lunes, septiembre 28, 2009

Vistazo Crítico Transversal 28: Desde las otras escuelas o las escuelas Otras.




Desde las otras escuelas o las escuelas Otras.

Por Pedro Pablo Gómez*



Cuando empecé a leer el vistazo crítico de Ricardo Arcos, por un momento me pareció que apuntaría, desde la centralidad en la que ubica a la Escuela Nacional de Bellas Artes de Bogotá, fundada en 1886, a una discusión sobre el lugar de pertenencia de la Colección Pizano, al interior de las instancias académico-administrativas de la Universidad Nacional, cuya disputa nos haría pensar en cómo esos “fragmentos de yeso del pasado” nos ayudan a aclarar el presente; por ejemplo, me imaginé preguntas sobre la diferencia que existe o no entre lo que significa formarse por medio de copias, o si la formación artística es una mera copia, más acá de la época de la reproductividad técnica, en la de la reproductividad, epistémica y política.

Sin embargo, y dado que la cuestión no va por esa vía, me permito realizar un aporte y una claridad en lo que respecta a esa historia paralela a la Escuela de Bellas Artes que Arcos menciona cuando “la enseñanza de las artes se privatiza y surgen otras escuelas que se quieren demarcar de la tradicional Escuela de Bellas Artes”. Me refiero especialmente a la Academia Superior de Artes de Bogotá, actualmente la Facultad de Artes, ASAB de la Universidad Distrital, proponiendo dos precisiones. En primer lugar, la Academia Superior de Artes ASAB, se crea en 1991 mediante el Acuerdo No. 15 del 15 de Marzo y sólo hasta el año siguiente empezaron a funcionar los programas de Artes Plásticas y Artes Escénicas; en 1993 inicia el programa de Artes Musicales. En segundo lugar, estos inicios de la ASAB se dan durante la administración del alcalde Juan Martín Caicedo Ferrer (1990-1992), pues la primera administración de Antanas Mokus se daría sólo hasta el año 2005. Sin embargo, a mi modo de ver esto no afecta la propuesta implícita en el texto de Ricardo Arcos dar continuidad a la discusión entre arte y política, con Rancière o sin él, en cuyos desarrollos me propondré participar.



Mientras tanto, y para más detalles sobre los fragmentos del pasado, de lo que fueron las denominadas Antiguas Escuelas de Artes del Distrito, que luego dieron lugar a la Academia Superior de Artes de Bogotá ASAB, me permito realizar una transcripción, quizá demasiado extensa, de lo que fueron los antecedentes de la Actual Facultad de Artes ASAB, en cuya elaboración participé con el profesor Jaime Cortés. Espero que este contexto sea una contribución para plantear preguntas más precisas sobre la cuestión del arte y la política en el ámbito distrital, en donde los compromisos de cada una de las administraciones han fluctuando entre el arte, la cultura y el espectáculo.



A continuación el documento:



ANTECEDENTES[i]

La Universidad Distrital “Francisco José de Caldas”, las Escuelas de Arte del Distrito y la Academia Superior de Artes de Bogotá –ASAB-.



“La Universidad Distrital Francisco José de Caldas y las Escuelas de Arte del Distrito, que posteriormente se trasformarán en la ASAB , encarnan una historia paralela pero con significativos puntos de cruce que se extienden por algo más de medio siglo. Las instituciones distritales coinciden en sus antecedentes con las coyunturas de finales de los años 1940 e inicios de los años 1950, cuando la sociedad colombiana atravesó por profundas transformaciones cuyas consecuencias forman parte de la realidad social de nuestra ciudad y de nuestro país. La urbanización y la consecuente demanda creciente de bienes y servicios, el debate político y su expresión violenta, la acelerada diferenciación social y la explosión demográfica, entre otros, concentraron en Bogotá un entramado poblacional con características únicas en el tejido urbano colombiano. En pocos años la fisonomía de la capital había cambiado tanto como su estructura social y su universo simbólico.

Resulta innegable que la mirada sobre la educación debía adecuarse a las nuevas condiciones. La administración pública de la ciudad se enfrentó al reto de satisfacer necesidades que iban desde la ampliación del conocimiento técnico hasta la generación de espacios propicios para las prácticas artísticas. Así, en 1948 se fundó el Colegio Municipal de Bogotá, renombrado el mismo año como Colegio Municipal Jorge Eliécer Gaitán, en 1950 como Universidad Municipal de Bogotá “Francisco José de Caldas” y finalmente como Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” en 1957. Su objetivo principal era la formación de técnicos con un perfil adecuado para emprender soluciones de tipo práctico requeridas para intervenir a nivel macro en la ciudad.

