martes, julio 09, 2013

Vistazo Crítico 116: ¿MOCKUS ARTISTA? O LAS TENSIONES ENTRE LA POLÍTICA Y EL ARTE.


¿MOCKUS ARTISTA? O LAS TENSIONES ENTRE LA POLÍTICA Y EL ARTE



Varios han insistido en mostrar a Antanas Mockus como a un verdadero artista, cosa que no comparto en absoluto; a él se le recordará entre otras cosas, por haber roto con un cierta forma de hacer política en el país, donde el clientelismo y la corrupción estuvieron lejos de su gestión como Alcalde. Aunque la venta (regalo) de la Empresa de Acueducto de Bogotá se le otorgará a este matemático, filósofo e improvisado político y a su compinche el profesor Paul Bromberg, que lo remplazó cuando él renuncia a su primera administración en busca de la presidencia de la República, que no logró obtener. Con tal venta de una de las empresas más rentables de Bogotá,  hoy nosotros sus habitantes pagamos por uno de los servicios más costoso del continente y quizá del mundo, sobre todo en un país donde el agua abunda. En esos años, frente a los recortes de agua a los que sometió a los bogotanos, él decidió quitarse el problema de encima vendiendo una de las pocas empresas  públicas aún rentables, hecho que luego daría paso a la famosa Aguas Kapital de los Nule. Todos saben, pero nadie quiere recordar, quienes iniciaron el Carrusel de contrataciones en el Distrito Capital (los hermanos Nule): Ellos  que están apunto de ser liberados por prescripción de cargos, comenzaron sus negocios con el Distrito Capital y con la Nación durante esta época. Y hoy nuestro procurador (Inquisidor) ahí si no dice nada de nada. Todo esto es posible en este el país del Sagrado Corazón de Jesús godo por naturaleza. Y cuando a Mockus se le interrogaba sobre el asunto moral y ético de la venta de votos, al mismo tiempo que el Alcade Moreno estaba comprometido por los negocios sucios con los Nule, él ex-alcalde en una astuta salida cantinflezca respondía así


Pero bueno no todo fue malo en sus dos periodos de Alcalde: la hora zanahoria redujo en gran medida el índice de criminalidad en la ciudad. Su política de cultura ciudadana, le abrió una puerta al mundo como un modelo de Alcalde capaz de gestionar y administrar una ciudad tan difícil y compleja como Bogotá: mimos enseñando cruzar las calles, personajes vestidos de cebras y otras cantidad de ingeniosas “payasadas” (como las tildaban otros políticos), entre otras cosas, como maquillar la ciudad ocultando la pobreza, y enviando a los pordioseros y mendigos a los municipios aledaños de Bogotá. Se le recordará también por sus excentricidades, como cuando decidió casarse en una carpa de Circo, con elefantes, tigres y todo, le hicieron el político más popular del país y fuera de él.

Su prestigio llegó tan lejos, que por ejemplo la Universidad Paris VIII le otorgó un Honoris Causa junto al filósofo afroamericano Cornel West en el 2004. Lo que realmente me conmovió en esa ceremonia que por cosas del destino pude presenciar, fue cuando él afirmaba que si Platón habría aceptado que él fue un esclavo, la historia de la filosofía hubiese sido otra. Esto Mockus lo decía con las lágrimas en los ojos. Mis colegas franceses veían en Mockus la encarnación soñada del filósofo en cité, gobernándola: el sueño de toda una generación que había visto fracasar su sueño de mayo del 68. Pero lo que nunca supieron fue que Mockus era la punta del iceberg de las políticas neoliberales que sumergieron al país en una profunda crisis financiera en los sectores públicos.

