domingo, noviembre 25, 2007

Vistazo Crítico Transversal 17

La misma y la otra, un Miller Lagos Secuestrado.
por Oscar Salamanca
(Pereira-Colombia)




Señor Jorge Jaramillo
Lamenté que nos hubiéramos alterado ese día en que asistimos una
artista y yo al Salón Bidimensional 2007 promovido por la Fundación
Gilberto Alzate Avendaño, por un problema que en realidad atañe a
aspectos conceptuales y museísticos. Sin embargo en aras de expresar
completamente mi posición, ya que ese día entre tanto grito y
manoteadera, no llegamos a ninguna conclusión, debo decirle que,
recapacitando, encuentro justificable mi argumento ya que en realidad,
en ese momento tocamos un tema trasversal y de quiebre entre lo que
significa una obra por fuera y dentro de un espacio expositivo de
carácter oficial: mi posición consistió en devolverle a la obra del
artista Miller Lagos la naturaleza participativa y de deterioro
físico, que en la fundación había perdido: simplemente le arrancamos
mi amiga y yo unas hojas a la obra de Lagos.



Yo le decía a UD.
insistentemente que esta obra era para eso, para arrancarle las hojas
y llevarselas uno "pa la casa". Así ocurrió con la misma obra en
Alemania y debería ocurrir aquí ¿ó no? Allá, en Alemania, la obra de
Lagos terminó en manos de cada espectador, o bien tirada por hay a la
mitad del camino y la vereda, un rollo "vacano" y muy "alivianado", en
realidad una obra de arte más allá de la moderna mirada de la obra
"proyectil" tan acostumbrados a ver por estos lados. Quiero decir, que
si la potencia conceptual del trabajo es participativo y efímero,
porqué ahora, en Bogotá y representando un primer premio de un Salón
bogotano, la obra deba cambiar y limitársele la participación? Ud,
ante tanto alboroto de vigilantes y monitores asustados nos daba
permiso de tocarla y despelucarla, pero no teníamos el aval para
llevarnos las hojitas. Me pregunto qué habrán premiado los jurados en
esta obra, si realmente en la Fundación Gilberto Alzate asistimos a un
cadáver de obra que escasamente hay que ver y tocar con las manos
limpias, sin poder llevárnosla hoja por hoja, como sé que es la
intención conceptual de la obra y pretensión del artista. También me
surge otra duda: ¿será que ahora que es un premio y hace parte de la
colección entonces el mismo artista ha cambiado sustancialmente la
naturaleza de su obra permitiendo el abuso y malformación, sin
importar ahora las miles de justificaciones que se puedan argumentar?
Yo invito a Miller Lagos para que nos aclare esta ambigüedad. Mi punto
de vista es que efectivamente, la obra ganadora fue premiada
precisamente por su carácter participativo y efímero (acordémonos de
la obra con los dibujos de Leonardo, todos terminamos con un poco de
piedra en la casa, yo particularmente la guardo con mucho aprecio).
Miller no acepto personalmente este viraje conveniente de última hora
y bastante dinero, no acepto que el museo, el coleccionismo, la
fundación y la sospechosa oficialidad en el arte destrocen tan
verticalmente la esencia y sustancia de una obra y, ojo que no estoy
hablando de un caldo de gallina Knor. Tu obra ganadora en Bogotá no es
diferente a la obra que se llevó el viento en Alemania, así el señor
Jaramillo insista en argumentar que allá era un video, que era otra
cosa; no señor, tu obra en Europa es la misma aquí en el Altiplano
cundí boyacense, por lo menos en lo que toca a esa movilidad, a esa
desaparición si se quiere de memoria. La obra secuestrada que la
fundación quiere y colecciona no es ni siquiera un cadáver, es un
detritus abyecto depositada en un acervo gris e inutil. Señor
Jaramillo, no basta la participación coercitiva que UD nos proponía,
no basta con tocar la obra y meterle el dedito por los lados; ¿quién
puede medir el grado de participación de una obra de arte, acaso UD en
su posición uribista de curador terminator? Yo sé que Ud comprende mi
punto de vista y hasta pueda que lo comparta, pero, de repente, la
presión de su posición en la estructura administrativa no le permite
expresar abiertamente esta problemática, que insisto, es de carácter
conceptual. Si no tengo razón, entonces porqué no coloca en la ficha
técnica PROHIBIDO TOCAR, PROHIBIDO LLEVARSE LAS HOJAS; ¿cierto que
estaría UD mismo destrozando la naturaleza de la obra? Desde esa
perspectiva es mejor guardar silencio y esperar que pase sin mayores
cuestionamientos el famoso Salón Bidimensional, ya que lo que vimos mi
colega y yo allí fue una escisión muy profunda entre arte y
oficialidad y, la verdad, UD nos echó de la Fundación Gilberto Alzate
Avendaño, señalándome a mi de violento y artista desconocido y a mi
amiga instándola a que devolviera la hojita que le arrancamos a la
obra de Miller( ella me la regaló y aquí la tengo al lado de la otra,
la de honderos de Leonardo), pero nosotros, artistas perfectamente
desconocidos y violentados con su mecánica de represión y vigilancia
dentro del espacio expositivo (con las cámaras lo lindo es hacer
propuestas de video arte sabe), en el fondo lo agradecimos. Ese día
llovió terriblemente y a las dos cuadras ya nos estábamos secando y
pensando en otras cosas, hasta ahora.

