sábado, febrero 23, 2013

Vistazo Crítico 112: Dioscórides Pérez: Arte, Cuerpo y Misticismo.



DIOSCÓRIDES PÉREZ: ARTE, CUERPO Y MISTICISMO.

Pocos son los artistas a quienes se les puede llamar Maestros, no porque hayan logrado obtener un diploma de artistas, sino porque en verdad son verdaderos artistas. Este es el caso de el Maestro Dioscórides Pérez, artista, docente, curandero de males del espíritu a través de la sonrisa que siempre deja entrever entre sus espesos bigotes y largas barbas, lector del Tarot Chino, gran dibujante y grabador, escritor de historias reales e imaginarias que salen de sus dibujos y grabados, cabalgante consumado en su maquinita de pedalear, asiduo y dominguero peregrino de a pie al Cerro de Monserrate, recibidor del sol en mañanas húmedas como las de la Sabana de Bogotá cuando practica el Taichí, gran masajeador (dicen ellas), hombre de teatro, y más recientemente accionista y performista.

               
Fotos: Archivo Arcos-Palma.

Precisamente a esto último me referiré en este vistazo crítico, donde el Maestro participó en el evento HABITacción organizado por los artistas Gustavo Villa y Adrián Gómez en la galería Santa Fe con el patrocinio de IDARTES. Durante su acción que percibí intermitentemente durante el día de la inauguración, le veíamos acompañado de una mujer vestida de negro, con un  vestido que generalmente el artista usa para sus acciones. Dioscórides vestido también de negro con una gran falda blanca, comenzó a realizar una serie de dibujos, que según él mismo cuenta, representan a la serpiente de agua del nuevo año Chino. Por esta época el Dragón dejaba su paso a la Serpiente para comenzar el año nuevo. Con estos dibujos el artista pretendió conjurar el nuevo año, para augurar salud y fortuna espiritual a los asistentes.

 
Fotos: Archivo Arcos-Palma.

Tras un trabajo de respiración donde el cuerpo logra llegar a un estado de concentración necesario para emprender la acción a través de una danza Butoh, el artista comienza a intervenir el papel que esta en el suelo realizando una serie de trazos con tinta china que quedan como testimonios de esa danza.

Esta acción que se prolongó durante los días en que el artista habitó la sede de la Galería Santa Fe, contó también con la participación de dos voluntarias quienes respondieron el llamado del artista trayendo consigo varios botones de colores. Dioscórides luego de un sueño donde veía a su madre y sus hermanas pegando con él botones a unas camisas confeccionadas a los obreros, pensó integrar ese sueño y rendir un homenaje a esa mujer que decidió asumir ese trabajo. Los botones llevados por las dos voluntarias se pegaron en la falda que vestía el artista.

Durante el tiempo en que el artista residió en el espacio de HABITacción, encontró numerosos visitantes a quienes les leía el Tarot y les deba talismanes que él mismo confeccionaba para la buena suerte.


 
Fotos: Archivo Arcos-Palma.

Sus acciones performáticas que puedo catalogar sin temor alguno de acciones curativas, están enraizadas en un cierto misticismo que mezcla las creencias religiosas orientales y amerindias, donde quien entre en contacto con la obra no puede permanecer indiferente y sale de una u otra manera transformado. Estas obras siempre tienen algo de espectacular, de teatral; lejos de ser esto un problema, es una verdadera virtud.

 
Foto: Archivo Arcos-Palma.

Dioscórides Pérez es sin duda un artista con una gran obra que es ya tiempo de comenzar a analizar y situarla en la historia del arte colombiano por su gran valor y apuesta estética consolidada a lo largo de más de cuarenta años.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá, Febrero 23 del 2013.

Vistazo Crítico en diálogo con Dioscórides Pérez: 


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Acción de Dioscórides Pérez publicado por IDARTES. (las alteraciones y fallas del sonido e imagen son de origen); ver el siguiente link:

miércoles, febrero 13, 2013

Vistazo Crítico 111: Masas Reventando de Nadia Granados.




MASAS REVENTANDO DE NADIA GRANADOS.

Por estos días se realiza una serie de acciones plásticas reunidas bajo el nombre de HABITación, bajo el cuidado de los artistas Gustavo Villa y Adrian Gómez. Este evento cuenta con el apoyo de IDARTES. El principio consiste en habitar la casa, con acciones de larga duración y otras que son muy puntales. Precisamente el día de la inauguración presencié varias acciones entre las que destaco la de Dioscórides Pérez que sin duda merecerá otro vistazo crítico. Pero dado a mi visión puntualizada sobre la relación arte y política, visión sesgada quizá, la obra que más me interesó fue la de Nadia Granados, quien tiene un alter-ego llamada La Fulminante Roja quien relaciona de manera magistral el sexo, el arte y la política.


