martes, junio 24, 2008

Vistazo Crítico 53: Jessica Ángel.


PINTURA Y CONTEMPORANEIDAD EN COLOMBIA.
Vistazo Crítico a la obra de Jessica Ángel.

Luego que el influyente galerista y marchand de arte, el inglés Charles Saatchi se interesara de nuevo en la pintura, después de haberla casi sepultado al final de los años ochenta y noventa, el panorama del arte contemporáneo ha cambiado de nuevo. En Colombia, que siempre está sujeta a las grandes modas que marcan la pauta del arte internacional, por fortuna la pintura no desapareció del mundo del arte. La Academia, en particular la de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional, siguió guardando un camino para que en los talleres se explorara esta técnica tan antigua como el arte mismo. Fruto de ese trabajo surge una joven generación de artistas contemporáneos, que si bien es cierto están al tanto de las técnicas que hicieron furor y siguen haciendo, como la instalación, el vídeo o la fotografía, decidieron asumir la pintura, de una manera profesional, como una manifestación del arte del presente. Entre ellos destacamos a Oscar Danilo Vargas, Marcelo Mejía, Juan Camilo Arango y Jessica Ángel.

La obra de Jessica Ángel comienza a hacerse visible desde que ella era estudiante de Artes Plásticas en la Universidad Nacional. Desde sus primeros trabajos Ciudad (2002) hasta su más reciente obra ASCII Paintings (2007-2008) vemos como una cierta tradición que contempla el Pop Art, el Expresionismo Abstracto, la Transvanguardia Italiana y el Impresionismo, se mezclan en una figuración bastante compleja. Estas imágenes, absolutamente híbridas, demuestran que lo contemporáneo siempre tendrá que mirar hacia atrás, con la terquedad que lo hizo la esposa de Lot, así en ese mirar atrás uno se convierta en figura de sal.

Los papeles de la ley (2005-2006)

Recuerdo la primera vez que conocí la obra de Ángel. Ella se preparaba para obtener su título de pregrado con la obra Los papeles de la Ley (2005-2006) expuesta al público en la galería Casas Reigner. Varias pinturas, collages y un vídeo conformaban la muestra. Yo recién vinculado como docente de la Escuela de Artes, luego de una larga estadía en Francia, era uno de los jurados junto a Victor Laignelait, Miguel Huertas, Jorge Toro y Gustavo Zalamea Traba. Este trabajo me sorprendió enormemente por su madurez técnica y conceptual, algo poco común en un recién graduado. Estas pinturas como lo anoté en ese entonces: “...tienden a hacer visible de una manera altamente plástica, el mundo de la norma, la ley, de la burocracia, sin perder de vista lo estético. No se trata de embellecer o estetizar lo que por naturaleza no lo es. Por el contrario se trata de magnificar, agrandar, focalizar, plásticamente el mundo de la burocracia no para mostrar lo bello de esta, como se dijo equivocadamente en un momento sino para mostrarnos que las cosas por desagradables que sean tienen algo de bello. En conversación con Diego Guerrero ella decía : Tomé fotos en notarías, en lotes y en las construcciones que estaban en las escrituras del archivador. Luego pegué, en lienzos, los trozos de esos papeles o de cheques, que también había, y pinté sobre ellos (...) Es una manera de mostrar que los edificios no existen sin esos trámites burocráticos, que todos hemos sufrido, porque para todo hay que sacar un documento”. Estas pinturas tenían el riesgo de caer en un cierto estéticismo, pero la artista en trabajos posteriores logró superar este impase.

Urbania (2007). Intervención urbana. La Paz-Bolivia.

La segunda vez que tuve un contacto directo con la obra de Jessica Ángel fue en la Avenida El Prado en La Paz, durante la V Bienal Internacional SIART. Reconociendo las intervenciones urbanas con el jurado internacional integrado por Marco Tonelli, Pedro Querejazu, Ivan de la Torre Amerigui, Francisco Brugnolli encontramos una pintura mural Urbania (2007), compuesta por una serie de números y letras, como si hubiese sido realizada por computador. La silueta de la ciudad, se amalgamaba con la ciudad verdadera, como recordándonos que la capital boliviana, al igual que cualquier otra ciudad del mundo, está levantada sistemáticamente, numéricamente, financieramente. Esa pintura realizada en soporte de madera y sujeta a la pared, parecía una ventana horadada en un gran muro donde colgaban anuncios, afiches y uno que otro graffiti. Esta obra nos impactó tanto, que decidimos otorgarle una mención de honor en el acta de premiación. Desde entonces su obra ha ido tomando la madurez y sólidez plástico-conceptual que requiere.

