martes, abril 26, 2005

Vístazo Crítico 38 : Miguel Angel Reyes.




Vístazo Crítico 38 : Miguel Angel Reyes.


Hablar de pintura en esta época, no deja de tener ciertas complicaciones. No porque no sea posible, sino porque la gran mayoría piensan que la pintura es una técnica anacrónica, moderna que no tiene nada que ver con nuestra época contemporánea. Sin embargo, la pintura existe, y seguirá existiendo. Pues como ya lo he dicho en varias ocasiones, la contemporaneidad en el arte no se define por una técnica en si, sino por una actitud de asumir un presente. De manera que este vistazo crítico va a ser destinado a la obra de un artista colombiano que desde hace ya varios años ha incursionado en el panorama del arte. Miguel Angel Reyes residente en París, tiene una obra compleja dificil de asir: desde el grabado, hasta la fotografía, pasando por el dibujo y la pintura. Su pintura es una mescla de pigmentos con arenas que genera una capa densa donde surge una especie de geografía. Precisamente esa serie de obras es la que nos interesa. Sus cuadros son una referencia a las huellas humanas materializadas en las ciudades. Cada cuadro es una vista aerea de una ciudad imaginada, donde se perciben signos arquitecturales. Verdaderos planos pictóricos, los cuadros de Reyes inuguran una nueva visión de la tierra y de la ciudad como parte de la útopia humana.



La tierra, no solamente es la diculpa tématica de la obra del artista, sino también la esencia misma de su materialidad. Las tierras con las que trabaja Reyes, nos hablan de un lugar determinado configurado por la ciudad. Ciudades como esas invisibles de las que nos habla Italo Calvino donde lo imposible deviene morada de sensaciones. Ciudades como esas imaginarias de las que hablaba Marco Polo a Kublai Kaán. “Kublai habría sentido algo de alivio en el fondo de su alma al saber que, al menos en tierras lejanas, algunos hombres comenzaban a contrarestar la excesiva atención que la filosofía de todos los tiempos había prestado al problema de la constitución temporal de la existencia humana, oponiéndole desde distintas disciplinas de las ciencias y de las artes la imaginación y el conocimiento sobre problemas del espacio concreto y vivenciado por el hombre”[i]. Los títulos de sus telas nos hablan de ciudades prohíbidas, quiza como la de Sodoma y Gomorra; ciudades fecundadas, donde crecen a su interior una serie de embriones urbanos que generarán posiblemente otras urbes; ciudades perfectas donde el orden es un imperativo; ciudades cosmicas donde el universo parace estar atrapado entre sus muros; ciudades masónicas donde el compas ritma sus calles; ciudades espirituales donde no se ve casi nada; ciudades encontradas donde el tiempo parece haberse perdido; ciudades castillo, que albergan algún rey sin reino, etc. Enfin, esto cuadros ciudades de Miguel Angel Reyes, nos hacen pensar que las ciudades, son el rastro de nuestra imaginación. Este cambio de perpestiva nos hace pensar en la aventura del Suprematismo ruso, que rompió con el esquema del la perspectiva renacentista. El cambio del punto de vista de aquel que observa (artista y espectador) está mediado por la conquista del espacio. Hoy con las imágenes satelitales, nuestra percepción del mundo, de nuestro mundo se ve completamente cambiada. Quién no ha sentido fascinación al ver el mundo a sus pies cuando hemos sobrevolado la tierra en un avión? El obsevar los cuadros de Reyes, nos produce el mismo efecto y aún más, pues esos nuevos territorios, esas nuevas ciudades imposibles, nos hablan de los limites franqueables de la mimaginación.
Cuando Le Courbusier trazó su “ciudad radial”, sin duda alguna pensó en esas ciudades perdidas de los aborígenes donde las ciudades solares, marcaron la pauta de su civilización. Cuando Brasilia fue creada en el corazón de la selva brasilera, la ciudad surgió como un juego de líneas que se abrían campo en la densidad de la naturaleza. Pero las ciudades de Reyes son unas obras que nos hablan de ciudades imposibles; ciudades orgánicas donde los trazados pontificales de Urbi et torbi, son excluidos negando así la cuadrícula urbana a partir de una cruz articulada por la plaza. Estas ciudades son más bien orgánicas, llenas de formas femeninas, pues no hay que olvidar que la ciudad es esencialmente femenina. El arquitecto Oscar Niemeyer afirmaba que sus construcciones son producto de la feminidad de la naturaleza: la línea curva en sus obras lo atestigua. Reyes a su vez, confirma esta posición y además nos muestra la posibilidad de reinventar el mundo urbano, con esas ciudades imaginadas, donde cada ser humano parece tener su propia ciudad.
En suma la obra pictórica de Reyes nos acerca a su complejo mundo imaginario, donde la ciudas invisibles devienen tangibles, gracias a la virtuosidad acquiridad a lo largo de varios e incasables años de trabajo.Ciudades imposibles donde la cartografía se elabora de una manera magistral donde la huella, el trazo, la fisura, el relieve, las tierras, forman un nuevo paisaje, como aquél configurado por la imaginación desde que el primer hombre pisó la luna.



Ricardo Arcos-Palma

París 26 de abril del 2005


[i] ARCOS PALMA Óscar. Ensayo & Error. Revista de pensamiento crítico contemporáneo. Año 1. n° 1. Bogotá. 996. p. 242.

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