sábado, noviembre 07, 2015

Vistazo Crítico 134: Binary Function de Óscar Murillo.




OSCAR MURILLO: binary function.
David Zwirner Gallery, Londres.

Al llegar a Londres nos encontramos con la portada del especial de Frieze: London Evening Standard dedicada a Oscar Murillo así como un buen artículo que narra su regreso, luego de su paso por el MOMA de New York, por el Museo de Arte de la Universidad Nacional en Bogotá y por la Bienal de Venecia. Murillo realiza su exposición individual binary function en la Galería de David Zwiner en Londres. La exposición se abre con una pintura al óleo binary # 1 (2015) que reproduce un mantel rojo el cual parece tener manchas de comida. Sobre el mantel que cubre toda la superficie del cuadro existen unas fichas de dominó donde el blanco y le negro le dan consistencia, no solamente al juego sino a las reflexiones conceptuales y desarrollos formales de sus obras. Función binaria alude a las relaciones matemáticas pero en este caso dichas relaciones se extienden a las relaciones formales de la obra de arte y también a las relaciones humanas. 

  

Por supuesto Murillo nos ha demostrado su capacidad para abordar un problema tan complejo como es el de las relaciones entre grupos sociales, donde la idea de lo transcultural y lo transnacional abre una perspectiva diferente frente al mestizaje, el intercambio y las nuevas maneras de abordar críticamente la idea de los territorios formados en su mayoría por asuntos identitarios y ghettos etnográficos y sociales. Su obra Frecuencia que será objeto de otro vistazo crítico problematiza más certeramente este asunto. En este sentido la obra de Murillo está muy a tono con el proyecto Altermoderno de Nicolas Bourriaud y el cuestionamiento de los nacionalismos y las identidades que Gerardo Mosquera defiende; por supuesto yo me me alineo en esa perspectiva teórica y conceptual que desencadena nuevas prácticas.

 

Su exposición está compuesta por pinturas, instalación y una video proyección. En sus pinturas material alignment # 18 (2013-2015) realizada con óleo y con spray sobre tela, reproduce una especie de tablero de ajedrez extendido a 16 casillas de cada lado en vez de 8. Bien sabemos lo que significó el tablero de ajedrez para los artistas de las vanguardias tanto literatos como escritores desde Lewis Carroll quien se inspiró en le juego para desplegar sus novelas sobre Alicia, hasta Marcel Duchamp quien hasta último momento estuvo jugueteando con todas las posibilidades que tiene este juego, pasando como no por Bertand Russel que con sus Impresiones de África entre otros textos, logró articular el juego con sus narraciones. Pero estas telas de Murillo que incorporan la famosa cuadrícula no solamente alude al juego en sí, sino también quizá a los pisos y baldosas que decoraban las casas coloniales. En esta dimensión, que las vanguardias de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX veían como verdadero campo de batallas, Murillo parece encontrar una serie de tensiones donde el blanco y el negro desbordan los límites rígidos que le separan y parecen dejarse contaminar alterando cada uno de sus espacios. Es así como vemos en la superficie pictórica recuadros blancos que ya no son tan blancos y recuadros negros que ya no son tan negros. Como insistiendo en esa fusión binaria celular donde la mezcla termina eliminando los esencialismo de todo índole y superando las fronteras.

 

















Otra de las piezas que componen la muestra y logra atrapar nuestra atención es  la instalación titulada meandering-black Wall (2014-2015). Aquí encontramos piezas que nos recuerdan Condiciones aún por titular (2015) expuesta en Bogotá. Grandes telas negras con huellas de blanco se encuentran colgadas  de un hilo metálico como en un tendedero. Pero estas piezas compuestas por retazos cocidos entre sí, parecen pieles. Las telas así extendidas crean una especie de cortina muro. Otras de esas telas se amontonan en el piso dobladas y apiladas. Si deseamos continuar experimentando la exposición nos toca inevitablemente pisar las telas que se encuentran distribuidas también en el piso. Vemos algunas estructuras metálicas a manera de camillas que también contienen las telas; estas estructuras por su dimensión no dejan de aludir a lo corporal. 

 

Algunos recipientes metálicos que se usan para lavar contienen elementos de cemento y ladrillo molido que compactados parecen estructuras rocosas. La instalación parece enmarcada por otras telas de gran formato estas si enmarcadas. Detrás del “muro negro” reposa oculta a los ojos de los espectadores una pintura que recrea a una tela que representa a un niño negro que vende pescado. Esta tela se encuentra en un espacio con paredes tapizadas y un mueble de madera tallada que sostiene objetos finos como jarras y otros elementos de un ambiente burgués bogotano. De hecho la imagen que se representa en la pintura fue expuesta en su muestra en Bogotá como detonante del conflicto racial en nuestro país donde el artista señalaba sin tapujos la segregación racial y económica tan frecuente en nuestro medio.

 

La otra pieza que deseo destacar es la video proyección de 1:16 minutos titulada: meet me! Mr Superman (2013-2015). Esta obra se desarrolla en el ambiente de un primero de enero en el Municipio La Paila en el departamento del Valle de donde es oriunda la familia del artista. Los habitantes del lugar en su mayoría negros, bailan celebrando el nuevo año. Hay una euforia, hay alegría, la cámara en ocasiones de posa en detalles como el estampado de una camiseta al mejor estilo del comic americano, donde vemos a Superman volando para tomar en sus brazos a una chica que cae.  U otros primeros planos donde vemos el coqueteo entre hombres y mujeres. Poco a poco la cámara hace unas focalizaciones en las botellas de alcohool y se posa en una campaña publicitaria que vende el mismo producto: aguardiente Blanco del Valle.  No hay que olvidar que este poblado fue creado por los dueños de las antiguas haciendas Los Caicedo quienes eran dueños de grandes extensiones de tierra con sus habitantes. Es en esa misma región donde la fábrica de dulces Colombina tiene su arraigo. Yo desarrollé este tema con más amplitud en el vistazo crítico dedicado a su exposición en Bogotá. 

 

Una vez más Murillo señala sin miramientos el asunto del racismo implícito en nuestro país. Su obra así logra afirmarse mucho más allá de una formalismo estético para indagar en asuntos políticos complejos de nuestras sociedades. La fichas están sobre la mesa con en el dominó compuesto por 28 fichas blancas con puntos negros. El juego del dominó con el que se abre la exposición muestra esa relación de fuerzas entre lo negro y lo blanco, donde lejos de imponerse uno sobre le otro tienden a fundirse. Edouard Glissant hablaba en estos términos donde el futuro del mundo es el mestizaje y Kostas Axelos afirmaba en la misma corriente que esta "sistemática abierta" es la verdadera opción contra los ghettos y los pensamientos unidireccionales. 


Ricardo Arcos-Palma.
Londres-Bogotá, octubre-noviembre del 2015.

Galería de fotos: 
 














































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