Su más reciente obra expuesta actualmente en el Centro Cultural Universidad de Salamanca hasta mediados de julio y que muy pronto se podrá observar en Bucaramanga, está compuesta por una serie de pinturas reunidas bajo el título de ASCII Paintings (2007-2008) y por una instalación titulada Dentro de la máquina computadora (2008). Según la información que nos da la página web de la artista este título y la figuración que se emplea hace referencia a códigos informáticos pioneros en la constitución de imágenes: 

ASCII corresponde a las siglas “American Standard Code for Information Interchange” Este código Standard fue desarrollado por el Instituto Nacional de Standard Americano en los Estados Unidos. Es un esquema de códigos que asigna valores numéricos a las letras, números y signos de puntuación. Al estandarizar los valores de estos caracteres, ASCII permite a los computadores y sus programas intercambiar información. ASCII es el sistema de códigos básico que los computadores utilizan para comunicarse unos con otros. ASCII Art es la técnica utilizada en los 80´s para recrear imágenes digitales, pues ésta no estaba aún resuelta bajo esos términos. Esta técnica la llaman el “dinosaurio de las gráficas por computador, cuando la mayoría de los ordenadores y programas no permitían sino archivos de texto. Aquí la paleta esta limitada a los símbolos y caracteres disponibles en el teclado del computador.”

Estas pinturas realizadas con esmaltes industriales sobre metal, conforman dos grandes grupos: de un lado una serie de retratos y de otro unas figuraciones urbanas. Los retratos está compuestos por códigos digitalizados pintados. El principio impresionista perdura en el proceso técnico como recordándonos una vez más, que en efecto la imagen y el cuadro se hace en la retina del ojo. Hay que mirarlos a una cierta distancia o entre cerrar los ojos para poder configurar la imagen, o para poder darle forma al cuadro. Pero los códigos que conforman las figuras no son gratuitos; en una de las pinturas vemos a una chica que infla una goma de mascar. La globo está figurado por la palabra Boom, en diferentes tamaños y color chicle. Como antecediendo el inminente estallido.

El segundo grupo reune paisajes urbanos donde las siluetas de los edificios en negro profundo se recortan con atardeceres imposibles. Los edificios son conformados por signos de colores luminosos propios de los medios digitales. Así la pintura deja un cierto estatismo, para al mejor estilo del Comic y del Pop Art, integrar al espectador en una narratividad propia de nuestra época. Fernando Toledo el curador de la exposición dice:

“La obra de Jessica Ángel, en un kaleidoscopio recurrente, se empeña en traerme a la memoria, una y otra vez, los mundos creados por Kubrik en sus delirios entre espaciales y cibernéticos, los paisajes imaginarios de Bradbury en sus inquietantes crónicas y hasta los humanoides de Wells en la Guerra de los Mundos.” En efecto hay una cierta apología futurista, frente a esas figuras creadas por computador, donde las imágenes numéricas se convierten en el paradigma de la realidad, de la simulación, imágenes construídas que se pueden reproducir al infinito. Sin embargo estas pinturas, nos hablan de una cierta imperfección, de la presencia de la mano, de algo de humanidad que queda como burla frente a un mundo cybernético y tecnocrático.

Dentro de la máquina computadora (2008) Pintura instalada. 

La instalación que abre la exposición Dentro de la máquina computadora (2008), nos permite adentrarnos en un espacio en penumbra donde gracias a luz negra, podemos ver algunos caracteres y códigos que parecen flotar en el espacio del piso al techo. Esas huellas “pictóricas” nos muestran que esa inmersión espacial afecta nuestros sentidos. Desde que entramos nos sentimos atraídos por la luz como una polilla cibernética. En ese ángulo del espacio, los códigos parecen irradiarse hacia toda la habitación. Pero a medida que avanzan se desdibujan en el negro profundo generando una sensación de profundidad ilimitada. Al disponernos al salir de la instalación, parecemos más bien adentrarnos en un espacio donde los referentes espaciales se han borrado... solamente la cortina negra que cubre la puerta, nos deja poner de nuevo los pies en la realidad. La música electrónica que acompaña la instalación afirma la sensación de simulación. Sin duda, esta experiencia estética alude de forma contundente a la inmersión cibernética de los medios digitales, donde el computador se transforma en esa caja negra que crea sensaciones, nuevos espacios. Este trabajo nos hace prever un tránsito de la pintura a otra cosa como la experiencia que desarrolla el artista Juan Camilo Arango en su taller –que a propósito está por desaparecer por demolición-, filmando sus pinturas y proyectándolas en el espacio. La pintura está por morir o está muerta como se ha anunciado a los cuatro vientos desde hace ya más de dos décadas? Jessica Ángel parece afirmar lo contrario, insistiendo quizá que se trata más bien de una transformación de lo pictórico, de una transformación de lo material a lo inmaterial, pero seguirá siendo pintura contemporánea.

Ricardo Arcos-Palma.
Bogotá
, junio 24 del 2008.

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