Esta artista que conocí realmente en acción, durante la Rencontre Internationaled’Art Action et Performance RIAP 2012 en septiembre del año pasado en Québec donde Colombia fue el país invitado de honor, es en este momento un referente importante a nivel continental. Su más reciente participación como artista invitada en El Hemisférico del Performance desarrollado en Sao Paulo este año es muestra del reconocimiento de su obra, la cual se inscribe dentro del activismo político, tal como ella misma lo evidenció en una especie de confesión durante el evento El Otro en desafío desarrollado en noviembre del año pasado en Barranquilla. La situación política del país se mezcla promiscuamente con un suerte de show donde erotismo y pornografía se combinan, generando imágenes y situaciones de denuncia pública.


Masas reventando, el performance presentado en la sede de IDARTES, es una alusión directa a la coyuntura política por la que atraviesa el país en este momento. El dispositivo plástico de la acción es el siguiente: una mesa apegada a la pared, en la que reposan una hornilla eléctrica y un olla. En el suelo una pantalla de televisor con una cámara que transmite a ras de piso buena parte de lo que pasa en la sala. En la pared, una proyección de video donde vemos en un primer plano a unas palomas que comen bien sea maíz y pedazos de carne de otras aves (pollo). En un momento de la acción vemos en la proyección video en todo el centro, la estatua del Bolívar de Tenerani, sobre la que reposan algunas palomas. El escenario es por supuesto el principal lugar de la arquitectura política de este país: La Plaza de Bolívar.

La artista vestida de mucama, con falda corta, delantal blanco camisilla que deja entrever sus senos, medias veladas y zapatos de tacón, acentúan un cierto erotismo que ella siempre pone a prueba en sus performances, aunque en esta ocasión no se trata de La Fulminante.

La  hornilla prendida, el maíz comienza a cocinarse dentro de la olla. El popcorn o las palomitas de maíz, generan un ruido en la olla metálica similar a de los disparos. Las palomas en la proyección video, siguen comiendo vertiginosamente. La artista destapa la olla y las palomitas comienzan a saltar por todo lado. Las palomas parecen comer de ellas. Realidad y ficción se entremezclan de manera magistral. La mesa se inunda de palomitas de maíz. La artista limpia la mesa con sus manos empujando el maíz hacia el suelo. Luego de rodillas, ella junta todo el maíz y comienza a comerlo como si fuese una paloma, con su boca. Mientras esto sucede, la olla se recalienta y el maíz se quema inundando poco a poco el recinto con humo. Los espectadores comienzan a salir dejando la sala desierta. Yo salgo con ellos pues el humo es insoportable. Pero la artista sigue allí (picoteando) el maíz y mostrando generosamente sus nalgas que ya nadie ve. En un momento la sombra de la olla y el humo se amalgaman con la imagen del Bolívar.


Una interpretación posible a esta obra, insisto en ello, no es más que una interpretación, puede ser esta: la paloma que es el símbolo de la Paz, se relaciona en esta acción con diálogos de negociación para consecución de la Paz, entre la Guerrilla de las FARC y el Gobierno de Colombia a la cabeza del Presidente Santos; estos diálogos se encuentran en la olla, a punto de quemarse, dado a la cantidad de enemigos que tiene este proceso como el grupo liderado por los militares en retiro y el ex-presidente Uribe Vélez.

Por el título de la obra podemos pensar en las masas en la multitud que revientan al calentarse y que son devoradas y luego deglutidas por esta mujer (artista) que se ha convertido en una sirvienta en esta acción. La masa deglutida, es servida en una bandeja a los visitantes de la galería, y solamente uno de ellos la come. La artista no deja que las coman, pero él visitante insiste. Ahí termina la acción plástica que es sin duda una de las mejores que la artista haya desarrollado.

Una sola cosa para meditar sobre el dispositivo de seguridad. Un lugar como este debería tener una alarma contra incendios que sonaría al propagarse el humo en el lugar y dudo que este sitio tenga ese dispositivo. Recuerdo una acción de Fernando Pertuz en Quebec, donde el artista con la ayuda de una vela, prende fuego a hojas de papel. En cuestión de segundos se dispara una alarma y los bomberos llegan al recinto. Las comparaciones son odiosas pero en cuestiones de arte acción se debe prever dispositivos de seguridad, ambulacias, paramédicos, etc, pues siempre pueden suceder imprevistos. Por fortuna más allá de unas cuantos visitantes que salieron afectos por la humareda, nada pasó de grave. En el segundo piso del lugar se desarrollaba al mismo tiempo una acción con muchas velas. Por fortuna tampoco pasó nada grave.

Ricardo Arcos-Palma.
Febrero 13 del 2013.

martes, febrero 12, 2013

FERNANDO BOTERO La búsqueda del estilo: 1949-1963 por Christian Padilla.




FERNANDO BOTERO La búsqueda del estilo: 1949-1963 
por Christian Padilla.

La historia del arte en Colombia está pasando por un buen momento. Luego del camino allanado por historiadores como Germán Rubiano, Ivonne Pini, Lilia Gayo (q.e.d), Álvaro Medina, Carmen María Jaramillo, Eduardo Marceles entre otros, un grupo de historiadores de una generación más reciente, algunos discípulos de los nombrados anteriormente, han asumido la difícil labor de continuar con el legado de hacer historia en nuestro país. Un país donde no existe la tradición académica  pues no existe la carrera de historia del arte (hasta hace muy poco se creó un programa en la Universidad de los Andes), pero donde por fortuna existen programas como el de la Universidad Nacional de Colombia: la maestría en historia y teoría del arte, la arquitectura y la ciudad que este año cumple 25 años y más recientemente el de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en estética e historia del arte con menos de 5 años de existencia.

