miércoles, marzo 27, 2002

Vistazo Crítico 16: José Orlando Salgado.



ORLANDO SALGADO: MEMORIA COLECTIVA.
Por Ricardo Arcos-Palma.

El mes de abril de este año, en el Espacio Simón I. Patiño ( fundación suizo-boliviana) de La Paz, se inaugurara la exposición: Bolívar ready-mido del artista colombiano José Orlando Salgado. La curaduría que realicé, gracias a la invitación de la directora del Espacio Patiño, la crítica e historiadora Michela Pentimalli. La exposición tiene como objetivo mostrar al público de la capital boliviana, una de las obras mas prometedoras del arte colombiano contemporáneo. La memoria es el fundamento de la búsqueda artística de Salgado. Una memoria que pertenece a la colectividad y que en el caso latinoamericano, parece quedar en el olvido, a medida que el tiempo pasa. Esto no quiere decir que la obra de Salgado, se base en un simple historicismo. Por el contrario si la historia es un punto de apoyo, es para verla de una manera crítica y así contribuir de una u otro manera a la comprensión del presente y por qué no a la elaboración de un futuro posible. Su obra entonces intenta restablecer ese vínculo esencial con el pasado.

En la exposición que se abrirá al publico en Bolivia, la memoria es el fundamento de la búsqueda artística de Salgado. Una memoria que pertenece a la colectividad y que en el caso latinoamericano, parece quedar en el olvido, a medida que el tiempo pasa. Esto no quiere decir que la obra de Salgado, se base en un simple historicismo. Por el contrario si la historia es un punto de apoyo, es para verla de una manera crítica y, así contribuir de una u otra manera a la comprensión del presente y por qué no, a la elaboración de un futuro posible. Su obra entonces intenta restablecer ese vínculo esencial con el pasado.En la exposición que se abrirá al publico en Bolivia el próximo mes de abril, la memoria se centra y se materializa en el monumento: el del prócer, el héroe; monumento que se encuentra dentro del paisaje urbano de nuestras ciudades latinoamericanas: en medio de las plazas. Bolívar del escultor italiano Teneranni que se encuentra en la Plaza central de Bogotá por ejemplo, le sirve de pre-texto para abordar su obra.

¿Qué significa un monumento para un Estado, o para un simple ciudadano? ¿Qué encierra la imagen de un prócer, como Simón Bolívar El Libertador dentro de la memoria colectiva del latinoamericano? Estos entre otros interrogantes, surgen de la contemplación de la obra de Salgado. A través de la fotografía en blanco y negro y la fotografía digital, Salgado explora incansablemente la imagen del héroe: en ocasiones le vemos amalgamarse con otras imágenes como las que simbolizan el poder político, religioso y militar. También el héroe se mezcla con sitios que tienen una carga simbólica importante dentro del contexto urbano: el Cementerio Central de Bogotá, por ejemplo y el Palacio de Gobierno. O simplemente se confunde con la imagen de la chaqueta de cuero del artista. Generando así una serie de imágenes donde los lugares comunes al imaginario colectivo urbano, crean un tejido con las imágenes del imaginario personal del artista. La imagen de Bolívar se confunde entonces, con una serie de lugares, símbolos, objetos que hacen, imposible su reconocimiento.

Es el caso de la serie “Rastros de memoria colectiva y personal” (1997-1999). La imagen de Bolívar parece desaparecer dentro de un complejo entrecruzamiento de símbolos que se transparentan dentro de su propia imagen. Apoyado en la fotografía digital, Salgado incursiona en la fuerza del color. Esta vez las obras adquieren más formato, acercándose así a la valla publicitaria. El Bolívar se presenta solo, fragmentado: en ocasiones solamente vemos su torso con la espada empuñada, que se repite varias veces a manera de espejo: como si se tratara de un duelo con sigo mismo en un fondo de color azul o rojo como en “La insoportable levedad de no poder ser” (2001). El título nos hace pensar en el famoso libro de Kundera, así como la serie “El general en sus Laberintos” en García Márquez. ¿Por qué estas referencias a la literatura? El insiste en este hecho: la recuperación y la apropiación es algo recurrente en el arte contemporáneo. Cuando hay referentes, en este caso literarios, sus obras adquieren inmediatamente una carga narrativa que lejos de ser un problema, ayuda al espectador a entrar en una experiencia estética compleja pero enriquecedora. Un título reconocible, una circunstancia precisa y una imagen familiar históricamente son para Salgado la formula perfecta para la elaboración de su obra. En “Aquí no pasa nada”[i] (2000) obra realizada también en fotografía digital de gran formato y compuesta por 28 módulos cuadrados, se muestra el torso del héroe latinoamericano enfrentado a su propia imagen. Bolívar rojo, en clara actitud de duelo. Lo que es interesante cuando Salgado utiliza la fotografía digital, es que el recurso de desdoblamiento de la imagen en espejo, da a la obra, un carácter enigmático: pues no solamente somos nosotros quienes vemos la imagen de Bolívar: es ella misma que se observa en un reflejo de color, rojo, otras veces azul. En esta obra el titulo juega con el sentido estricto de la frase: En un sentido afirmativo, donde evidentemente aquí (¿quizá Colombia?) no sucede nada (presente y pasado) dando posibilidad del acontecimiento en la espera. Y en un sentido negativo donde podríamos preguntarnos ¿Aquí no pasa nada? creando la duda de lo que se afirma con vehemencia. El Bolívar, en esta obra, pese a su aspecto decorativo, adquiere una carga simbólica inusitada.

