jueves, octubre 31, 2013

Vistazo Crítico 120: GERMÁN ARRUBLA / Sacrum convivium


GERMÁN ARRUBLA / SACRUM CONVIVIUM.
A manteles, de sobremesa y otras exquisiteces.

“¡Bonita Sobremesa! Hace media hora que estamos callados como tres muertos”.
José Asunción Silva. De Sobremesa.

“Caballeros no estamos aquí para hacer una orgía vulgar
y, no nos vamos a tetanizar alrededor de esta mesa.”
La gran comilona. Film de Marco Ferreri.

“Oh sagrado banquete, en el que se recibe a Cristo;
el recuerdo de su pasión;
mente se llena de gracia;
y se le da una prenda de la gloria futura para nosotros.
(¡Aleluya!)
Les ha dado el pan del cielo;
Tener todo dulzura.”
Santo Tomás de Aquino. Sacrum Convivium.

Germán Arrubla es uno de los artistas más importantes de la contemporaneidad en Colombia, y su obra hasta ahora se puede conocer a profundidad. Arrubla ya había comenzado a tener resonancia internacional el año pasado con su participación como artista invitado en el  XVIII Bienal Internacional de Arte de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, junto a la chilena Cecilia Avendaño y la guatemalteca Regina José Galindo, (ganadora del León de Oro en Venecia). Su participación en la Primera Bienal de Sur en Panamá cerró este ciclo internacional del año pasado.

Su obra compleja y multifacética se enmarca dentro de lo que he llamado los Otros Realistas o Alterrealistas, noción estética que tiene una significación profunda con los postulados Altermodernos enunciados por Nicolás Bourriaud en su ya  famosa Trienal de Londres y confirmado en diálogos que hemos sostenido con él desde su paso por Colombia en el 2010.

Germán Arrubla había presentado su instalación-vídeo MANTRA, una serie de escarabajos peloteros (que extrañamente nos recuerdan las esmeraldas por su color verdoso), producen un zumbido que se convierte en una especie de letanía. Esta obra presentada inicialmente en Bolivia durante la bienal, estaba proyectada sobre diarios locales como si esos insectos estuviesen devorando la actualidad.

 

Esta obra tiene que ver con otra: DIET-ÉTICA presentada anteriormente en la Bienal de Santa Cruz de la Sierra. Un conjunto de video y fotografías realizados  con  los  mismos  escarabajos previamente sometidos  a  un  cambio de  dieta. Los escarabajos luego de un ayuno forzado comienzan a devorar celulosa: el papel  periódico  impreso con  noticias de política y sociales.  El  sonido  del los escarabajos (mantra)  esta  reforzado  por  la oración del  Padre  Nuestro (mantra  de  la  religión  católica): “el  pan  nuestro  de  cada  día  dadnos  hoy”, insiste la oración.


El  cristianismo  antiguo  con  el  pueblo egipcio  crean una especie de sincretismo donde el  escarabajo pelotero  es  símbolo  de  inmortalidad y resurrección: los escarabajos al poner sus huevos y nacer de las bolas de estiércol acentuaban está idea. La asociación posterior con  Cristo  a quien  llamaban el BONUS  SCARABAEUS (el buen  escarabajo) es significativa. Aquí  radica la esencia de la obra de Germán Arrubla, enraizada en una profunda escato-teología como buena parte del arte moderno y contemporáneo, generando así una filiación importante con artistas como Piero Manzoni, Antonin Artaud, David Nevreda, Win Delvoye entre otros.


Escato-teologicus, scarabaeus sacer, devoradores de la actualidad (noticias de prensa), defecadores de tiempo, alas vibrantes perforan nuestros tímpanos que ahora están inmersos en una letanía mística. Mantras sagrados y oraciones se mezclan en un perfecto sincretismo que nos recuerdan lo que ya Antonin Artaud anunciaba: la existencia y lo divino son realmente escatológicas. La existencia es absolutamente coprológica y hiede; y ahí donde hiede y huele a ser está Dios, decía Artaud y Jacques Derrida estaba completamente de acuerdo con él. Lo sagrado aquí se une promiscuamente con lo pagano y lo humano anudando lo que parecía en principio incompatible: la carne y el alma, pues ambos son un solo cuerpo.

  

Ahora bien, existen dos elementos centrales que articulan SACRUM CONVIVIUM de Garmán Arrubla: la mesa y el alimento. La mesa elemento fundamental donde se realizan los más exquisitos banquetes, se tejen las intrigas, tramas, lazos de amistad y donde al mismo tiempo se toman las decisiones más importantes y en ocasiones las más innobles e inhumanas. La historia del arte nos recuerda una cena célebre narrada por la Biblia: la última cena y la más reconocida es la de Leonardo da Vinci. En esta última cena, los doce apóstoles asisten a un banquete de despedida. La traición es el eje central de esta escena que abre la puerta a la pasión y muerte del redentor.


Arrubla retoma esta historia (desarrollada en otra de sus obras Territorio Animal), y la relaciona de manera magistral con nuestra reciente trágica historia de la política donde el paramilitarismo amparado en el Estado, crea un grupo de extrema derecha denominado “Los Doce Apóstoles” en la región de Yarumal en el departamento de  Antioquia.  El grupo conformado por importantes empresarios, políticos y hasta un sacerdote, organizan los crimines más atroces contra la población civil, que ellos consideraban escoria de la sociedad: indigentes, homosexuales, activistas políticos de izquierda entre otros, con la complicidad de la policía y el ejército.