 
Imagen cortesía Editorial Proyecto Bachué.

Entre los nuevos historiadores destacamos a Silvia Suarez y William López (Taller Historia Crítica), María Sol Barón, Camilo Ordoñez (Transhistoria), María Mercedes Herrera, Carlos Fino, Santiago Rueda Fajardo y Christian Padilla; estos dos últimos formados en la Universidad de Barcelona.  Cada uno de ellos han realizado estudios e investigaciones serias en su mayoría publicadas. 

Este es el caso de Christian Padilla*, quien acaba de publicar su más reciente libro titulado Fernando Botero, La búsqueda del estilo: 1949-1963. Este libro, que inaugura una serie de libros sobre arte patrocinados por la Editorial Proyecto Bachué, está lejos de ser un libro que repose sobre una mesa en una sala cualquiera de los hogares colombianos para recibir la visita. Por el contrario es desde ya un libro de consulta obligada para todo aquél que desee adentrarse en la historia del arte y así descubrir a un pintor como Fernando Botero, que si bien es reconocido mundialmente, es desconocido en la esencia de su recorrido artístico. Precisamente aquí radica el aporte que hace Christian Padilla en su libro: revelar la obra de un artista durante un periodo bastante desconocido tanto por los estudiosos como por los profanos.

Imagen cortesía Editorial Proyecto Bachué.

Todos se preguntarán: ¿por qué dedicarle un libro a este artista tan odiado por unos y querido por tantos otros? Precisamente, Padilla no se queda en los rumores sobre si Botero es o no un artista importante, pues eso hoy ya nadie lo discute; él va más lejos como historiador y logra concretar una investigación que duró tres años, demostrando los inicios de este artista tan controvertido y aportando al estudio de su obra; algo que hasta ahora no se había realizado. En el prólogo del libro, el profesor de Historia del Arte Latinoamericano de la Universidad de Nueva York Edward J. Sullivan, dice lo siguiente: 

“Con erudición tenaz, lúcida escritura y un tremendo interés el investigador Christian Padilla le ha proporcionado un inmenso servicio a la historia del arte moderno del mundo occidental. Padilla toma una figura controversial y le da cuerpo a pormenores desconocidos de su iniciación en el arte. Con el escrito de Padilla hemos ganado acceso a lo que ha sido descrito como el “mundo barroco” de Fernando Botero”.

Imagen cortesía Editorial Proyecto Bachué.

En efecto Padilla logra mostrarnos un periodo de la obra del maestro Botero completamente desconocido hasta ahora. El libro que está ilustrado con imágenes en color en excelente resolución, tiene el siguiente contenido: Un prologo escrito por Edward J. Sullivan titulado “Revelando los inicios de una carrera excepcional”. Le sucede un Exordio donde el autor del libro revela el por qué de su investigación: 

“La auténtica y vanguardista pintura de Botero fue motivo de polémica en su momento y, sin duda, reencontrarla hoy será motivo para reavivarla, pues esta faceta insólita despertará diversas emociones sobre una figura aparentemente ya tan familiar para el mundo. Sin duda este asombro será productivo para comprender mejor su obra y verlo con nuevos ojos”. 

Luego encontramos tres grandes partes que son la esencia del libro: Formación en Colombia 1949-1952; La experiencia europea y el regreso a Colombia: 1952-1955 y Consagración y consolidación del estilo: 1956-1963. El libro culmina con una exhaustiva bibliografía, hemerografía y por supuesto los agradecimientos a aquellos que hicieron posible el libro.

Christian Padilla, historiador de arte. Foto: archivo Arcos-Palma.

Resta recomendar al lector este libro que está muy bien editado (¡bravo a la Editorial Proyecto Bachué¡), que hace de él un objeto de colección no solamente por su forma (carátula, papel, impresión y diseño de muy buena calidad) sino también por el contenido que vuelvo e insisto es el resultado de un trabajo serio de un verdadero historiador, que se perfila desde hace ya algunos años, pese a su juventud, como uno de los más relevantes del continente.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá 12 de febrero del 2013.

*Christian Padilla, docente catedrático no titular de la Maestría en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y la  Ciudad; miembro del Grupo de Investigaciones en Ciencias del Arte-GICA de la Universidad Nacional de Colombia. Autor del libro: Fernando Botero, La búsqueda del estilo: 1949-1963 / Christian Padilla. Editorial Proyecto Bachué. Bogotá, 2012. ISBN 978-958-57671-0-2, 199 páginas, ilustraciones en color, pasta rígida.

Diálogo entre Christian Padilla, Carlos Fino y Ricardo Arcos-Palma en Vistazos Críticos Vídeos, en dos partes:





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