Entretanto, en algunas instancias administrativas distritales se ofrecieron cursos esporádicos de música, artes plásticas y teatro, que canalizaron los impulsos creativos de diversos habitantes de la ciudad, especialmente de aquellos vinculados a las instituciones gubernamentales. En menos de una década estos esfuerzos se articularon y expandieron como proyectos de educación artística no formal con la fundación de la Escuela de Bellas Artes del Distrito, de la Academia Luis A. Calvo y de la Escuela de Teatro del Distrito, antecedentes directos de la ASAB.

La Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” y las Escuelas de Arte del Distrito coincidieron en enfocar sus acciones hacia una población particular y hacia áreas específicas del conocimiento. Los proyectos estatales en la educación superior de índole nacional se concentraron en la modernización de la educación universitaria de corte profesional, dejando de lado algunas especificidades de la formación técnica y a su vez algunos espacios para ciertas prácticas artísticas. La Universidad Distrital orientó sus esfuerzos al sector estudiantil de bajos recursos y a la consolidación de carreras como Ingeniería Radiotécnica -antecesora de la Ingeniería Electrónica-, Ingeniería Forestal, Topografía, e Ingeniería Catastral, todas ellas de aplicación directa e inmediata en el ámbito de las dependencias públicas capitalinas. Por su parte, las escuelas de artes abrieron sus puertas a la música popular, al teatro y a algunas prácticas de las artes plásticas ausentes del entorno universitario.

En la década de los años 1970 la Universidad Distrital sufrió una trasformación importante, ampliando su oferta académica a la formación de educadores, por lo que se ve precisada a hacer una apertura de lo tecnológico a los campos pedagógico, científico y artístico bajo el ideal clásico de “universalidad”. Las Escuelas de Arte del Distrito, de manera independiente, continuaron creciendo y lograron afianzarse como espacios de formación legítimos que correspondían a las singularidades y necesidades del ámbito bogotano. Las instituciones educativas distritales siguieron el curso de los cambios que posteriormente culminaron en reformas sustanciales de su estructura y concepción.





Consolidación de las Escuelas de Arte del Distrito y transformaciones del ámbito universitario



Durante los años 1970 y 1980 nuevas condiciones desencadenaron la búsqueda de la profesionalización de los programas educativos ofrecidos por las Escuelas de Arte del Distrito.

La nueva configuración social de la ciudad hizo necesaria la formulación de políticas que tuvieron como efecto la ampliación y diversificación de la oferta educativa. La creación del Instituto Distrital de Cultura y Turismo en 1978 significó el fortalecimiento de la Escuela de Bellas Artes, la Academia Luis A. Calvo, y la Escuela de Teatro. Se fundaron, además, la Escuela de Danzas Folklóricas, la Escuela de Ballet, la Escuela de Música Emilio Murillo y la Escuela de Títeres. Cada una de estas escuelas, con alcances diversos y resultados desiguales, logró reconocimiento y en su conjunto consiguieron congregar sectores sociales relativamente heterogéneos. Las características particulares de las prácticas allí realizadas, la demanda por planes de estudios más sistemáticos y regularizados, los resultados y los niveles alcanzados, motivaron la transformación de algunos de los planes de educación no formal en programas de educación superior. En consecuencia, y con base en las recomendaciones de la ESAP (entidad que realizó un estudio jurídico y de viabilidad de creación de una institución de educación superior para las artes y que diagnosticó la improcedencia de crear una institución con esas características) se estableció un convenio con la Universidad a Distancia, UNISUR. Este convenio fue de corta vigencia debido a la diversidad de políticas derivadas de los cambios de la administración distrital. La ruptura del convenio genera un conflicto administrativo y académico para el IDCT, situación que propicia el acercamiento a la Universidad Distrital y que culmina con la firma del primer convenio interinstitucional el 10 de marzo de 1989.