La obra “The Last Supper” (2013) es un señalamiento crítico y  directo con el cual, doce columnas formadas de suntuosos platos con el borde en laminilla de oro contiene la impresión de los escarabajos que se reúnen en sacro alimento. Estas impresiones gracias al código layer dejan ver los vídeo de los mantras, creando así en la sala un cacofonía que genera una cierta tensión. Las columnas de platos, conforman una mesa invisible donde se puede sentir la relación entre alimento y crimen. El sacrificio con su condimento religioso y redentor está aquí presente. Al fondo como en un altar la proyección de un escarabajo (El Predicador) que mueve sus patas, parece oficiar una misa o dar un discurso, bien escoltado por dos jarrones pintados que recuerdan a los jarrones Meissen del Palacio de Nariño: estos jarrones pintados sobre terciopelo violeta, también contiene el código layer y el espectador con ayuda de su teléfono celular puede entrar al palacio de gobierno. La relación entre la mesa de los doce apóstoles y el Palacio de Nariño es aquí contundente.


Por otra parte aparecen libros, alimentos del espíritu, que ponen de relieve el asunto de la justicia y lo humano-animalizado. “La Agonía” (2013) es una obra en la que un libro intervenido (La Metamorfosis de Kafka) con perforaciones laser a manera de manzana, deja entrever un vacío y al mismo tiempo un vídeo que muestra a un escarabajo de espaldas que parecer luchar por ponerse de pie. Gregorio Samsa está aquí encarnado en este animal que recuerda esa Historia de la Animalidad que seguimos escribiendo. Otros libros como el de la Constitución Política de cubierta roja, hacen parte de estos alimentos ilustrados. La Carta Magna, es horadada con laser, dejando ver una palabra muy común en el argot de la calle: “Sisas Gonorrea” (me la estás debiendo hp). Este libro intervenido insiste sobre una deuda pendiente: la Constitución del 91 aún no se aplica a cabalidad y por el contrario tiene enemigos de los más reaccionarios.

Esos libros intervenidos parecen servir de alimento a los escarabajos, que están muy relacionados con el acto litúrgico y lo sagrado donde el cuerpo y la sangre de Cristo se comen y devoran en un acto caníbal. Varios de estos escarabajos se ponen a dieta, y terminan devorando la actualidad de los periódicos, así como las letras excremenciales que forman la palabra politiké: los escarabajos devoran esta palabra, insistiendo que la política atravesada por lo sagrado es un alimento que hiede.  Jarrones pintados referentes a los que hay en el palacio de Nariño, donde la presencia del escarabajo que es sutil en los originales, comienzan a invadir todo la cerámica; y platos suntuosos con bordes dorados, elementos dispuestos para un gran banquete, donde los escarabajos (Bonus Scarabeus), están por todas partes y como plato principal: en los pasaportes de un militar, en los sarcófagos formados por corazones dorados donde se guarda un kepis ruso: aquí la referencia a Kafka y su texto “En la colonia penitenciaria” es importante y donde las agujas forman una inscripción: Sé Justo”. También encontramos un libro de cocina típica colombiana donde en un recipiente de especias está contenida la noticia que apareció en los periódicos y conmovió al artista: una familia se alimentaba de papel periódico y agua de panela; realidad terrible y no aceptable que padecen buena parte de los olvidados de la sociedad colombiana.

A estas exquisiteses de este gran banquete, se agregan de sobre mesa, horadaciones con forma de manzana: mordidas y en descomposición; la manzana elemento fundamental del imaginario colectivo, materializa varios símbolos: la discordia (el juicio de Paris), lo sagrado del árbol del bien y del mal, que ocasiona la expulsión del Paraíso (Adán y Eva), símbolo del conocimiento (Newton), del sueño embrujado y envenenado (Blanca Nieves), de la tiranía del padre (el escarabajo de la Metamorfosis de Kafka, tal como no lo recuerda Arrubla, es agredido por una manzana que el padre de Gregorio le tira hiriéndolo en la espalda hasta que esta se pudre), de la globalización del conocimiento (Appel, donde la manzana mordida se realiza en homenaje a uno de los pioneros de la informática Alain Turing, quien fue condenado por ser homosexual y luego envenenado con cianuro puesto en una una manzana).  Tal es el caso de “Árbol Sabio” (2013): un escritorio perforado acoge en su interior una manzana real que se descompone poco a poco. El escritorio como elemento de aprendizaje y símbolo del poder intelectual guarda ese el fruto de la sabiduría, mientras el espectador puede ojear una libreta a manera de diario, horadado con palabras deja que el espectador pude ojear el recorrido que realizó el artista en Londres cuando el se ganó la vida hace años como lavaplatos: recortes de prensa, invitaciones a exposiciones, plegables, postales anotaciones dan cuenta de su “formación artística” en un momento donde la capital inglesa generaba un gran movimiento artístico que sin lugar a dudas a servido de soporte estético a la obra de Germán Arrubla.

La obra de Germán Arrubla, es una mirada crítica donde la religión, la justicia y la política se disponen sobre la mesa para La Gran Comilona. Todo está servido. ¡Buen provecho!

Ricardo Arcos-Palma
Curador.

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