miércoles, abril 09, 2008

Vistazo Crítico 48: Reflexiones en el espejo.

Obra de Gustavo Sanabria

REFLEXIONES EN EL ESPEJO : vistazo crítico al salón regional zona centro.

Por estos días en las instalaciones del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia, se exhibe una de las curadurías del XII Salón Regional de Artistas zona centro. El proceso curatorial fue cuidadosamente llevado a cabo por Claudia Salamanca y Andrés Gaitán, quienes tras haber realizado una convocatoria pública, escogieron varios proyectos, que dan cuenta de la producción artística contemporánea en la zona centro del país. La investigación curatorial tiene como título El espejo. Ni si, ni no, sino todo lo contrario” y está apoyada en cuatro ejes conceptuales: lo político, la farándula, lo ilegal y la escala. El primero pretende responder a los siguientes interrogantes alrededor de la esfera de lo político donde las imágenes y los discursos generan siempre una doble lectura: ¿En qué momento se insinúa una verdad cuando se presenta un cambio en el pie de foto o en el tratamiento digital de una imagen? ¿Qué es lo que se pretende cuando se unen personalidades de corrientes políticas contrarias en una situación “incómoda”? ¿Hasta dónde el arte ha llegado, cuando se mira la verdad de las mentiras en lo político? ¿Porqué lo político se presta para entender que hay un cierto aura de falsedad en su entorno? ¿Porqué a pesar de ello, seguimos creyendo en el mandato político?” El segundo se pregunta sobre el asunto de la simulación y lo esa realidad que se construye a partir del mundo de la farándula: “¿Porqué el auge de las cirugías estéticas? ¿Por qué tanto cambio extremo y tanta operación que nos transforme en lo que no somos? ¿En qué momento decidimos que era mejor imitar a “otro” o al menos parecerse a ese “otro”? ¿Porqué ya no queremos ser nosotros, sino “otros”?”. El tercer eje conceptual se basa en lo ilegal, donde la infracción y la superación de la norma siempre tiende a imponer, lo falso, la copia.. A pesar de que hemos sido educados por medio de ejercicios miméticos desde hace siglos, hay un punto en el que dicha mimesis traspasa el problema de lo legal. Pero, ¿cual es el límite entre aquello que se considera legal o ilegal? ¿Por qué, sabiendo que el original esta en desuso, éste se nos presenta como una presencia amenazadora mediante la distinción entre lo ilegal y lo legal? ¿Qué es lo que seduce en la falsificación o en la compra de prendas, de documentos, de accesorios?”. El cuarto y último eje se centra en la reflexión sobre la escala. Aquí se pone de manifiesto como en una cultura mimética como la nuestra, se erige a partir de la copia, del facsímil, de lo falso y por supuesto de lo doble: ¿Qué tan grande es Francia con respecto a Colombia? ¿Qué tamaño tiene la Mona Lisa, el Coliseo Romano o la estatua de la Libertad? ¿Y cuando vemos estas imágenes en un libro, cómo se nos transforma el mapa mental de los lugares de donde provienen?”. La curaduría conceptualmente está bien estructurada y en el plano expositivo también tiene grandes virtudes pues los proyectos escogidos en su mayoría logran materializar estos ejes conceptuales. Aunque yo no me detendré en todos, pues solamente escogeré los más relevantes a mi juicio. Echemos entonces un vistazo crítico a la exposición repartida en dos de las salas del museo, pues vale la pena detenerse en ella.


En Lo político” fueron escogidos los proyectos: “Sin título/colombiana”, de Andrés Buitrago, Los niños buenos se acuestan a las 8” de Camilo Conde, “A través del cuerpo” de Lina Espinoza, “Nápoles” de Nelsón Guzmán, “Patrioskas” de María Nela Garzón, y “Retratos colectivos: presidentes de Colombia” de Pablo Tamayo. “Sin Título/colombiana” de Andrés Buitrago una de las obras que más llamó mi atención, está constituida por una serie de fotografías donde vemos a unos personajes que portan en su prendas un broche en forma de águila. Frente a esas fotografías vemos en una urna el mismo objeto. Esta obra es interesante pues nos muestra que tal vez aquello que consideramos como “lo nuestro” no es tan nuestro. Este símbolo aparece en varias marcas, como en la de una gaseosa muy prestigiosa. El artista juega con la idea del deslizamiento de significados: lo que vemos no es un águila, símbolo de otras repúblicas como la alemana o la estadounidense y no propiamente de la colombiana, así insistamos en los comerciales de la prestigiosa bebida que es la nuestra. Aquí se transluce esa imposición de las falsas apariencias y creencias frente aquello que vemos no es en realidad lo que vemos.