La Universidad Distrital también estuvo sujeta al proceso de ampliación y diversificación de la educación universitaria. Con la apertura de las licenciaturas en educación en 1973 y la posterior creación de la Licenciatura en Ciencias Sociales, se incorporó un área humanística dentro de la estructura de la Universidad. Sin embargo, las prácticas artísticas se incluyeron gradualmente sólo hasta la década de los años 1980. La entrada de la música, el teatro y las artes plásticas y visuales al ámbito universitario se puso de manifiesto en tres espacios: en los planes de estudio de la Licenciatura en Educación Básica Primaria a través de contenidos puntuales y en asignaturas electivas ofrecidas a las diferentes carreras de la Universidad ; en las actividades extracurriculares, única acción desarrollada hasta ese momento y que dio lugar a la conformación de diversos grupos artísticos culturales como el coro de la UD , diversas agrupaciones musicales, cine clubes, y diferentes colectivos de narración oral que muy pronto se proyectaron a la ciudad; y en el Instituto de Artes y Extensión Cultural creado en la reforma de la Universidad en 1988.

De las Escuelas de Arte del Distrito a la ASAB



A finales de los años 1980, los acercamientos previos entre el IDCT y la UD , dan origen a un primer convenio interinstitucional en 1989 que hace posible, al año siguiente, la transformación de seis de las siete Escuelas de Artes del Distrito en programas de educación superior. Por su parte, la Academia Luis A. Calvo sostuvo su objetivo como proyecto de educación no formal. En 1990 se presentan por primera vez ante el ICFES los programas de formación profesional en Artes Plásticas y Teatro. El ICFES establece el carácter no viable del programa de Artes Plásticas y hace una serie de requerimientos para el programa de Teatro que en ese momento no pudieron ser cumplidos.

En consecuencia, el IDCT decide contratar dos asesores, Jaime Romero Portela y Leonel Morales Reina, para apoyar a los grupos de trabajo que formularían los nuevos programas. El grupo de Artes Plásticas fue conformado por José Daniel Herrera, Guillermina Sinning, Alberto Díaz y Jorge Herrera; el grupo de Artes Escénicas por Amparo Suárez, Carlos del Cairo, Gerardo Bernal, Svetla Pedkova, Yesid Carranza y Germán Pinilla; el grupo de Artes Musicales por Samuel Bedoya, Néstor Lambuley, Alfonso Dávila, Jorge Sossa y Alejandro Mantilla. Para el proyecto de Artes Musicales, la propuesta de creación del Programa a nivel superior estuvo a cargo de los docentes adscritos al Plan Experimental Piloto. El trabajo académico de elaboración de los tres programas fue coordinado por Olga Navia, como Subdirectora Académica del IDCT y por Epifanio Arévalo G. como Director del Instituto de Artes y Extensión de la UD ; la secretaría académica fue asumida por Lorenza Correa R. como funcionaria de la UD.

Los años 1990 significan la consolidación de los proyectos curriculares y el fortalecimiento de la relación entre el IDCT y la UD mediante la renovación paulatina del convenio interinstitucional. En 1991, previa aprobación por parte del Consejo Superior de la UD , el ICFES otorga licencia de funcionamiento a dos de los tres programas de formación artística. Ese mismo año es creada la ASAB como una dependencia del IDCT, que haría posible la consolidación y el desarrollo de los mismos. Los programas de Artes Plásticas y Artes Escénicas inician labores en 1992, y el programa de Artes Musicales lo hace al año siguiente, todos en las instalaciones del Palacio la Merced.

Actualmente, los tres proyectos curriculares de la ASAB , son una respuesta a la creciente demanda de cupos para el área artística que se presenta en el ámbito nacional y distrital. Anualmente se solicitan alrededor de cuatro mil cupos (2004) siendo admitidos setenta aspirantes para cada uno de los programas de pregrado, y otros tantos para los preparatorios en Artes Plásticas y Visuales, Artes Escénicas y Artes Musicales respectivamente. Igualmente, el cuerpo de egresados se ha vinculado satisfactoriamente a diversas áreas del mundo laboral capitalino. Así, en casi tres lustros la ASAB se ha afianzado en el marco de la educación artística en el contexto de la universidad pública colombiana.”

[i] Proyecto de Facultad de Artes ASAB, (2005) Universidad Distrital Francisco José de Caldas. pp. 7-11.

* El autor es docente y Director de Investigaciones de la Facultad de Artes-ASAB.

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