Oscar Salamanca

Agradezco se rote esta carta, pueden participar en
www.lacoctelera.com/libidoherida

lunes, octubre 01, 2007

SIART-SEMINARIO TALLER (programa)

Miércoles 10 Octubre

SIART - SEMINARIO TALLER
Crítica del arte contemporáneo

LA CRÍTICA: ENTRE SU DESAPARICIÓN Y EL “CONSENSUS” CULTURAL

A cargo de Ricardo Arcos Palma (Colombia)
Organizan: Espacio Simón I. Patiño y Unión Latina

Anexo del Espacio Simón I. Patiño
Hrs.09:00 – 12:00
hasta el viernes 12 de Octubre

Inscripciones: CEDOAL
Costo: Bs. 50.- profesionales
Bs. 20.- estudiantes

Programa

Primera sesión

- Introducción al seminario.
Presentación del programa y fundamentació n del seminario con la pregunta:
¿Es posible hacer crítica hoy?

- Breve historia de la crítica.
Miraremos qué significa la palabra crítica y como ella se ha ido transformando a lo largo de la historia. Analizaremos los fundamentos conceptuales de las dos tradiciones filosóficas (continental y analítica) que han alimentado el discurso crítico y el debate que se genera entre ellas.

- El espacio de la crítica: entre lo público y lo privado.
En este momento, veremos como la crítica se ha desarrollado con el espacio urbano, en particular el abierto y público y, de qué manera es importante hoy garantizar una crítica crítica que preserve los intereses de lo público.

Segunda sesión

- La Teoría Crítica: W. Benjamín y T. Adorno y la escuela norteamericana.
Analizaremos cuales son los aportes que dejó la Escuela de Frankfurt a la Teoría Crítica de los años setentas, ochentas y noventas.

- Dos modelos de crítica contemporánea: A. Danto y H. Foster.

- Hacia la construcción de una nueva crítica en la era de lo global.

Tercera sesión

- Taller de crítica: teoría y práctica.
Participación activa de los asistentes.

Ricardo Arcos Palma

Profesor de Estética y Teoría del Arte de la Universidad Nacional de Colombia. PhD en Artes y Ciencias del Arte, DEA en Filosofía del Arte y Master en Estética de la Université de Paris I, Panthéon-Sorbonne. Director del Grupo de Investigaciones en Ciencias del Arte-GICA.

domingo, septiembre 30, 2007

Vistazo Crítico 45: Pedro Manrique Figueroa

El verdadero rostro de Pedro Manrique Figueroa (archivo de la familia Ospina) Cualquier parecido con su "autor" es pura coincidencia

PEDRO MANRIQUE FIGUEROA: UN VERDADERO MONSTRUO.
o sobre el autor, su muerte, el patrimonio familiar y otras elucubraciones domingueras.
Por Ricardo Arcos-Palma


Hoy domingo, he decido hechar un vistazo crítico sobre Pedro Manrique Figueroa. De entrada, sé que saldré perdiendo, pues cómo realizar un vistazo crítico (además que en estos tiempos la crítica parace haber muerto, por capricho de ciertos artistas) sobre una obra tan compleja de asir y luego de haber comido un delicioso conejo a la mostaza? Pero bueno voy a intentarlo así se nos caiga el cielo encima y nos dé indigestión.
Pedro Manrique Figuroa es una extraña y compleja criatura, mezcla de un militante maoísta y de un artista moderno, salida de uno de esos oscuros laboratorios (por aquello del cine y el teatro... no me malinterpreten) donde se deseó crear a imagen y semejanza, esos famosos monstruos, como Frankenstein. Ahora nadie parece negar que él es el resultado del más ingenioso laboratorio familiar, nacido quizá en una noche de luna llena o entre el bullicio de una corrida de toros. Ahora, se le erigen efigies, se le rinde homenajes, se le hace restrospectivas insolentes, se le cita aquí y allí, se le ha hecho un lugar en EL Tiempo y el Espacio y, le hacen películas, como para no olvidar que el mundo del arte es una verdadera comedia. Todos parecen haberle conocido, todos le odiaron en un momento, como lo demuestra esa entrevista concedida en vida, pero nunca publicada por la crítica de arte de moda en el país, por aquella época, Marta Traba.
Ahora en una extraña atmósfera, donde se grita a los cuatro vientos la muerte del autor, se le dan los créditos a su creador (por no hablar de autor, pues se me expulsaría a los mismísimos infiernos): "El asunto es incómodo pero toca hablar de créditos, que no es equivalente a hablar de autoría. El crédito de Manrique no es mío. Manrique es la vida y obra de Lucas Ospina", dice François Bucher en su texto El Whisky y la coca-cola, distribuido recientemente en Esfera Pública y quien además ha participado en la "autoría" de PMF.
Pedro Manrique Figueroa un verdadero affaire de familia, donde el ingenio modernista de su creador, Lucas Ospina, nos recuerda a un Fernando Pessoa o a un Gordon Graig, guardando las proporciones claro está. Aun recuerdo la primera vez que sus obras (las de PMF por supuesto) se expusieron en la Sala SantaFe del Planetario Distrital. Me pregutanba: "Cómo es posible que ni Ivonne Pini, ni Alvaro Medina ni tampoco Lilia Gallo, mis profesores de Historia del Arte por ese entonces, no me habían hablado de ese monstruo "precursor del collage en Colombia?"". La censura pensé, que era la única que había caído sobre aquellos quienes creían en el arte y en la política en un país como este. Pero, días después en una fiesta, donde se hablaba de todo, hasta de arte, alguien me dijo, comentando la exposición, que ese pesonaje era ficticio, y que su "autor" era LO. Brillante y "original" idea pensé en ese momento luego de reponerme del engaño del que fuí victima gracias a las complicidades de Jorge Jaramillo, quien hizo posible tal montaje.
Apróximadamente doce o trece años después, seguimos oyendo de PMF. Ya le consideran patrimonio colombiano, como lo dice el propio Luis Ospina hablando de su película "Un tigre de Papel" dedicada a PMF, o como lo confirma su sobrino Lucas Ospina en sus frecuentes e intermitentes mensajes por esfera pública. Se le han dedicado tesis de doctorado, artículos en revistas especializadas de arte (Valdez) y en periódicos, se hacen curadurías, se le lleva a Documenta, es decir una verdadera puesta en escena. Pero acaso, eso no es lo propio del mundo del arte en la era de la industria cultural?
Pedro Manrique Figueroa es un vedadero dispositivo teatral, que de eso no quede la menor duda. Hay que nacer, crecer y reproducirse entre máscaras, vestuario, roles, luces, cámaras y demás decorado, para poder crear un tal monstruo. Es decir en un laboratorio donde la ficción, se mezcla promiscuamente con la realidad. Ahora que PMF ha sido llevado al cine, su ficción se ha convertido en realidad, así la frontera entre documental y cine de ficción sea infraleve. Quizá muy pronto le veamos en un monólogo magistral de Sebastian Ospina en el Teatro Nacional, o en camisetas, lápices, etc. Resta decir, que tendremos para rato a PMF. Qué viva la familia O y larga vida a PMF!