Los expertos han afirmado que el fracaso de Mockus como político fue el haberse creído el cuento que en verdad él era un buen político, que podía cambiar el rumbo de este complejo país a punta seguir apuntalando su proyecto de cultura ciudadana. El haber dejado su Alcaldía para catapultarse a la candidatura de la presidencia de Colombia, fue el error más grande que pudo haber cometido. Su desconocimiento del país era tan grande que en su proyecto político seguía insistiendo en la Cultura Ciudadana, como única alternativa, olvidando por completo que nuestro país en su mayoría rural y donde se concentran la pobreza y el conflicto armado político, este no tenía asidero, tal como se lo dije públicamente en un mitin que él y su equipo de campaña habían organizado en la Maison de l’Amérique Latine en París. 

Sus posteriores cambios de dirección de partidos políticos (visionarios, indígenas, verdes), lo acabaron de sepultar. Aún recordamos cuando le hizo ponerse barbas postizas a todos sus más cercanos seguidores en un desesperado acto de salvar su imagen política que terminó por empañarse cuando hizo alianza con dos ex-alcaldes (Garzón y Peñaloza) en ese remedo de partido de los  verdes, donde de verdes no tenía sino la camiseta. Aunque fue el único que pudo carear a Santos en su carrera frente a la presidencia, cuando todos esperaban un discurso lúcido de este gran personaje: nada un estribillo simplón como si estuviera en un programa de variedades nos dejó a los que creímos una vez más que esto podía cambiar de un vez por todas. Pero no: Mockus no fue, el hombre político que todos esperábamos, ni mucho menos el artista que algunos han querido construir.


Pero ¿cómo este hombre saltó a la arena política? Recuerdo que en 1993 con un grupo de amigos en nuestra época de estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia: Cristina Colimón, Sigrid Faya, Oscar Virguëz, Mario Garcés, Marcel (¿?), Samir (¿?), Mauricio Carrasquilla, José Orlando Salgado, Pablo Acosta Lemus entre otros de arquitectura y diseño, decidimos seguir los pasos de nuestros  camaradas de sociología que habían creado el I Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Sociología ELES, que aún existe. Más modestos, nosotros decidimos hacer un encuentro nacional de estudiantes de artes que llamamos ARTAS ARTES. Tal encuentro pretendía reunir todas las artes en un solo escenario: danza, cine, arquitectura, diseños, teatro, música, plástica y literatura. Algo ambicioso pero “por qué mezclar todas las artes en un popurrí” (nos insistía Mockus en esa época en que fue rector) como para desanimarnos en hacer el encuentro. Nosotros insistíamos en que era una “necesidad histórica” y así logramos convencerlo de darnos su aval y apoyo para abrir el evento en el auditorio León de Greiff ante un lleno total de estudiantes que venían de todas partes del país y por supuesto de la sede anfitriona.

Protocolo obliga: en la agenda estaban las palabras del señor Rector Antanas Mockus, que venían luego de mis palabras de bienvenida que titulé "Desde que somos palabra en diálogo" evocando a Hölderlin; el discurso dirigido a todos nuestros compañeros fue premonitorio, pues sucedió todo lo contrario pues no hubo diálogo posible con la presencia del malquerido rector. Acto seguido el rector fue despojado de la palabra. La silbatina fue tal, que Mockus no pudo pronunciar una sola de sus palabras protocolarias. Terminó enfureciéndose y con paso determinado se dirigió al público desajustando la correa que sostenía su pantalón, y dándose la vuelta realiza un venia en dirección de la mesa organizadora que estaba en el escenario y dejando al descubierto su culo de burócrata. El silencio fue corto pero sepulcral. Luego los ánimos se caldearon y el linchamiento era seguro si no hubiera sido por nuestro compañero Mauricio Carrasquilla, quien logró calmar los ánimos, pues él era muy respetado por la comunidad estudiantil.

