martes, febrero 14, 2012

Vistazo Crítico 102: Videoman de Fernando Llanos.



VIDEOMAN HA MUERTO EN MATADERO.

¿Qué mejor lugar para morir que un Matadero? No hay mejor destino para un héroe que morir en un lugar donde la muerte ronda. Pero Matadero como todos sabemos, es un Centro de Creación Contemporánea en Madrid. Pero lo que no sabemos es si el deceso de Videoman, es de muerte natural o consecuencia de un crimen. La muerte misteriosa de grandes figuras del mundo del espectáculo y del arte: cantantes, actores, escritores y artistas, siempre está envuelta de un extraño aún no se sabe las causas de su muerte. Y en este caso, la muerte del héroe es todo un misterio. Sin pretender remplazar la sabiduría de los galenos forenses, quienes quizá nos den pronto un dictamen de la necropsia, ejerceremos una crítica necrológica, a fin de entender y comprender qué le ha pasado a Videoman.  Pero antes de esto debemos acotar algo: la muerte de este superhéroe es inusual; se repite en varios lugares del mundo. De hecho, yo tuve conocimiento de su muerte en dos lugares distintos: en Bogotá (Laboratorio Interdisciplinar de las Artes LIA) y en Madrid en Matadero. Sí algo increíble, pero para un héroe siempre la vida y, por supuesto la muerte, es algo fuera de lo común. Antes de hablar de su muerte y adentrarnos en la escena del crimen, veamos quien fue Videoman.


Un héroe en tiempos de la vidéocultura.

El vídeo es una técnica que ha transformado desde la década de los ochentas, no solamente las maneras de hacer imagen, sino los dispositivos y prácticas artísticas, a tal punto que hoy el vídeo hace parte del arte contemporáneo. Dentro de este contexto surge Videoman, que se traduce en un proyecto artístico que nace unos diez años atrás, por iniciativa del artista visual Fernando Llanos quien vive, la mayor parte del tiempo en ciudad de México. Aunque el verdadero nombre del proyecto artístico era Vídeointervenciones Móviles en Contextos Urbanos Específicos, un nombre muy largo que luego el público trasformaría en Videoman, según cuenta el propio artista. El proyecto nos dice el artista, tiene cuatro líneas o ejes fundamentales:
1.    Dibujos de planeación.
2.    Desarrollo tecnológico.
3.    Acciones.
4.    Documentaciones.
5.    La mitificación del superheroe.


Videoman es entonces un héroe que surge del universo de los comics norte-americanos y su apropiación latina y en particular la mexicana, donde la idea de justicia y la denuncia social, lo que artista llama la acupuntura urbana, se lleva lejos de la dicotomía clásica de las historietas y, donde el villano se opone comúnmente al héroe. Videoman también se vincula a los héroes históricos y populares como Pancho Villa y Emiliano Zapata, quienes de una u otra manera encarnan el ideal de justicia, donde lemas como el de Zapata quien decía que “La tierra es de quien la trabaja” son apropiados por Videoman quien replica “La cuidad es de quien la trabaja”. En este contexto la ciudad es un elemento fundamental para el desarrollo de esta obra. El paralelo entre el héroe y el guerrillero es aquí resaltado por el artista, pues sus acciones son equivalentes a una acción urbana y subversiva donde “se pega y se desaparece” dice Fernando Llanos.


El escenario de superhéroe es la ciudad, como la de todos los superhéroes por cierto. La ciudad aquella que de una u otra manera acoge a los inmigrantes del campo en busca de nuevas oportunidades de trabajo, es el escenario donde Vídeoman realiza sus acciones clandestinas. Este héroe tiene sin embargo una imagen muy particular: monta a caballo, como recordando a sus antecesores mexicanos, con sombrero ancho, ténis en vez de botas y traje de mariachi. Pero también, de un sólo golpe, como para borrar toda huella que lo delate y para seguir guardando un cierto anonimato, el caballo es reemplazado por una bicicleta que tiene una dispositivo visual, y el héroe se viste con arneses, casco de ciclista y transformado en una especie de deportista, enfrenta la ciudad, que puede ser cualquier ciudad del mundo. 


La escena del crimen.

Aparece un personaje que llama Minutewoman, quien parece ser la responsable de la muerte de Videoman. Según el artista estos personajes son hoy muy frecuentes entre la frontera entre los Estados Unidos y México y su existencia se remonta a mucho tiempo atrás en Colombus, donde antiguamente en la época de los revolucionarios mexicanos, se incursionó en territorio Yanki. Estos personajes, guardianes de la frontera, verdaderos asesinos a sueldo y armados con potentes fusiles, se sienten con el permiso de tirar sobre todo lo que se mueve. Verdadera pesadilla paramilitar, aparece en este contexto como el anti-héroe. Y es precisamente este el escenario y el lugar que Fernando Llanos escogió para la muerte de Videoman quien quizá muere a manos de la Minutewoman.

Una pieza escultórica en la instalación que parece una escultura funeraria, vemos una columna de yeso semejante a una columna romana y una montura de cabalgar. En el suelo muy cerca, esta una silueta de un cuerpo que nos hace pensar en el cuerpo de Videoman que calló precisamente en ese lugar. Trajes, videos, poster, monturas,… todo un dispositivo plástico que da consistencia a esta obra que de una u otra manera alude a un mundo de religioso y de culto donde el héroe se mezcla con el santo. 


Laura Baigorri, la teórica del vídeo-arte insiste en que “la obra de Fernando Llanos, no va encaminada solamente al contexto endogámico del arte, su público puede estar dentro y fuera de él, pero esto no es lo importante, lo substancial es comunicar y conectar con la gente”. En efecto la obra va mucho más lejos del mundo exclusivo y excluyente del arte. “Me interesa el mundo del arte, y aquello que no habla del arte” dice Llanos en un diálogo que hemos tenido. Es este interés de los artistas contemporáneos por ampliar y desbordar el mundo del arte, es una constante en la obra de Llanos, quien mira de una u otra forma una nueva relación entre el arte y la política.

Existe indudablemente una mirada a lo que sucede hoy en su país, y “está no en los políticos sino en nosotros generar un cambio” dice él apropósito sobre la relación arte y política.  Videoman, ese héroe del video y de la imagen que vestido de arneses como si fueran su única coraza, y montado en su bicicleta,  recorrería las ciudades de México, Bogotá, Madrid entre otros, ha muerto. Ahora el mundo del arte le rinde homenaje y en Matadero en el marco de la exposición Madrid Abierto 2011-2012, hasta una semana más el público madrileño podrá apreciar esta obra.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá, febrero del 2012.

Eche un vistazo a la video-entrevista realizada a Fernando Llanos:

Vistazo Crítico 144: Estefanía García Pineda y Cerro Matoso.

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