pd: uno de mis estudiantes que hacen parte del semillero de jóvenes investigadores de Grupo de Investigaciones de Ciencias del Arte, ha descubierto en los archivos del Museo de Arte de la Universidad Nacional, un manuscrito firmado Pedro Manrique Figueroa, donde el desaparecido artista deja constancia del pleno poder sobre sus obras, entrevistas, libros, obras de teatro, películas, fotos, camisetas con su imagen, lápices con sus iniciales y demás souvenirs, a la familia Ospina.
El poder fue autenticado en la notaria primera, dos días antes de la muerte del artista, y da FE de la autenticidad del documento, el primer notario Dr. Lizandro Ospina tío del artista L.O.
pd2: enviamos la foto que encontró el jóven investigador de Pedro Manrique Figueroa, para que alfin se vea el rostro de este famoso artista, creado a imagen y semejanza de su(s) creador(es).

miércoles, septiembre 26, 2007

Vistazo Crítico 44: Anna María Guasch

ANA MARIA GUASCH: LOS ROSTRO DE LA GLOBALIZACION O MAS ALLA DE LA FRONTERA.

Por Ricardo Arcos-Palma



Algunos quisieran ver allí la marca de una ruptura radical en la cual el nombre propio sería postmodernidad. Pero esas nociones de modernidad y postmodernidad proyectan abusivamente en la sucesión de los tiempos los elementos antagónicos mediante el cual la tensión anima todo el régimen estético del arte. Aquél siempre vivió entre la tensión de contrarios (...) la oposición simplista de lo moderno y los postmoderno impide comprender las transformaciones del presente y de sus apuestas. Ella olvida en efecto que el modernismo en sí mismo no era sino una larga contradicción entre dos políticas estéticas opuestas, pero opuestas a partir de un mismo núcleo común, vinculando la autonomía del arte a la anticipación de una comunidad a venir, vinculando entonces esta autonomía a la promesa de su propia supresión”.
Jacques Rancière. « Malaise dans l’esthétique. »