Esa misma tarde los medios ya rondaban como chulos, el auditorio buscando imágenes. En esa época no había teléfonos celulares, ni tampoco cámaras digitales; pero si cámaras de vídeo. Y un estudiante de la Universidad de Antioquia que había filmado el inusitado hecho decidió ignorar nuestras recomendaciones de que "la ropa sucia se lava en casa" y vendió la cinta por unos cuantos miles de pesos a una cadena de televisión. Y fue así como esa misma noche el Rector fue mostrado como un criminal y como el peor de los peores. Pero en este país acostumbrado a ver y llorar con las telenovelas, se conmovió con las lágrimas de Mockus quien pidió perdón por su hecho. Y bueno esto lo hizo toda una figura pública y de inmediato le hicieron una propuesta, los desmovilizados y amnistiados del M-19, para hacer parte de su futuro partido político. Pero esto no le llamó la atención a Mockus, quien nunca fue de izquierda, pero si lo inspiró para lanzarse a la política solito o acompañados de gentes de centro-derecha. 

Algunas cosas que nadie se ha preguntado es por ejemplo esta: ¿por qué razón a Mockus no se le permitió hablar en el auditorio León de Greiff en ese evento organizado por estudiantes? ¿Por qué ese personaje tan odiado por buena parte de la comunidad universitaria fue luego catapultado como una figura política y luego hasta tildado de artista? Un estudio serio de orden sociológico debería mostrar como varios políticos y artistas se han inspirado de este personaje. Veamos algunas pildoritas para la memoria y quizá contribuir de una u otra forma a ese estudio: 

Antanas Mockus, como la gran mayoría de los rectores de la Universidad Nacional de Colombia, son puestos a dedo por el Presidente de la República: y en esos años el presidente de la República era César Gaviria hoy gran impulsor y coleccionista de arte contemporáneo. El Gobierno de César Gaviria (1990-1994), que llega luego del asesinato de Luis Carlos Galán por las manos criminales de los narcos, abre la puerta al neo-liberalismo en Colombia. El ministro de Comercio Exterior del gabinete presidencial era nada menos ni nada más que nuestro actual Presidente Juan Manuel Santos. Estas leyes neo-liberales afectaron la economía nacional entre ellas la educación pública que desde entonces comienza a autofinanciarse frente al recorte presupuestal por parte del Estado. Antanas Mockus era el representante oficial del neo-liberalismo en la políticas educativas del país y la Universidad Nacional de Colombia fue su laboratorio. 

Aun recuerdo que siendo estudiante, por la época en que "nuestro querido" Rector Mockus decidió mostrarnos el culo a cientos de estudiantes, luego de habernos enviado un comunicado donde nos “invitaba” a seguir pagando la matrícula que veníamos pagando, o escoger entre dos recibos más donde la matricula venía incrementada. Por supuesto este gesto “democrático” terminó imponiéndose a los nuevos estudiantes que ingresaban a la universidad. Es decir a los reclamos de los estudiantes él terminó afirmando lo que pensaba: "mi importa un culo" lo que ustedes piensen. Así lo de-mostró: blanco y languido como culito de moja.




Son ya veinte años de este suceso y aún hoy nos seguimos preguntando como este personaje, artífice de la privatización de la educación pública (la MANE debería tomar nota atenta de esto), al menos en la Universidad Nacional, logró llegar a Alcalde y por poco lo tenemos como presidente. Y ahora algunos pregonan a los cuatro vientos, su lado artístico como para canonizarlo para siempre (ahora que ya tenemos Santa canonizada en Colombia), como el top de los top ahora que estas listas están de moda. ¿será que pronto veremos "sus obras" en una prestigiosa galería de la capital? Sin duda un curador imaginativo hará de este personaje un gran artista. Bueno amanecerá y veremos.

Sin duda alguna Antanas Mockus ha servido de inspiración para muchos políticos y algunos artistas, quienes han encontrado en él la figura ideal de cómo se relacionan la política y el arte, relación esta lejana de la verdadera relación entre arte y política. Al ser creado por el poder neoliberal como un bufón y payaso de la corte, los medios de comunicación en alianza con sectores más recalcitrantes de la sociedad colombiana, han demostrado que la política es una verdadera comedia que en ocasiones se torna en tragedia. 

Ricardo Arcos-Palma.

Cartagena de Indias, 09 de julio del 2013.

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