Otra obra que llamó mi atención fue la Camilo Conde “Los niños buenos se acuestan a las 8” formada por varias pinturas que se reproducen como si fuesen fotografías tomadas de periódicos. Esta obra hace referencia a esa relación a ese mundo visual, donde vemos imágenes que ya hacen parte de nuestra historia: la de un guerrillero liberal, otras donde vemos a un sicario, etc. Imágenes que se inscriben dentro dentro nuestra realidad nacional. El título alude a esa recomendación televisiva de la programación para adultos, donde todos los niños y además “buenos”, tienen que ir a la cama a las 8:00 p.m. Como si la cruda realidad fuese velada a la mirada inocente de los niños y, su sueño plácido sin duda, sigue siendo ajeno a las pesadillas de la realidad.

Una de las obras más interesantes de la exposición es sin duda es la de María Nela Garzón “Patrioskas”: “La Patrioska, es la artesanía colombiana que por excelencia nos representa internacionalmente. Estas balas en madera personificadas por los más conocidos representantes políticos históricos y de la actualidad de nuestro país, son un souvenir que cualquier extranjero debería tener en casa; para que no sólo tenga sus habladurías sobre nuestra violencia sino también un fiel recuerdo made in Colombia de ella. No se deje engañar, la verdadera Patrioska es torneada a manos de un reo de alguna de nuestras prisiones de alta seguridad.” Obra bastante irónica y crítica, compuesta por muñecos en forma de bala los cuales representan a personajes de nuestra historia política de varios sectores. A la manera de las muñecas rusas, estas “artesanías” juegan con varios imágenes: las balas, las muñecas y con las palabra patria. Personajes de nuestra historia política se exhiben en una urna de cristal, como souvenirs de un lugar donde la violencia sigue reinando.

La obra “Nápoles” de Guzman, hace clara referencia a la hacienda del nacrotraficante más temido de la década de los ochenta, Pablo Escobar Gaviria. Varias fotografías en color de formato mediano nos muestran el deterioro de este lugar que contrasta con las pinturas en acrílico de uno de los autos de colección del capo de la mafia paisa, y de una reconstrucción de la hacienda, donde vemos a un helicóptero a punto de posarse al lado de la piscina de la hacienda. Esta obra tiene la virtud de mostrarnos el deterioro en que ha quedado uno de los lugares de esparcimiento de la mafia.

En “Retratos colectivos: presidentes de Colombia” de Tamayo nos encontrábamos con una foto en blanco y negro pegada en la pared, donde veíamos a una especie de retrato híbrido mezcla de los rostros de varios expresidente, como César Gaviria, Belisario Betancourt, Andrés Pastrana y el propio Alvaro Uribe. En el suelo veíamos por medio de un dispositivo de proyección los mismos rostros sucederse uno a uno como insistiendo que en la idea de que se trata del mismo personaje.

En “La Farándula” fueron escogidos los proyectos: “Campo Santo” de César Alfonso Vega, “Diva’s life” de Juan Pablo Echeverri, “La veneración del cuerpo” de Manuela Reyes, “Y échate a dormir” de Rec made échate a dormir, “Puta” de Sandra Bermudez y “Composición histérica” de Carolina Zuluaga. La única obra de este conjunto que vale la pena reseñar es la de Sandra Bermudez, quien de manera bastante contundente, decide tomar una serie de dijes que denotan a la “esposa, a la “puta” y a la “hija de papi”, figuras de lo femenino cuestionan implícitamente el papel de la mujer. Esta obra está compuesta por una serie de “esculturas” que describen esas facetas de la mujer. Inspirada en un cierto barroquismo, la letra se inscriben dentro del decoro al punto de inscribirse en el muro del museo. Los dijes dejan así de estar colgados del cuello de una determinada mujer para colgarse en la pared del museo o para herirla, dejándo entrever esa pequeña distancia que nos separa del mundo del espectáculo.