El viernes 14 de septiembre, es decir poco más de una semana, se dió por terminado el seminario “Prácticas artísticas y crítica cultural”, organizado por María Belén Sáez de Ibarra, la nueva directora de Divulgación Cultural de la Universidad Nacional de Colombia. En hora buena, la nueva directora de esta universidad, abrió un espacio académico, donde la reflexión sobre problemas del arte contemporáneo fueron analizados a la luz de los estudios culturales. Su administración promete. Pero bueno dejándo de lado las flores y los halagos (sinceros por supuesto), echemos un vistazo crítico a la intervención de nuestros dos invitados internacionales: Anna María Guasch y José Luis Brea(1).
El primer día, Anna María Guasch en conversación con su discípulo, Santiago Rueda Fajardo, nos presentó su más reciente libro “La crítica diálogada. Entrevistas sobre arte y pensamiento actual (2000-2006)” editado por Cendeac. Según el fragmento que se encuentra en la contraportada, “Este libro que también se hubiera podido denominar Criticografía del arte contemporáneo, nace fruto de la necesidad de aportar un “nuevo formato” a los diferentes trabajos existentes de “literatura artística” como fuente de estudio teórico del arte”. El libro reune una serie de entrevistas realizadas por la autora a los críticos, teóricos e historiadores más representativos de los últimos tiempos: Benjamin Buchloh, Griselda Pollock, Arthur Danto, Thomas Crow, Douglas Crimp, Hal Foster, Rosalind Krauss, entre otros. En este sentido, este texto se convierte en una herramienta fundamental para todo aquél que desee adentrarse en el pensamiento de los teóricos citados. Un texto bastante atrevido por poner en un mismo espacio, a teóricos tan disimiles como Danto y Foster.
Luego de varias preguntas interesantes de Santiago Rueda, su interlocutor, Guasch termina anunciándonos para los días siguientes, algo completamente “novedoso”, que inauguraría según ella, una nueva manera de apróximarnos a la teoría, ya no tan especulativa sino más bien llevada a la práctica por los “curators” y los gestores culturales. Es decir, quedaba atrás todo un periodo generado por los centros europeos y norteaméricanos. La anfitriona María Belén Sáez, le pregunta a la profesora de la universidad catalana: si tuviese que escribir un libro en la misma línea del que se presentaba esa noche, ¿cuáles teóricos ella entrevistaría? Los nombres de Gerardo Mosquera, Homi Bhabha entre otros surgieron de su respuesta. Es decir que, a ella le interesa ahora comenzar a dialogar con otros “teóricos” de la periferia. Esto me parece muy importante.
A mi pregunta, si ella “consideraba que en este voltear la página, y pasar a otra cosa, la noción de crítica de arte se transforma?” Guasch respondió que en realidad había una ampliación del concepto de crítica: de la crítica de arte hacia una crítica cultural, que podría ser ejercida ya no por los especialistas, los “conaîsseurs”, sino por los gestores culturales, “curators” y artistas incluso. Ese noche regresé a casa con ganas de escucharla al día siguiente para ver esas novedades que nos había anunciado, despejándo muchas inquietudes que tenía frente a los estudios culturales.
El seminario de Guasch se titula “Los tres rostros de la globalización: diferencia, movilidad y realidad virtual”. En su introducción ella nos habla de su metodología: donde las genealogías apoyadas en los “discursos postmodernos de las diferencias, el discurso postcolonial y el discurso multicultural”, pondrían en evidencia varias “cronologías que arrancan en el 68 y tienen vigencia en la actualidad”. Cuando escuché esta frase, me tranquilisé, pues me dí cuenta que lo que veríamos en realidad era la aplicación y puesta en la escena del arte contemporáneo, de unas teorías que venían enunciándose desde hace ya casi cuarenta años. Es decir que lo “novedoso”, que se nos había anunciado la noche anterior no estaba en ese plano. Lo nuevo quizá estaba en la información que nos trajo Guasch a lo largo de sus tres sesiones.
De manera magistral, la profesora catalana nos expuso varias “genealogías” que ponían en evidencia la aplicabilidad en el terreno del arte de ciertas teorías postmodernas.
Por ejemplo, en la primera sesión, ella se centró en los discursos de la diferencia y sus aplicaciones en el mundo del arte. Varias referencias teóricas: “La condición posmoderna” de J-F Lyotard (1970) y “Le différend” (1983) las cuales marcan un hito donde se reconoce la diferencia, la alteridad, el Otro. Es decir que, se comienza a enunciar el reconocimiento de las periferias y las minorías por parte de los centros hegemónicos, donde los “sistemas binarios desaparecen” dice la historiadora catalana. Lo heterogéneo cobra fuerza frente a la mirada totalizadora de los discursos modernos que se desprendían de la Ilustración como el freudismo y el marxismo. Es decir que lo policultural comienza a acenturarse. Se plantea desde entonces la pregunta de cómo integrar lo local en lo global.
El discurso de los “pensadores postcoloniales” como Frantz Fanon y su obra “Black Skins, White Mask” (1952) o Eduard Said y su obra “Orientalismo” (1978) originan una apertura y una mirada crítica frente al poder colonial que convertía lo otro en algo exótico. El concepto de poder de Michel Foucault alimenta la reflexión de Said. En el plano artístico, existe –nos dice Guash- una primera exposición realizada en el corazón del arte moderno y contemporáneo “Primitivism in the 20th century” MoMA (1984). Pero tal exposición estaba llena de clichés etnográficos coloniales. Frente a esta exposición, se realiza la “primera exposición multicultural” en París: “Magiciens de la terre” (1989) cuyo comisario fue Jean-Hubert Martin.
Las sesiones siguientes se desarrollaron con la misma intensidad, haciendo visibles con ejemplos concretos tomados de varias exposiciones importantes como la Documenta de Kassel y otras bienales, la cuestión de la movilidad y la realidad virtual. Apoyada en las teorías de Deleuze (y Guattari aunque ella no lo mencionó) para el nomadismo(2); Negri y Hardt en “Imperio”, contrasta con la mirada apocalítica de Paul Virilio y Jean Baudrillard. Los ejemplos tomados del mundo del arte fueron fundamentales para entender cómo es que la globalización inside en lo local, pese a la pretención de lo local incidir en lo global.
La última sesión fue abierta luego a tres participaciones del público que habían preparado unas presentaciones de lo que ellos consideraban el ejercicio de lo global en lo local. Una de las intervenciones en particular, la de Andrés Matute, llamó mi atención, por su tono polémico: exasperó a buena parte del público y puso en aprietos a Guasch: ¿cómo es posible -dijo el joven artista colombo-ecuatoriano como él mismo se presentó-, que en su seminario, la Guash no hizo referencia a los artistas de la periferia como los colombianos? Acto seguido el presentó dos ejemplos: la bienal periférica como la Bienal de Venecia en Bogotá y, una obra en la Habana que hace referencia a los diálogos cruzados entre los que sueñan vivir fuera de Cuba y los que llegan a la isla caribeña como turistas.
El seminario de Guasch terminó allí, no sin antes responder que ella no tenía por qué conocer los artistas locales, que ese era un asunto nuestro. Este insidente me hizo reflexionar sobre lo siguiente: Guasch tiene toda la razón; en su pregunta multicultural, de como lo local inside en lo global, y quizá lo contrario; sin embargo, por más que nos empeñemos en pensar un mundo sin fronteras, lo local dificilmente podrá incidir en lo global. Basta con echar un vistazo a lo que sucede en la región y el centro en nuestro país en materia cultural. Cierto en el tercer rostro de la globalización, donde lo virtual parece haber solucionado las diferencias que nos imponían las distancias entre centros de poder y las periferias, donde las “minorías” - que en realidad no son tan minorías-, ya tienen voz, aunque se les escuche poco, cabe la pena preguntarse: ¿Qué sucede con esas frontreras que aún se mantienen infranquebles, como la que se ha erigido entre la modernidad y la postmodernidad(3)?
Una de mis alumnas, en el seminario de pregrado “Fundamentos de Ciencias del Arte y Crítica”, donde dedicamos la sesión del martes pasado a discutir los temas tratados en el seminario “Prácticas artísticas y crítica cultural”, hizo la siguiente reflexión: mientras Anna María Guasch hablaba de la movilidad, de un mundo sin fronteras, esa misma noche, en los noticieros, anunciaban como España – y en consencuencia toda Europa- cerraba sus fronteras y enviaba a cientos de inmigrantes clandestinos africanos fuera de su territorio. Esto, amplió la discusión de mis estudiantes que provienen de varias carreras de ciencias humanas, sobre el nuevo mapa geopolítico, donde entre Occidente y Oriente se erigen nuevas fronteras. Basta con mirar el plan norteamericano de hegemonía mundial en su lucha contra el terrorismo, después del 11 de septiembre del 2001, para darnos cuenta, pese a Negri y Hardt, que el Imperio esta vivo y que estamos lejos de ese mundo multicultural, sin fronteras, que se anunciaba con sus grandes bondades en los años ochentas. La globalización, hoy tiene a homogenizar más que a destacar las diferencias, y cuando lo hace, lo hace para excluir. Las convenciones del G8, son muestra de esto así como el affaire Gates: el proceso de la Comunidad Europa a William Hery Gates III dueño del imperio informático Microsoft, por su hegemonía comercial. Y en el mundo del arte sucede en consecuencia algo similar. ¿O quién hoy, en el mundo globalizado del arte, conoce eventos artísticos como la bienal SIART que no se desarrolla en ningún centro del arte sino en una verdadera perifería? Pues el asunto de fondo, no es precisamente que artistas de la periferia (aunque esto es fabuloso), puedan ingresar a los grandes centros de arte como ocurrió recientemente con artistas locales como Mario Opazo y Rosario López en Venezzia, o que curadores locales se fogueen en “las grandes ligas” como se anunció en este mismo espacio referente a la participación de José Roca en una importante bienal internacional, sino que las estructuras de poder (cultural y comercial) aún hegemónicas en este mundo globalizado, sean realmente redestribuidas como diría Jacques Rancière.
Indudablemente, en el discurso de los estudios culturales, el arte puede tener un caracter emancipador, siempre y cuando guarde una estrecha relación con la política, en los términos en que Jacques Rancière, el gran crítico de la contemporaneidad, lo enuncia (4). De lo contrario, estará siendo víctima de las estrategias neocoloniales del mundo contemporáneo globalizado, donde lo local, en efecto se ve afectado por lo global y no lo contrario. Basta ver como hoy Europa y los países anglosajones, en un claro proteccionismo, se encierran en sus fronteras para protejerse de las mercancías chinas, como lo hiceron los mismos chinos, siglos antes protegiéndose de los barbaros nómadas del otro lado de su magestuosa muralla.
En suma, la presencia de Anna María Guasch fue bastante oportuna, para poder poner en la escena local, elementos para un debate que apenas comienza, así en la esfera global, ya esté por saldarse, como la tensión innocua entre modernidad y postmodernidad.