En otra de sus obras “Alto no disparen” (2001), el Bolívar se pasea sobre el tejado de la Alcaldía Mayor de Bogotá a la mira de la cámara fotográfica. Clara referencia a la fuerza de la imagen como algo violento utilizada por los medios de comunicación. Esta obra a mi juicio, resume perfectamente lo que es la esencia conceptual del proceso artístico de Salgado. El ready-made, bien lo sabemos, se lo debemos a Marcel Duchamp, con quién el artista bogotano se siente en deuda. Jugando justamente con las palabras, Salgado llegó a encontrar la expresión: ready-made redi-mido. Esto fue en el año 1993 cuando realizó un artefacto que aludía directamente a la rueda de bicicleta de Duchamp. Esta obra expuesta en el III salón de Arte Joven en Bogotá, pretendía ironizar ese culto en ocasiones, vacuo, en que había caído la obra duchampiana. La rueda entronizada en una pequeña repisa-altar y pintada de dorado, nos hacía pensar en ese “volver ha hacerse” propio del ready-made y en la redención, con una clara alusión al culto religioso. Obra-culto, obra fetiche. Es así como una vez más el concepto de ready-made vuelve a aparecer pero orientado a la fotografía y a un objeto en este caso la escultura de Teneranni: el Bolivar de la Plaza que lleva su nombre en Bogotá. Así pues, Bolivar ready-mido es una exposición que muestra una obra altamente critica, de la historia y del presente latinoamericano, donde la imagen fotográfica del Libertador se vuelve hacer y a re-hacer infatigablemente, distorsionándola, llevándola de aquí para allá, y corriendo el riesgo del culto casi religioso. ¿Y la memoria en todo esto? Creo que Salgado se atreve a enfrentar la historia para preservar de una u otra manera dicha memoria, de la amnesia generalizada, pues como lo dije en un poema: “Tuve un sueño / Soñé que mi memoria desaparecía / Vértigo! / Pues imaginé que al despertarme, / no me acordaría que había soñado / Desde entonces padezco de insomnio”.

Anexo tomado del catalogo de la exposición:
El término ready-mido, que encabeza la exposición de Salgado, es el resultado de varios cruces. El primero de ellos se asume desde un punto de vista formal: el referente al concepto de ready-made, vocablo inglés que designa el “volverse a hacer”, tiene su filiación en Marcel Duchamp, quien lo dio a conocer con sus famosos objetos re-encontrados: la fuente, la rueda de bicicleta, el cecabotellas… ¿Por qué el referente duchampiano? El espectador que observe la obra de Salgado verá que este artista tiene una deuda enorme con el padre del arte conceptual. Las fotografías de Salgado están realizadas sobre esta idea: el ready-made no solamente es aplicable a los objetos tridimensionales, sino también a los bidimensionales, como la fotografía, que se hace y se rehace sin agotarse.

El segundo se asume desde un punto de vista semántico: el juego de palabras va hacia el cruce de lenguas: el inglés y el castellano. Así podríamos decir que ese neologismo de ready-mido no solamente nos hace pensar en la alusión al imaginario duchampiano, sino también por la sonoridad del término mismo, en la palabra en castellano: “redimido”. Alejado de toda connotación religiosa, este concepto propone extraer de su carga simbólica esa manera de rescatar algo o alguien (en este caso la figura de El Libertador Simón Bolívar) del olvido.

El Tercero se asume desde un punto de vista práctico: para Salgado la memoria, tanto colectiva como individual, es verdaderamente importante. Eso podemos verlo en su obra. De ahí que la idea de redención va directamente dirigida a la memoria. La memoria de todo un pueblo (latinoamericano) y la memoria personal de este héroe, manipulado por toda clase de reivindicaciones. Eso es lo que hace Salgado, lo fragmenta, lo disuelve, lo cambia de color, lo manipula a su antojo….pero Bolívar sigue quedando paradójicamente en el olvido.En suma, ready-mido se refiere a una extracción del olvido, a una puesta en escena de la memoria en el continente americano.

Paris, 27 de febrero del 2002.

[i] Esta obra entró a hacer parte de la colección del Museo de Arte de la Universidad Nacional en el 2008.

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