juguetes incluían fuertes imanes que podían ser tragados con facilidad por los niños. El error de la pintura fue asimilado por el dueño de la maquiladora mediante el suicidio de honor, sin embargo en los Estados Unidos esta práctica parece que no existe.

Al respecto dos ideas vienen a mi mente, el papel que tuvo el plomo en el fin del imperio romano y ahora en el deterioro de la imagen de los artefactos "made in china", aspecto que contrasta con las impresionantes noticias de transformación industrial y desarrollo económico que se produce en esa nación, que logró instaurar un sistema (comunismo-capitalista) basado en la exportación de baratijas camufladas de cositas serias. La fórmula es bien sencilla, ellos producen basura y nosotros la compramos para regalársela a nuestros hijos. Como ha dicho Armando Silva, se trata simplemente de "nuevas basuras". Desafortunadamente hasta anoche me di cuenta de eso, pues al tener que hacer un inventario reconocí que los juguetes que le he comprado a mi hija en su mayoría son basura.

Basura es la comida que compramos el domingo a manera de triste cajita feliz, basura el aceite de cocina del restaurante, basura es la radio que escuchamos, basura es el dinero del narcotráfico, basura la vida en Colombia, basura resistirse, basura ser diletante, basura ser político, paraco ó guerrillero, gran basura es ser político, basura El Tiempo que hoy nos tocó, sus lecturas "dominicales" son una gran basura, la revista Credencial Historia terminó vuelta una basura, basura lo que escribimos, lo que pensamos, el estudiante que aspira a un doctorado y hace trampa en una prueba de idioma no es una basura sino una mierda.

Mierda hay de muchas formas, la favorita en Colombia es la que se come por culpa del desempleo, pero no hay nada como la mierda de perro con la que nos encontramos cuando queremos ir a jugar a un parque. La mierda es la materia prima nacional y la basura su escudo. Este magno apelativo lo podemos trocar lingüísticamente por palabras como "ejecutivo" y obtenemos el "almuerzo mierda" ó "esa mierda de bus", una mierda es montar en estos buses, chatarrizarlos, es decir volverlos mierda, no es tan malo, por ejemplo.

La sociedad excluyente ha inventado la sección VIP para enfatizar que en general vivimos dentro de un mundo de mierda. Entonces la EPS es una mierda, pero el plan complementario de salud ó el teléfono en plan prepago no es tan mierda. Hace treinta años veíamos al Chavo del Ocho y al Chapulín colorado y eran magníficos, hoy con la televisión por cable creemos que los canales nacionales son una mierda, pero mentiras: vaya y mire a Anthony Bourdain y se dará cuenta la manera como trata a la gente, en esta perspectiva el tercer mundo, los negros y los homosexuales son una mierda. Si existiera un premio dedicado a lo más mierda se lo otorgaríamos a jota mario y su programa matutino, en segundo lugar el Show de las Estrellas [1], el cuarto lugar lo ocupaba la serie "padres e hijos" pero es tan mala que la desplazaron los concejos comunales.

En medio de tanta mierda no puedo ver muy bien, pero me surge una pregunta: ¿cuánta más estaremos consumiendo sin darnos cuenta y pagando por ella?













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[1] "Señora y señores. Colombia te quiero, Guaviare te amo, pues que maravilla poder compartir con Ustedes, muchísimas gracias por su respuesta masiva…..agüita pá mi gente….". Jorge Barón, presentador de este conocido programa colombiano.

martes, agosto 14, 2007

Vistazo Crítico Transversal 15

RADICARSE EN LA CAMA
Por Pablo Romero.
(Montevideo)

Los niños se acaban de dormir. Morfeo oficia de cómplice que ayuda con un poco de respiro para acercarme a algunas lecturas que me interesan mucho y que llevo atrasadas -siempre me sucede esto, en una lucha perdida contra la falta de tiempo y la finitud-. Mientras prendo un cigarrillo –peligrosa manía que me está afectando últimamente- y busco el libro que quiero continuar leyendo, me distraigo un segundo con un suplemento cultural de un diario local, que está tirado -vaya a saberse por qué imprudencia o accidente- a un lado de la biblioteca. Al levantarlo, está abierto en sus páginas centrales y me encuentro con algo que llama mi atención y cambia mi lectura programada, al menos en su inicio: una pequeña entrevista a Dolly Muhr, la última esposa de Juan Carlos Onetti, compañera y cómplice por cuatro décadas del autor de El pozo, La vida breve y Los adioses, entre otras obras de relevancia en la literatura uruguaya (y más allá). La leo y sin querer me encuentro de nuevo en esa atmósfera onettiana que hace unos cuántos años no respiraba. Me quedan muchas sensaciones instaladas, pero de alguna forma las imágenes me llevan a aquella de los últimos 20 años de Onetti, acostado en su cama, lugar del cual ya no salía. Allí, acostado, escribía e incluso daba algún retrato de un escritor). Dolly, quien pasaba a máquina todo lo que Onetti
escribía, fue también su fiel compañera en esas dos décadas en las que el
autor decidió radicarse en la cama. Pienso sobre esto y mi cabeza deriva
hacia cuestiones que tienen que ver con esos mundos paralelos en los que
muchas veces se instala un escritor, un artista, un filósofo y otras
especies similares. Radicarse en la cama. A veces en la locura. A veces en
márgenes que se tornan insoportables y que han acabado en suicidios o otros tipos de renuncias al mundo circundante. Quizá el precio de jugar con los límites. Sin pertenecer a ninguna de esas especies, sin embargo los vericuetos de la razón, del enfrentarme a las lecturas, a la vocación (con resultados torpes) de escribir, de pensar el mundo, de pensarme, de pensar y re-pensar, de definir y re-definir fronteras, más de una vez me han llevado a ciertos aislamientos temporales en un mundo que corre paralelo al que me tiene todos los días en actividades de "tierra firme". Y he sentido algo que podría identificar claramente como miedo. Como miedo a perder una cierta cordura funcional. A radicarme en una cama y abrazarme definitivamente a un mundo poblado de personajes literarios, de aventuras intelectuales que no necesitan del mundo de "tierra firme". Pienso que a veces necesito más tiempo para leer y escribir, para producir lo que quiero producir, que es sobre todo una necesidad existencial. Y mientras escribo esto me acuerdo de una compañero de facultad que una vez me dijo que su pareja le estaba quitando tiempo para su proyecto intelectual, que había que saber administrar bien esos tiempos, en los cuales los otros se nos pueden tornar un estorbo en el tiempo de navegar rumbo a la obra propuesta. Y de Kafka que pasó un buen tiempo encerrado en su habitación, de la cual sólo salía para buscar comida y adonde volvía para continuar escribiendo en penumbras. Evidentemente, parece que en ciertos casos de este tipo hay un precio a pagar, ya sea por radicarse en la cama o por no hacerlo. Algunos han encontrado equilibrios aparentemente más "sanos". Pero esa imagen de Onetti, fumando, tomando un whisky, acostado entre papeles, garabateando y tomando algún barbitúrico, vino a visitarme en esta madrugada e instaló durante algún rato un fantasma seductor y peligroso. Y otra vez el miedo me llevará, supongo que por suerte, de nuevo a la cama, a dormir abrazado a esos otros.

Abrazos.

Pablo

Vistazos Críticos Audiovisuales cumple 7 años

Los cumpleaños no siempre son dignos de celebrarse, pero el proyecto de Vistazos Críticos Audiovisuales cumple ya siete años de existen...