notas:

(1) Su intervención será objeto de otro vistazo crítico.
(2) A propósito de este tema, autores como Kenneth White, Kostas Axelos, Duvignand, Meffesoli, entre otros, sirvieron de soporte a mi tesis de DEA de filosofía del arte, titulada “Du nomadisme. Vers une esthétique du potentiel nomadique de la littérature et de l’art”. Depósito de tesis, Universidad de la Sorbona. Paris, 1997.
(3) La última discusión entre Andrés Hoyos y Guillermo Vanegas es ejemplo perfecto de este mundo de fronteras infranqueables donde cada uno se atrinchera en falsos supuestos.
(4) Rancière llama a esta giro del arte hacia lo político: “la distribución de lo sensible”: “Esta distribución y esta redestribución de los lugares y las identidades, este cortar y recortar de los espacios y los tiempos, de lo visible y de lo invisible, del ruido y de la palabra, constituyen lo que yo llamo la repartición de lo sensible. La política consiste en reconfigurar la repartición de lo sensible que define lo común de una comunidad y que introduce los sujetos y los objetos nuevos, a hacer visible lo que no lo era y hacer escuchar y hacer escuchar como hablantes aquellos quienes solamente eran percibidos como animales ruidosos. Este trabajo de creación de disensos constituye una estética de la política que no tiene nada que ver con las formas de puesta en escena del poder y de la movilización de masas designadas por Benjamin como “estetización de la política”. Jacques Rancière. Malaise dans l’esthétique. Paris: Galilée, 2004.