En La Escala”, los proyectos escogidos por los curadores fueron: “Elegía de un pasado” de Eduardo Reyes, “Venecia Plaza galeria” realizada por el Colectivo TAI, “Vehículo oficial” de Jeisson Castro, “Impresora en ciclo” de Juliana Restrepo y Leonardo Gonzales, “Art in Theory” de Santiago Reyes Villaveces. Dos obras merecen reseñarse aquí: la del colectivo TAI, quienes conforman una galeria con “verdaderas” copias de obras de arte de la historia universal. Esta instalación pone de manifiesto la idea de lo verdadero y lo falso, de la copia y el “original” de lo auténtico y el pastiche en el arte, generando una mirada desenfadada sobre la misma historia del arte hecha por referencias constantes, interpretaciones y apropiaciones.

“Vehículo oficial” nos muestra a un carro de juguete, que semeja al de los escoltas, el cual no para de estrellarse con las paredes del cristal que le encierra. El carro, está provisto de un dispositivo de cámara de vídeo, el cual recoge desde el interior una imagen que es proyectada a su vez en una de las paredes del museo, generando un desdoblamiento del punto de vista de quien observa sumergiéndolo al interior del mismos objeto.

Finalmente en “Lo Ilegal” nos encontramos con los proyectos: “Cómo robar un Giorgio de Chirico” de Andrés Castaño, “El pantallaso” de Catalina López, “De lo visible” de Gustavo Sanabría, “Actividades ilegales en Colombia” de Manuel Alberto Barón, “Reproducción en curso” de Sandra Barrera y “Cuando la cultura se vuelve ilegal” de Pilar Tarazona. Destacamos aquí el proyecto de Castaño, donde la fabulación lleva al artista a imaginar todo un entramado que le permitirá robar de uno de los más prestigosas colecciones de arte del país – La colección Botero”, uno un cuadro del pintor italiano. De un lado del panel noc encontramos con una serie de dibujos que nos permiten ingresar en el mundo del ladrón, quien cuidadosamente ha diseñado todo un dispositivo para poder realizar el golpe. En el reverso del panel encontramos la copia del cuadro del pintor italiano, acentuando aún más la fabulación del robo. Esto nos recuerda que la historia del arte, ha estado plagada de hurtos, robos, y de apropiaciones. Sin duda esta obra es coherente por lo planteado en la curaduría. Otra de las obras a tener en cuenta es la Sandra Barrera, quien indaga en la noción de reproducción a partir de la imagen del computador que se reproduce magistralmente en pinturas que semejan las pantallas. Pero si hay una obra que más tiene sentido en toda la exposición es la de Gustavo Sanabria. “De lo visible” es una dispositivo de cámaras de vídeo que no ven nada, que no enregistran nada y en consecuencia no vigilan nada, pues son falsas cámaras de vídeo. Dispuestas discretamente, en toda la sala de exposición, estos objetos inútiles, insisten en la invisibilidad. Invisibilidad no solamente porque pasan practicamente desapercibidas para el visitante de la exposición, sino también porque evidentemente impiden la visibilidad de algo. Doble engaño, doble simulación, quizá nada más ilegal que unas falsas cámaras de vigilancia, donde hasta los mismos vigilantes del Museo de Arte de la Universidad Nacional, mordieron en anzuelo.

En suma esta trabajo curatorial, es ejemplo perfecto de una rigurosa investigación conceptual y de una amplia convocatoria que terminó en los proyectos seleccionados, que si bien no todos fueron afortunados, a mi juicio, logran de una u otra manera materializar esas cuatro reflexiones que se desprenden de nuestra propia realidad.

Ricardo Arcos-Palma
Bogotá, 9 de abril del 2008.

Notas al margen:

1. Hemos realizado un reportaje gráfico sobre la exposición. No deje de echar un vistazo!

2. Los propósitos entre comillas fueron extrídos de la página que pueden consultar en

http://www.zonatorrida.templeofmessages.com/pages/salonCentro.html

No hay comentarios.:

Vistazo Crítico 144: Estefanía García Pineda y Cerro Matoso.

LATITUD CERRO MATOSO Hacia una geografía corporal del conflicto " Yo viajo para conocer mi propia geografía ".  P...