martes, abril 22, 2003

Vistazo Crítico 30: Colombia y su malestar cultural.

 
Vistazo Critico 30: Colombia y su malestar cultural
 
Sigmund Freud en su articulo publicado en 1930, hacia referencia al malestar de la cultura: malestar que se evidencia en la psyquis del individuo cuando este no puede satisfacer sus pulsiones eróticas y agresivas. La cultura, segun Freud sirve de catalizador y "controla" estos impulsos: el superyo se devuelve así al yo con fuerza. Pero el malestar cultural al que hago referencia, haciendo uso abusivo de la fórmula del psycoanalista austriaco, se refiere más bien a un momento histórico (hoy) por el que atraviesa Colombia. A la falta de mayor apoyo financiero por parte del Estado, sobreviene la incursión de capitales privados; este hecho en sí mismo quizá no sea negativo del todo, si hace funcionar las instituciones culturales. El problema es cuando la inversión privada, marca los derroteros de la producción cultural, como lo veremos en detalle más adelante. 
 
En 1969 año en el cual el hombre llega a la luna, es el año de la fundación de Colcultura (Instituto Colombiano de Cultura). La creación de esta entidad, durante el gobierno del Presidente Carlos Lleras Restrepo, prentendía de una u otra manera llenar el vacío estatal frente a la cultura y así evitar que este sector se sienta atraído por la Revolución Cubana. Es decir que este instituto tenía claros fines políticos dictados claro está por los Estados Unidos. Pero con la depresión económica de los años siguientes, la financiación de la cultura por parte del Estado en una gran cobertura no fue posible, y Colcultura funcionó hasta hace algunos años, con un pauperrimo presupuesto. Bien sabemos que la educación, la salud y la cultura (públicas) en paises como Colombia, no hacen parte de las prioridades de las agendas políticas. Así en los años 90, se crea el Ministerio de Cultura, como hijo legítimo de Colcultura. Algunos se oponen a su creación asegurando que esto es muestra de la burocracia estatal y en nada va ha servir al país. Uno de sus opositores fue Gabriel García Marquez.
 
Hoy en el nuevo milenio, nos damos cuenta efectivamente que el Ministerio podría servir con eficacia, pero si hubiese dinero y sobre todo políticas culturales serias. Es decir que el poco dinero que va a la cultura, una buena parte se queda atrapado en los meandros burocraticos: nominas, etc, etc, etc.
 
El hecho que veremos en detalle, es como la ineficiencia de un Ministerio, puede afectar directamente la cultura de un país, sobre todo si el presupuesto estatal es muy bajo, y se hace todo para recortar gastos, pero no a nivel burocrático sino a nivel de la producción cultural. La administración del actual presidente Uribe Vélez, esta más interesada en hacer la guerra à la guerrilla que en asegurar empleos, salud, educación y ni qué hablar de la cultura. La actual ministra de cultura (sobrina de la anterior), ha ya dado duros golpes: el primero al sector musical, suprimiendo una de las más importantes orquestas del país. Y el segundo dejando sin apoyo finaciero a un gran sector cultural: grupos de teatro como el de La Candelaria y al Museo de Arte Moderno de Bogotá. Si esto sucede en la capital, imaginense en el resto del país! Parece que el Museo de Arte Moderno en Cali ya vende desde hace algun tiempo tapises persas, para cofinanciarse.
 
Así pues en recientes declaraciones la Ministra, anunció que debíamos" terminar con el paternalismo"; con eso quiere decir que se acabó la financiación (paupérrima de hecho). Ella propone en cambio, "premiar" a quienes hagan gestión con la empresa privada, para cofinanciar el presupuesto . Es decir que aquellos que muestren tener financiación privada tendrán el auxilio del Estado, los otros no. Esto logicamente, puso a más de uno a mover las máquinas antes de que la licitación terminara. Gloria Zea directora del Museo de Arte Moderno de Bogota (MamBo), ex-esposa de Fernando Botero, decidió prescindir del curador del museo y se sirvío del consejo de los de la sección mercadeo. Asi pues, realizó un exposición alrededor de la muñeca Barby. 
 
Para ello invitó a 90 diseñadores latinoamericanos a confeccionarle los trajes a la muñequita (que acabo de cumplir 40 años y sin una sola arruga...). Hasta ahí todo va bien. Pero el asunto, que entre otras cosas tiene a más de un artista al borde de una crisis de nervios, es más complejo aún. Detras de la exposición está la fábrica de la muñeca, la empresa Mattel. Con esta muestra, y según las declaraciones de Gloria Zea, la idea es de conseguir plata (dinero). Asi el Museo se transforma en una clara vitrina de la empresa privada que ha financiado la muestra, pero a cambio de exponer su producto estrella: la muñeca Barby. El problema en si no es la muñeca, sino el hecho de convertir el Museo en un espacio de Mercadeo. Cierto el arte no ha escapado de la esfera mercantil y es legítimo que el arte se mercadee. Pero de ahí a que el museo de convierta en una tienda gran vitrina de objetos mercantiles, maquillados en obras de arte, eso sí es un verdadero problema. Problema, porque es lógico que la postura de los gestores culturales será de ahora en adelante, privilegiar las exposiciones que producen dividendos y dejar de lado las que no producen: rentabilidad cultural y privatización de la cultura? Sin lugar a dudas.
 
Theodor Adorno ya nos había hablado sobre la "industria cultural", un hecho que hay que aceptar sobre todo en una sociedad capitalista; pero de ahí a que la cultura se convierta en una industria, eso sí es un problema serio.La reacción del medio (un pequeño sector de artistas), no se hizo esperar, y el curador del MamBo renunci en clara oposicionó a las nuevas políticas del Museo y su directora. Algunos artistas como el conocido Antonio Caro llamanron al boicot. Otros han decicido participar más activamente en los Consejos Distritales de Cultura. Cosa más bien rara en los artistas. Pero pese a todo, la máquina de la privatización de la cultura no la para nadie, ya que la gran mayoría piensa que el problema se soluciona con paños de agua tibia, ignorando por completo que el asunto es consecuencia directa de las politicas culturales del Estado, en un país en guerra como el nuestro. Si la cultura quiere sobrevivir en Colombia, tendrá que seguir haciendo muestras de creatividad pero ahora más que nunca. A este ritmo, los museos y otras insitituciones culturales, que no entren en la óptica de mercadeo, quedarán como los hospitales públicos capitalinos: el San Juan de Dios por ejemplo, deviéndoles sueldo a sus empleados y con retardo de varios meses, y a punto de desplomarse en deudas. O como las universidades públicas que tuvieron que crear, dividendos, aumentando matriculas y vendiendo saber con la creación de programas de postgrados a granel, para poder poder existir, alejándose así, cada vez mas de lo público.
 
Este es el malestar de la cultura colombiana, que no lo cura nadie, ni el más intrepido curador, ahora que están tan de moda los procesos curatoriales en el país. 
 
Ricardo Arcos-Palma
Paris, 22 de abril del 2003.

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