miércoles, agosto 22, 2007

Vistazo Crítico Transversal 16





Juguetes: cosita seria

Por: Ricardo Rivadeneira
(Bogotá)

Trato de escribir en medio de una nueva investigación que necesito concluir hoy, se trata de verificiar las referencias de juguetes de la compañía Mattel que debo desechar para que mi hija no sufra de una intoxicación por plomo. En nuestro caso la versión de la Polly Pocket es la que más nos preocupa, se trata de una serie de muñecas con múltiples accesorios que constituyen la versión reducida de su majestad la Barbie. Las autoridades de seguridad sanitaria de los Estados Unidos encontraron que algunos juguetes presentaban pintura que fue preparada con plomo, pero además que algunos diseños de juguetes incluían fuertes imanes que podían ser tragados con facilidad por los niños. El error de la pintura fue asimilado por el dueño de la maquiladora mediante el suicidio de honor, sin embargo en los Estados Unidos esta práctica parece que no existe.

Al respecto dos ideas vienen a mi mente, el papel que tuvo el plomo en el fin del imperio romano y ahora en el deterioro de la imagen de los artefactos "made in china", aspecto que contrasta con las impresionantes noticias de transformación industrial y desarrollo económico que se produce en esa nación, que logró instaurar un sistema (comunismo-capitalista) basado en la exportación de baratijas camufladas de cositas serias. La fórmula es bien sencilla, ellos producen basura y nosotros la compramos para regalársela a nuestros hijos. Como ha dicho Armando Silva, se trata simplemente de "nuevas basuras". Desafortunadamente hasta anoche me di cuenta de eso, pues al tener que hacer un inventario reconocí que los juguetes que le he comprado a mi hija en su mayoría son basura.

Basura es la comida que compramos el domingo a manera de triste cajita feliz, basura el aceite de cocina del restaurante, basura es la radio que escuchamos, basura es el dinero del narcotráfico, basura la vida en Colombia, basura resistirse, basura ser diletante, basura ser político, paraco ó guerrillero, gran basura es ser político, basura El Tiempo que hoy nos tocó, sus lecturas "dominicales" son una gran basura, la revista Credencial Historia terminó vuelta una basura, basura lo que escribimos, lo que pensamos, el estudiante que aspira a un doctorado y hace trampa en una prueba de idioma no es una basura sino una mierda.

Mierda hay de muchas formas, la favorita en Colombia es la que se come por culpa del desempleo, pero no hay nada como la mierda de perro con la que nos encontramos cuando queremos ir a jugar a un parque. La mierda es la materia prima nacional y la basura su escudo. Este magno apelativo lo podemos trocar lingüísticamente por palabras como "ejecutivo" y obtenemos el "almuerzo mierda" ó "esa mierda de bus", una mierda es montar en estos buses, chatarrizarlos, es decir volverlos mierda, no es tan malo, por ejemplo.

La sociedad excluyente ha inventado la sección VIP para enfatizar que en general vivimos dentro de un mundo de mierda. Entonces la EPS es una mierda, pero el plan complementario de salud ó el teléfono en plan prepago no es tan mierda. Hace treinta años veíamos al Chavo del Ocho y al Chapulín colorado y eran magníficos, hoy con la televisión por cable creemos que los canales nacionales son una mierda, pero mentiras: vaya y mire a Anthony Bourdain y se dará cuenta la manera como trata a la gente, en esta perspectiva el tercer mundo, los negros y los homosexuales son una mierda. Si existiera un premio dedicado a lo más mierda se lo otorgaríamos a jota mario y su programa matutino, en segundo lugar el Show de las Estrellas [1], el cuarto lugar lo ocupaba la serie "padres e hijos" pero es tan mala que la desplazaron los concejos comunales.

En medio de tanta mierda no puedo ver muy bien, pero me surge una pregunta: ¿cuánta más estaremos consumiendo sin darnos cuenta y pagando por ella?













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[1] "Señora y señores. Colombia te quiero, Guaviare te amo, pues que maravilla poder compartir con Ustedes, muchísimas gracias por su respuesta masiva…..agüita pá mi gente….". Jorge Barón, presentador de este conocido programa colombiano.

martes, agosto 14, 2007

Vistazo Crítico Transversal 15

RADICARSE EN LA CAMA
Por Pablo Romero.
(Montevideo)

Los niños se acaban de dormir. Morfeo oficia de cómplice que ayuda con un poco de respiro para acercarme a algunas lecturas que me interesan mucho y que llevo atrasadas -siempre me sucede esto, en una lucha perdida contra la falta de tiempo y la finitud-. Mientras prendo un cigarrillo –peligrosa manía que me está afectando últimamente- y busco el libro que quiero continuar leyendo, me distraigo un segundo con un suplemento cultural de un diario local, que está tirado -vaya a saberse por qué imprudencia o accidente- a un lado de la biblioteca. Al levantarlo, está abierto en sus páginas centrales y me encuentro con algo que llama mi atención y cambia mi lectura programada, al menos en su inicio: una pequeña entrevista a Dolly Muhr, la última esposa de Juan Carlos Onetti, compañera y cómplice por cuatro décadas del autor de El pozo, La vida breve y Los adioses, entre otras obras de relevancia en la literatura uruguaya (y más allá). La leo y sin querer me encuentro de nuevo en esa atmósfera onettiana que hace unos cuántos años no respiraba. Me quedan muchas sensaciones instaladas, pero de alguna forma las imágenes me llevan a aquella de los últimos 20 años de Onetti, acostado en su cama, lugar del cual ya no salía. Allí, acostado, escribía e incluso daba algún retrato de un escritor). Dolly, quien pasaba a máquina todo lo que Onetti
escribía, fue también su fiel compañera en esas dos décadas en las que el
autor decidió radicarse en la cama. Pienso sobre esto y mi cabeza deriva
hacia cuestiones que tienen que ver con esos mundos paralelos en los que
muchas veces se instala un escritor, un artista, un filósofo y otras
especies similares. Radicarse en la cama. A veces en la locura. A veces en
márgenes que se tornan insoportables y que han acabado en suicidios o otros tipos de renuncias al mundo circundante. Quizá el precio de jugar con los límites. Sin pertenecer a ninguna de esas especies, sin embargo los vericuetos de la razón, del enfrentarme a las lecturas, a la vocación (con resultados torpes) de escribir, de pensar el mundo, de pensarme, de pensar y re-pensar, de definir y re-definir fronteras, más de una vez me han llevado a ciertos aislamientos temporales en un mundo que corre paralelo al que me tiene todos los días en actividades de "tierra firme". Y he sentido algo que podría identificar claramente como miedo. Como miedo a perder una cierta cordura funcional. A radicarme en una cama y abrazarme definitivamente a un mundo poblado de personajes literarios, de aventuras intelectuales que no necesitan del mundo de "tierra firme". Pienso que a veces necesito más tiempo para leer y escribir, para producir lo que quiero producir, que es sobre todo una necesidad existencial. Y mientras escribo esto me acuerdo de una compañero de facultad que una vez me dijo que su pareja le estaba quitando tiempo para su proyecto intelectual, que había que saber administrar bien esos tiempos, en los cuales los otros se nos pueden tornar un estorbo en el tiempo de navegar rumbo a la obra propuesta. Y de Kafka que pasó un buen tiempo encerrado en su habitación, de la cual sólo salía para buscar comida y adonde volvía para continuar escribiendo en penumbras. Evidentemente, parece que en ciertos casos de este tipo hay un precio a pagar, ya sea por radicarse en la cama o por no hacerlo. Algunos han encontrado equilibrios aparentemente más "sanos". Pero esa imagen de Onetti, fumando, tomando un whisky, acostado entre papeles, garabateando y tomando algún barbitúrico, vino a visitarme en esta madrugada e instaló durante algún rato un fantasma seductor y peligroso. Y otra vez el miedo me llevará, supongo que por suerte, de nuevo a la cama, a dormir abrazado a esos otros.

Abrazos.

Pablo

lunes, marzo 19, 2007

Vistazo Crítico Transversal 14


VERICUETOS EN EL BARRIO LATINO
Por Efer Arocha
(París)



En el N°10 de la calle Boutebrie, cuyo nombre es una deformación del nombre y apellido de un casateniente, uno de los mayores propietarios urbanos en los antaños, cuando las vías de la metrópoli eran alumbradas en las oscuras noches por faroles de cebo de res, y la que fuera uno de los senderos que conducían a los baños públicos a vapor, masajes y otras costumbres de higiene de la época en tiempos de los romanos. La misma que en la Edad Media era un camino real con casas de lado y lado; y la que posteriormente en el 1253, Robert de Sorbon eligió para que diera posada a los tres primeros becados del centro educativo universitario que lleva su nombre. En este lugar, donde hoy funciona un restaurante latinoamericano, denominado Salsa Rumba, se puso en circulación el N°XXI de VERICUETOS, entre los vapores de una bandeja paisa y alcoholes de vinos de Bordeaux, el día martes 6 y 13 de marzo. La primera, fecha del octogésimo cumpleaños de Gabriel García Márquez. Por tal motivo la revista publica un ameno artículo, escrito por Julio Olaciregui, de las andanzas y sinsabores del maestro por las avenidas de la ciudad, aplastadas éstas por los herrumbres de la historia. Es también la celebración del medio siglo de la fundación de Europa comunitaria. Resulta oportuno anotar que a pocos metros, en otra callejuela, disfrutaban sus amores Ugné Karvalis y Julio Cortázar. En el N°3 de VERICUETOS, publicamos una entrevista donde Ugné cuenta guardados secretos de asuntos literarios, como es el caso de un libro poco conocido de Julio, titulado La raíz del Ombú, texto que se asemeja a tiras cómicas o a una fotonovela, ilustrado por el pintor Alberto Cedrón y publicado por primera vez en Venezuela por una Galería de arte. La entrevistada abundó en detalles sobre los orígenes de los Cronopios.
Impulsados por lo imperecedero, por aquello que pervive a pesar del tiempo y de los espacios geográficos, nos afloran marcas tarjadas por lo indeleble que vienen del aprendizaje enraizado en los primeros balbuceos del lenguaje materno, que se matizan con figuras y mensajes imborrables, los cuales serán compañeros eternos hasta el último de nuestros hálitos. Es entonces cuando en el espacio de la conciencia se abre un patio para dar cabida a esos cúmulos, que de cuando en cuando, como campana vieja tañen para recordar nuestra procedencia, sea en lo afirmativo o lo contrario, en este caso da lo mismo. Para el que está lejos, la memoria guarda celosa esos tesoros de infancia y adolescencia que necesitan, cuando son fuertes, escaparse al exterior al igual que volcán en eructos. Es por esto que el trotamundos establece correas que lo ligan de múltiples formas a su raíz primigenia, entre ellas se encuentran las revistas.
Los errantes de América Latina y particularmente los colombianos, transidos por el peso subliminal de las melancolías, fundamos una revista literaria, tal como lo hicieron tantos. Entre ellos Vargas Vila, revistero contumaz, que la escribía y la hacía él solo, sirviéndose de ella como una espada de guerra por las tierras donde iba pisando. Sin embargo, la trashumancia tiene su perfil opuesto representado en la revista sedentaria, como es el caso en Colombia de Puesto de Combate que dirige el decano de los revisteros Milcíades Arévalo. En ella se hospedan las metáforas ashaveras en su tránsito sin puerto de llegada. Hoy VERICUETOS llega al número 21. Ella es una revista literaria temática que tiene por objetivo divulgar el texto en español y en francés. El número en cuestión está dedicado a lo que nos ocupa, viajar al pretérito. Para establecer la pernoctación y el recorrido escogimos como compiladores a Julio Olaciregui y Libia Acero-Borbón, quienes seleccionaron el título de esta edición en homenaje a Los nuestros, de Luis Harss. El de nosotros es Los nuestros en París.
Con pocas excepciones en París, todo lo que se publique de las letras latinoamericanas resulta ser una primicia; sea por que es desconocido o ignorado. Esto último, no sólo es una enfermedad endémica de Francia, sino también de los países de la otra orilla. Es el caso de José María Vargas Vila, pluma vituperada, perseguida e ignorada por las elites que se apropian del visilio con el cual se avala la calidad; en su reemplazo se convierten en los inciensadores de un óbito que presenta la característica de continuo a causa que no tiene año ni hora de sepultura. Ello por obvias razones. José María Vargas Vila fue un tambor de bando de agrias críticas a los que siempre han tenido el usufructo y el uso del poder, entre los cuales no se exonera a la religión. Publicamos apartes de una biografía que el panfletario hizo para perpetuar la memoria de uno de sus grandes amigos, Rubén Darío, en 1917, un año después de la muerte del poeta. Consuelo Triviño Anzola, escribió sobre la estancia de “el Divino” en la ciudad gala, un interesante artículo. Enrique Guzmán de Acevedo, relata la vida de Pablo Neruda de clandestino en la megalópolis. Gabriel Uribe, recrea la permanencia de César Vallejo e igual cosa hace Julián Garavito, en el género testimonial para el periodo 1924 y 1933, cuando Miguel Angel Asturias estudiaba los seminarios sobre “Antigüedades americanas” en Collège de France, siguiendo también otros cursos paralelos. De Pedro Gómez Valderrama, se incluye “Descripción e historia de una visita al Museo del Louvre” y “Responsabilidad de Stendhal en la batalla de Waterloo”. Mario Salazar Montero, cuenta los temores de Ernesto Sábato a través de la anécdota en la década del 30 del siglo pasado, cuando saliendo de los Laboratorios de los Curie abordaban el Metro y por entre las vísceras del subterráneo veían átomos en fusión permanente que conducían a bombas atómicas. Carolina Ortiz, hizo una pesquisa de los avatares sobre Rufino José Cuervo que tenía en ciernes un diccionario mientras oficiaba de profesor en La Sorbona. Omar Prego Gadea, hilvana sobre la “Gestación y la escritura de Rayuela” de Julio Cortázar. Libia Acero-Borbón, reseña a un visitante de prisa, Fernando Rendón que va hacia la capital vikinga a recibir el premio Nobel Alternativo.
Otros escritores publican textos de distintos géneros: Ingrid Tempel, Luisa Ballesteros, Monserrat Becerril, Oscar Collazos, Camilo Bogoya, Efer Arocha, Jacques Gilard, Jason Weiss, Eduardo García Aguilar, Fabio Martínez, Luisa Futoransky, Doris Ospina, Pablo Montoya, Mario Wong, Gerardo Otero y Telmo Herrera. Intervienen en la aparición de este número: Rocío Hincapié Sarmiento, Inés Acosta, Germán Sarmiento Vega, Hernando Franco D’Laytz, Yves Monino, Miguel Angel Reyes y Kalle Merono como ilustrador.
Ante el colutorio visual se descubre abundancias tanto en lo depurado como en lo prolífero de autores, para presentar variedades que puedan ser paladeadas por los distintos gustos que requiere el texto literario. Esto a través de 363 páginas en español y con un solo texto en francés que zurce los devaneos políticos y amorosos en la urbe del que se le conoce en varios países como el Padre de la Patria, escrito por una acuciosa profesora universitaria francesa, Christiane Laffite.
El revistero; espécimen cada vez más raro, a quien la frase sobre papel le presenta exigencias tenaces, por que cada día se convierte en retos mayores el hecho de hacer un volumen grueso o delgado a tinta y en máquina tipográfica, para lanzarlo por el precipicio de la lectura, con temas de apariencia oxidada o mohosa, o de vanguardismos peligrosos, escritos por pulsos atrevidos y desconocidos; entrega su pellejo a la maledicencia o a los aplausos de quienes lo desaprueban o aprueban; sin que él goce de una emoción distinta, a la que le produce mirar a los ejemplares partir.

Efer Arocha

París, 13 de marzo de 2007

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